Declaraciones controvertidas del socio italiano (Crosetto)

Mientras los socios del FCAS comienzan la fase de aceptación del luto, la contraparte europea (y japonesa), el GCAP, parece entrar, al menos brevemente, en una pequeña fricción. El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, ha elevado el tono de manera llamativa, cuando menos, contra el Reino Unido. El consorcio trinacional que comparten Italia, Reino Unido y Japón para el desarrollo de un caza de sexta generación es noticia esta semana por razones completamente contrarias a lo que es natural en él: la armonía que venía demostrando. En declaraciones recogidas por Tom Kington para Defense News, Crosetto acusó a Londres de mantener un «secretismo» tecnológico que calificó directamente como una “locura”.
“No quieren hacerlo. En un momento como este, no compartir tecnología con los aliados es una locura”, afirmó el ministro en lo que parece ser un momento especialmente sensible para el programa.
Un viejo malestar que no se apaga
No es la primera vez que el ministro italiano lanza dardos públicos a su socio británico. Ya en abril de 2025, en una entrevista con Reuters, como recuerda Defense News, advirtió que el Reino Unido debía derribar las “barreras del egoísmo”. Según Crosetto, “Italia las ha desmantelado por completo, Japón casi por completo. Me parece que el Reino Unido es mucho más reacio a hacerlo, y eso es un error”.

Foto: el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, llega a la Conferencia Europea de Defensa Aérea en el monumento de Los Inválidos en París, Francia, el 19 de junio de 2023. /CFP
Las nuevas críticas refuerzan la percepción de que el equilibrio entre los 3 socios no es tan armónico como pretenden los comunicados oficiales. Lo que subyacería aquí es un desacuerdo sobre el grado de acceso mutuo a tecnologías críticas, uno de los pilares fundamentales para que cualquier programa multinacional funcione sin fricciones a medio y largo plazo, como bien sabemos a este lado del estrado.
Crosetto fue más allá, asegurando que el bloqueo británico podría tener efectos contraproducentes en términos de seguridad global, y citó a las 2 grandes potencias asiáticas como directamente beneficiarias de la celosa posición británica:
“Es un gran favor para los rusos y los chinos”, advirtió el ministro, en una frase francamente dura, y en un momento de creciente tensión global y presión sobre las cadenas de suministro militares.
Leonardo como punta de lanza
Como respuesta a la situación, Crosetto afirmó haber ordenado a Leonardo —la principal empresa italiana implicada en GCAP— compartir su tecnología como gesto de buena voluntad y para presionar indirectamente a sus socios.
“Veamos si los demás siguen el ejemplo. Así daremos el primer paso”, apuntó.
Leonardo participa junto con BAE Systems (Reino Unido) y Mitsubishi Heavy Industries (Japón) en un complejo entramado industrial, dividido en áreas clave como sensores, propulsión e integración de sistemas. Un liderazgo compartido que depende, precisamente, de la capacidad de cooperación real, no sólo formal.
La parte financiera como problema político
La tensión técnica que sugiere el ministro italiano se suma a un contexto presupuestario que empieza a agitar la política interna transalpina. Este mes se conoció que el coste previsto para el desarrollo del avión en Italia ha pasado de 6.000 millones de euros (2021) a 18.600 millones, una escalada presupuestaria que ha encendido las críticas de la oposición, como era de esperar.
A pesar de ello, Meloni y Takaichi Sanae, primeros ministros de Italia y Japón, respectivamente, se reunieron este mes, tal y como informamos en DYS, y “expresaron su satisfacción por el progreso del programa”. Un contraste que evidencia la brecha entre el discurso diplomático y las tensiones reales en los despachos ministeriales.
No están en un momento FCAS
Paradójicamente, mientras el GCAP parecía avanzar con relativa fluidez, el FCAS franco-germano-español se ha paralizado casi por completo, como puede leerse en nuestra columna de hoy. Pero, a pesar de que las declaraciones italianas reflejan, efectivamente, un malestar profundo y persistente, no puede decirse que el GCAP pudiera estar acercándose peligrosamente al mismo tipo de parálisis que afecta a su proyecto competidor. No lo parece, y seguramente sus socios habrán tomado nota de ello y tratarán, por todos los medios posibles, no incurrir en los mismos errores que aquéllos.
En todo caso, el éxito de GCAP, como el de cualquier programa a varias bandas, no dependerá sólo de capacidades industriales o financiación sostenida, sino de una confianza mutua entre socios que hoy parece, quizás, algo resentida. El mensaje del ministro italiano apunta a un núcleo de desconfianza inicial que podría erosionar la cohesión de un proyecto vital, tanto para Europa como para Asia, en el nuevo entorno militar global, pero es perfectamente posible limar asperezas y neutralizar el problema antes de que se expanda. Mientras la hipotética falta de transparencia británica no se convierta en una grieta a ojos de sus socios, una grieta que pudiera comprometer no sólo el calendario del caza de sexta generación, sino también la viabilidad de la colaboración trinacional, será factible controlar estas primeras disputas. Sólo han de hacer uso del buen hacer colaborativo industrial y político que les ha traído hasta este momento.
Redacción
defensayseguridad.es

