FCAS: las semanas previas en que se va a decidir todo

FCAS. La reunión de octubre vendrá con todas las cartas marcadas y, muy probablemente, las decisiones tomadas

La arquitectura conceptual del FCAS está en línea con el resto de desarrollos internacionales de 6ª gen; lo que no lo está tanto, es la armonía entre sus miembros. Idealización FCAS y drones leales de Airbus

Si comenzamos este artículo afirmando que el Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) atraviesa su momento más crítico desde su concepción, no decimos nada nuevo. Pero, con no ser novedoso ésto que afirmamos, sí que encontramos, casi cada semana, nueva leña lanzada a la hoguera mediática de medios muy importantes sobre el futuro 6ª generación hispano-germano-galo. El diseñado inicialmente como un proyecto trinacional entre Francia, Alemania y España es, hasta la fecha, y con permiso de Trappier (Dassault) un ambicioso programa europeo de defensa con un caza tripulado de nueva generación (NGF) como eje central, acompañado por drones, sensores distribuidos y conectividad en red. Sobre el papel, y exceptuando las turbulencias concurrentes a todo programa -que siempre estuvieron en una suerte de equilibrio controlado de dificultades ampliamente divulgadas-, el Programa avanzaba, al menos hasta este verano, cuando se desataron las pendencias más afiladas.

Hace apenas un par de días, informaciones reveladas por politico.eu y desarrolladas oportunamente por thewarzone.com, apuntan a una creciente fractura -más aún- en el seno del consorcio, especialmente entre Francia y Alemania, con España oportunamente posicionada del lado germano.

Alemania, según ambas publicaciones, está explorando la posibilidad de continuar el programa FCAS sin Francia, fruto de las tensiones por el reparto industrial y el liderazgo del NGF, que Dassault pretendería dominar al 80%, como ya informamos todos los medios en su día. De rebote, y de confirmarse esta ruptura, España se encontraría ante una decisión crítica: mantenerse en un programa reconfigurado junto a Alemania -destino incierto a efectos tecnológicos e industriales-, o considerar su integración en el Global Combat Air Programme (GCAP), liderado por Reino Unido, Italia y Japón, independientemente del camino que decidan Merz y los suyos para la industria y la Fuerza Aérea alemanas.

A día de hoy, la postura española sobre el Programa puede calificarse de moderadamente clara -continuar adelante con el FCAS es la opción principal-, pero dentro del terreno ambiguo a que obliga la tormentosa relación que ya se ha fraguado entre Francia y Alemania, principalmente. El Gobierno, que ya ha descartado la adquisición del F-35 estadounidense, y reafirmando su apuesta por soluciones europeas: el Eurofighter y el FCAS, parece fiarlo todo a lo que se decida en octubre; aunque habría que escribirlo, quizá, de esta manera: el Gobierno lo fía todo a lo que DECIDAN en octubre franceses y alemanes.

España, por voluntad de su Gobierno, quiere reforzar de cara a octubre la necesidad de contar con un marco sólido de colaboración industrial y tecnológica que garantice el retorno estratégico e industrial para España dentro del FCAS. El FCAS parece, así, la única opción viable, la solitaria esperanza ante un panorama de vértigo, en que la Fuerza Aérea y la Aeronaval tienen ante sí un oscuro porvenir de años de sequía extrema. Y éso es así por varias razones, todas encadenadas, que nos han traído hasta aquí: descartado el F-35, con los F-18 en el tramo final de su vida, los Harriers de la Armada «castigados» a trabajos forzados hasta 2032 con respiración asistida, y la única aspiración de ir incorporando Eurofighter (EF). Por tanto, podemos concluir que los F-18 no tendrán relevo a tiempo; los Harriers, tampoco (ni F-35 ni FCAS naval -si el Programa se cierra-); y sólo los EF protagonizarán todas las incorporaciones de aquí a 20 años, quizá más.

Volviendo al FCAS, y por no desviarnos más, el origen de las tensiones se sitúa en el consabido reparto del trabajo del NGF (el caza del Programa FCAS). Francia, a través de Dassault, viene reclamando un rol dominante en el diseño y desarrollo del caza, lo que ha sido percibido por Alemania y España como un intento de imponer una estructura desequilibrada, alejada de los compromisos iniciales. Así las cosas, y según fuentes citadas por thewarzone.com, Alemania estaría, ya, evaluando la posibilidad de desvincularse de Dassault y continuar el proyecto con Airbus y posiblemente nuevos socios como Bélgica o Suecia. Como es del todo razonable, todos estos movimientos de tanteo y contactos se están produciendo antes de la reunión de octubre, en que los 3 socios se entrevistarán para tomar una decisión (o no).

El GCAP con la escarapela nipona. El otro gran programa internacional tiene sus dificultades, pero parecen estar de acuerdo en solucionarlas

Desde las ópticas española y alemana, cualquier reconfiguración del programa debería pasar por el respeto estricto a los principios fundacionales: reparto equitativo del trabajo industrial, participación proporcional en tecnologías clave y garantía de transferencia tecnológica entre todos los socios. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respaldado la posición alemana, haciéndola suya y defendiendo que España no aceptará una estructura que relegue su industria a un segundo plano.

