Rufo, ministra delegada francesa de Defensa, advierte contra la fragmentación del FCAS, invoca la disuasión y señala el apoyo de España a París mientras Berlín deja caer dudas que pueden romper el programa


En el interminable serial que es el FCAS —ese “gran proyecto europeo” que debía unir a Francia, Alemania y España en algo más serio, y mejor avenido, que una foto de familia— las tensiones no es que sigan, sino que se enquistan y amenazan con derribo. Y también cambian los señalados y los sediciosos con incredulidad. Y esta vez no hablamos de filtraciones, de off the record ni de “fuentes cercanas”. Según el material de referencia, el medio danés politiken.dk y las cuentas en redes donde la noticia, a esta hora, ya se está divulgando rápidamente, la ministra delegada francesa de Defensa, Alice Rufo, ha puesto voz al malestar galo en una entrevista al diario danés Politiken, publicada ayer, 26 de febrero.
Rufo lo envuelve en diplomacia, pero la frustración es evidente o, al menos, el resentimiento: Alemania transmite la impresión de estar saliendo del FCAS, y eso dejaría a Francia y España sosteniendo un programa que no es un caza y ya, sino un pilar industrial, tecnológico y militar que se ha vendido como la prueba de que Europa puede levantar una autonomía defensiva sin vivir pegada a la manguera transatlántica. Si el FCAS cae, no cae un avión: cae la coartada de que “juntos somos más fuertes” cuando llega la hora de firmar requisitos, repartir liderazgo y tragarse concesiones. Y por éso esta noticia, de confirmarse con claridad también por España, es de las que hacen daño: porque el FCAS no es solo un caza de sexta generación; es el núcleo (NGF) y su ecosistema de drones, sensores y conectividad pensado para combatir como sistema, no como plataforma aislada, con miles de millones en juego y con la industria europea mirándose al espejo de su propia ambición.
Lo cierto es que estamos viviendo momentos de vértigo. Durante semanas, los franceses han denunciado una campaña internacional, auspiciada por los Estados Unidos, para tratar de minar la reputación francesa, ya puestos, a todos los niveles susceptibles de serlo, pero, especialmente, en el industrial, por lo que puede afectar al FCAS.
Reseñamos las palabras de la ministra, primero en francés, y después la traducción al español, porque en este tipo de crisis lo importante no es lo que se “interpreta”, sino lo que se dice y cómo se dice. Rufo abre con una afirmación que suena conciliadora pero lleva su dardo: cooperar “mejor que solos”, sí… pero no a cualquier precio y no bajo un planteamiento alemán que, en París, se percibe como un intento de reescribir el programa sobre la marcha.
«Nous croyons que développer l’avion de nouvelle génération de manière coopérative est mieux que de le faire seuls. Nous sommes également en désaccord avec l’approche proposée par l’Allemagne. Dès le début, il a été souligné que l’avion devait avoir des spécifications capables de prendre en compte la dissuasion.» “Creemos que desarrollar el avión de nueva generación de manera cooperativa es mejor que hacerlo solos. También discrepamos con el enfoque propuesto por Alemania. Desde el principio se enfatizó que la aeronave debía tener especificaciones capaces de tener en cuenta la disuasión.”
La palabra clave, la que no se pronuncia por casualidad, es disuasión. En lenguaje francés de defensa, disuasión no es una abstracción, es doctrina, arquitectura de fuerzas y, sobre todo, misión nuclear. Y ahí es donde el FCAS deja de ser “un avión del futuro” para convertirse en un choque de identidades nacionales. Porque Alemania no diseña su fuerza aérea en torno a esa lógica (los F-35A se encargarán de la parte germana de su contrato nuclear), y en cuanto los requisitos empiezan a oler a “avión francés con etiqueta europea”, el acuerdo se vuelve resbaladizo, como ha venido demostrándose hasta ahora.

«Cela n’a pas de sens. Nous devons développer un système intégral pour le chasseur du futur. Il ne peut pas être divisé en parties séparées. Nous ne devons pas commencer en fragmentant le projet. Si nous voulons être plus forts ensemble, nous devons collaborer.» “Esto no tiene sentido. Debemos desarrollar un sistema integral para el caza del futuro. No puede dividirse en partes separadas. No debemos empezar fragmentando el proyecto. Si queremos ser más fuertes juntos, debemos colaborar.”
Aquí, lo que Rufo hace es responder al fantasma que recorre el programa desde hace meses: la fragmentación. Partir el FCAS en trozos, repartirlo en compartimentos, convertirlo en un puzzle industrial para que nadie se vaya enfadado. El problema es que un sistema de combate de próxima generación no es un Lego: si se empieza “fragmentando”, lo que se consigue es un programa donde cada socio trata de blindar su parcela, se recela del socio y el conjunto pierde coherencia. Y, de paso, se diluye lo que pretendía ser el FCAS: un ecosistema integrado con el NGF como pieza central.
«Nous prenons note des déclarations du chancelier, mais le président Macron a dit que nous devons penser à l’avenir et que nous ne pouvons pas abandonner notre objectif de développer le chasseur du futur par la coopération européenne. L’Espagne a confirmé son soutien. Je ne peux pas me rendre responsable des déclarations du gouvernement allemand. Je regrette l’impression que l’Allemagne se retire du SCAF. Cependant, nous ne devons pas abandonner la coopération européenne. Sinon, nous n’accomplirons rien.» “Tomamos nota de las declaraciones del canciller, pero el presidente Macron ha dicho que debemos pensar a futuro y no podemos abandonar nuestro objetivo de desarrollar el caza del futuro mediante la cooperación europea. España ha confirmado su apoyo. No puedo hacerme responsable de las declaraciones del gobierno alemán. Lamento la impresión de que Alemania se esté retirando del SCAF. Sin embargo, no debemos abandonar la cooperación europea. De lo contrario, no lograremos nada.”
Este párrafo es el corazón político del mensaje. Rufo cita a Macron para fijar la línea del límite y del discurso: seguir. Y mete a España en la frase, no sabemos si como rehén, testigo silente y complaciente, o de grado: “ha confirmado su apoyo”. Es una manera elegante de decirle a Berlín que no está discutiendo con un socio aislado, sino con un eje que pretende continuar. Pero también es un aviso para Madrid: si el proyecto se desliza hacia una salida alemana, España tendrá que decidir si su apoyo es un respaldo activo —con dinero, industria y calendario— o un gesto para no quedar mal mientras otros redibujan el mapa.
El interlineado es tan evidente que casi sobra comentarlo. Rufo responde a las dudas del canciller alemán Friedrich Merz, que ha cuestionado la compatibilidad de requisitos entre socios, con un choque que ya es público: Francia quiere un avión que sirva, entre otras cosas, a su lógica de disuasión (incluida la capacidad nuclear) y que contemple la operación en portaaviones; Alemania priorizaría alcance y carga útil, y no compra el paquete francés tal cual. Rufo se apoya en Macron para insistir en que el FCAS es el pilar de una Europa que pretende decidir por sí misma, y subraya algo que en España debería leerse con atención: “España ha confirmado su apoyo”. Bien. Apoyo ¿a qué, exactamente, si el socio que debe aportar masa crítica industrial y política empieza a mirar la puerta? Porque aquí lo decisivo no es el titular: es el desenlace. Si Alemania se echa atrás —y el propio material lo deja en esa zona inquietante del “parece insinuar”— el proyecto puede fragmentarse o colapsar, obligando a Francia y España (bajo esta perspectiva) a buscar alternativas costosas o, peor aún, a virar a otras órbitas (con el peaje de dependencia que eso implica).
Para España, que ya ha puesto su dinero y su músculo industrial —con empresas como Indra, Airbus y muchas más— el golpe no sería sólo presupuestario, sería un golpe a la capacidad industrial y a la idea misma de que aquí se puede jugar en primera división tecnológica sin ser de linaje subcontratista.
Y entonces llega la pregunta que se repite en cada capítulo del culebrón: ¿cuántas temporadas más necesita Europa para admitir que la cooperación no se sostiene con discursos, sino con decisiones, renuncias y liderazgo compartido de verdad? Rufo lo dejaba en una frase que funciona como epitafio anticipado si nadie endereza esto: “Sinon, nous n’accomplirons rien.” Aquí, si se sigue tirando del hilo sin resolver el nudo, lo único que se va a “accomplir” es lo de siempre: otro gran programa convertido en ruido, y otro recordatorio de que Europa sabe anunciar futuro… pero le cuesta fabricarlo.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


8 respuestas
Eso ..España se queda porque lo digo yo .
Además les hemos dejado cambiar el nombre a su Tigre como ellos han querido y les hemos dejado integrar una cosa que se llama inshield o yo que se .
Con esta gente si que se puede trabajar a gusto como nuestros » extraordinarios» programas Scorpene y Tigreton.
Los Alemanes quejándose por decir que queremos el 80% del programa y quejándose por decir que no tienen NPI.
Los Españoles molan más….no se quejan pagan al 50% y no llegarán ni al 1 % del desarrollo……si mandan unos Kaan y si mandan los otros F35 en 1 añito.
100%…..por supuesto en en ambos casos con F35B para antes de ayer con 1 o 2 Lhd y a medio plazo CV .