Ante este panorama, y de cara a octubre, el otro día planteamos una encuesta en X (Twitter), donde expusimos 4 posibilidades sobre el futuro del FCAS tras la cumbre de otoño entre los miembros:

  1. Reconducción del Programa y mantener el formato trinacional como hasta ahora (Francia, Alemania, España) sin más dilaciones, con los trabajos en continuidad. Ésto preservaría la visión original de un proyecto europeo autónomo, pero con el riesgo siempre presente de nuevos bloqueos si no se soluciona la gobernanza. Esta fue la opción más votada (49.3%).
  2. Concesión del 80% del Programa a Francia, tal y como dicen reclamar los galos. Dassault sería así el actor             principalísimo del proyecto y tendría bajo su mando las riendas casi por completo. Esta posibilidad obtuvo sólo un 8.7% de los votos.
  3. Bloqueo temporal y avance a la fase 2 del Programa. Tras un período de tensión y reconfiguración, el FCAS avanzaría, quizás con ciertas reestructuraciones, pero acumulando importantes retrasos que lo llevarían mucho más allá de los plazos previstos. 13% de los votantes optó por esta opción.
  4. Salida alemana del FCAS. Fin del Programa tripartito y salida de Berlín. En esta ficción, Francia y España continuarían en proyecto sin la concurrencia alemana. Sobra decir que, si bien España podría asumir más carga de trabajo y subir su peso específico en el FCAS, el mando casi universal del mismo caería en París. Esta predicción obtuvo nada menos que un 29%. Aunque, en honor a la verdad, podría ser que España, fruto de la salida de Alemania, también decidiera abandonar el FCAS.

Aprovechando el espacio y las posibilidades de nuestra web, que no ofrece X para este tipo de encuestas, limitadas a 4 opciones, queremos reseñar otras 2 opciones que nos resultan factibles:

  1. Alianza bilateral con Alemania (sin Francia): permitiría a España reforzar su peso relativo, negociar mejor su participación industrial y consolidar su alianza con Airbus. Sin embargo, implicaría una ruptura costosa con Francia, que controla partes clave del desarrollo tecnológico, lo que elevaría muy notablemente el riesgo del Programa, toda vez que la porción industrial de Francia dejaría un hueco de muy difícil substitución.
  2. Integración en el GCAP. La opción más surrealista hace apenas uno años. Fracasado el FCAS, unirse al GCAP supondría sumarse a un proyecto ya avanzado y con una gobernanza distinta, decidida mucho tiempo atrás, y donde habría nulas posibilidades de entrar en algo parecido a unos parámetros de igualdad con los socios fundacionales. A pesar de todo, ¿esta opción podría resultar atractiva? Si el FCAS se fragmenta finalmente, sí, pero, insistimos, requeriría renegociar toda la arquitectura industrial y asumir un rol subordinado. Sí hay que apuntar, no obstante, que el GCAP avanza más decididamente que el FCAS, que sus miembros advierten que los plazos se van cumpliendo y que tienen previsto poner su primer demostrador en el aire mucho antes que el del FCAS, incluso si éste saliera adelante.

Para finalizar, ya en clave nacional, resulta evidente que España no puede permitirse la inacción. Con la exclusión del F-35 como opción de futuro, el componente aéreo (EA) y aeronaval (Armada) español necesitan una solución factible, veraz, para reemplazar sus plataformas de combate en las próximas 2 décadas. Además, la participación en un programa de 6º generación resultaba clave para consolidar una industria nacional de defensa tecnológicamente avanzada y competitiva a escala global.

La percepción mayoritaria es que el FCAS puede reconducirse, lo que podría no dejar de ser más un deseo que una realidad constatable a la luz de los hechos

No puede decirse que las mimbres para el fracaso del FCAS no se estén poniendo, de modo que, desde una perspectiva estratégica particular, España, ante lo que esté por venir, debe priorizar y contemplar:

  1. La defensa de sus intereses industriales con firmeza ante sus socios.
  2. La preparación de escenarios alternativos en caso de ruptura del FCAS.

El desenlace de esta crisis definirá el futuro de la aviación de combate europea, pero también el lugar que ocupará España en el tablero estratégico industrial y político del continente. Parece fuera de toda duda razonable que se ha escogido mantener una posición firme y pragmática frente a Francia, en línea con los intereses alemanes y en la conciencia de que están en línea con los nacionales. La historia reciente de programas conjuntos europeos demuestra que el éxito depende, más que del diseño, de la capacidad de cooperación efectiva entre socios. España tiene mucho que ganar, mucho que exigir -como socio que está demostrando solvencia y trabajos bien hechos-, pero también mucho, mucho más que perder. El futuro de nuestros cielos está ahora mismo más en entredicho de lo que pueda calcularse sin considerar todo lo anterior.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

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