A mí me parece que los requisitos franceses se ajustan más a los nuestros que los alemanes.
Si los alemanes no quieren un avión con capacidades navales y nucleares, ¿por qué se unieron a Francia y no a los británicos?
Creo que esos argumentos son excusas. El verdadero quid es que Airbus Alemania debe de estar aportando pocas soluciones propias al diseño del caza y Dassault debe de estar teniendo la impresión de que están ahí más para aprender que para otra cosa.
Esto, que sepamos, no está ocurriendo entre Thales e Indra en el pilar de los sensores y de la guerra electrónica.
Irse con Alemania no es opción, pues ni saben diseñar un caza (opinión), ni tendríamos motores (hecho fácticos), ni tan siquiera sumando a Saab.
La cosa por lo tanto está clara. En orden de preferencia:
-a continuar los tres, si es posible
-a unirse a los franceses, si no lo fuese, acotando bien nuestras dos parcelas: sensores/guerra electrónica (Indra) y materiales furtivos (Airbus España)
-sumarse al Kaan
Y mientras tanto, continuar desarrollando el Eurofighter y los drones desechables (Valero, SCR-100, etc.). Para enfrentarse a F16V, hipotéticos F35A e incluso Su57E, con eso vale. Y eso nos sirve para continuar desarrollando nuestros pilares, sobre todo el de los sensores y la guerra electrónica. Por ejemplo, la barquilla de guerra electrónica que está desarrollando Indra para el Eurofighter.
Ostras está es muy buena
Con un hipotético desarrollo del Ef2000 te vas a enfrentar si en el hipotético caso que nuestros amiguitos del Sur con apoyo norteamericano les pusieran F35A???…….jajajaja
Ya veo al día siguiente llamando por si era verdad el botóncito rojo
Cuanto iluminatis que le importa una castaña nuestras Fas por seguidismo político
Que ganas de sacar artículos del FCAS sin trascendencia, son ganas de sacar noticias por sacar.
Solo hay que mirar el proyecto EuroFigther. Francia se salió del programa porque no se cumplían sus requisitos, Alemania por lo visto no sabía lo que quería, y luego está España que quiere obtener mucho de retorno industrial pero comprar poco. Luego está el proyecto del tanque, que no se sabe nada de él y creo que nunca verá la luz.
Vamos, creo que nadie se sorprende si el FCAS se va a la mierda.
En mi opinión el proyecto FCAS solo es un proyecto de capacitación industrial y que luego cada país tira para su lado. Francia ha visto que Alemania aporta poco al Avión, Alemania no quiere poner «Kohle» para que diseñe el avión sin obtener ningún retorno y España está a ver que saca.
Mi primera opción sería ir con Francia, ya que las ventajas superan a las desventajas. Como ventajas sería comunalidad en un posibles portaviones, evitar la dependencia de EEUU
Ah si …….compramos Fcas para un futurible portaviones con las primeras entregas para 2045.
Y que le ches hacemos en estos 19 años??
Perder una generación enterita sin aviación embarcada para seguir a dos iluminatis que dicen que operan con un sirtpap desde el Jc1( si ese dron que ha desaparecido del mapa y que ya huele a retraso que te cagas con el primer vuelo programado antes del 2025….eso en el 2023.)
O F35B o muerte……no llegan nada por muchisimooooo….da rabia por politiqueo barato y desprecio profundo a nuestras Fas
Concordo con los argumentos de Victor Demóstenes, aunque con una salvedad, Francia no tiene músculo económico por si sola para sacar un proyecto semejante.
España no ha confirmado nada. Es una operación de comunicación francesa para evitar que el FCAS parezca un proyecto solo francés tras las dudas alemanas. España apoya el programa porque ha puesto dinero, pero sigue intentando que Alemania no se vaya.
La confirmación de España que cita la gobernanta gala parece más un deseo de París que una realidad de Madrid. Mientras Rufo nos sitúa en su eje, @Defensagob calla e Indra ya trabaja en un FCAS Nacional por si el proyecto europeo descarrila. No es apoyo, es supervivencia industrial.
En defensa, lo que no es un comunicado bilateral, suele ser propaganda industrial.
Mi interpretación malvada de lo que pasa es que Francia y Alemania no se soportan, porque son dos gallos en el mismo gallinero, ninguno quiere ser el subcontratista del otro, en especial los franceses. Alemania ya se ha hartado y esta buscando una salida y Francia se acaba de dar cuenta de que no tiene dinero para hacer el avión que le gusta y quiere que se lo paguen los demás. Y mientras tanto, España viendo quién nos da más trabajo para que no suba el paro.