El obús Némesis de 155mm

El obús Nemesis de 155 mm se presenta como el próximo gran salto de artillería de la OTAN

Némesis. GDELS

 

 Boyko Nikolov

El 12 de mayo de 2025, General Dynamics European Land Systems [GDELS], en colaboración con KNDS Deutschland, presentó el obús autopropulsado Nemesis en la Exposición Internacional de Defensa y Seguridad [FEINDEF] en Madrid, España.

El obús Nemesis de 155 mm se presenta como el próximo gran salto de artillería de la OTAN

Este nuevo sistema de artillería de 155 mm/L52, que integra un módulo de cañón de artillería [AGM] totalmente automatizado con el probado chasis con orugas ASCOD, marca un paso significativo en la modernización de la artillería para los campos de batalla contemporáneos. Diseñado para satisfacer las demandas de despliegue rápido, precisión y capacidad de supervivencia, Nemesis tiene como objetivo abordar amenazas en evolución como los drones y la guerra electrónica, al tiempo que ofrece una alternativa más liviana y ágil a la artillería pesada tradicional. La presentación, realizada en el stand de GDELS y transmitida en vivo en su sitio web, subraya el impulso de Europa para reforzar sus capacidades de defensa en medio de las crecientes tensiones geopolíticas.

Némesis. GDELS

 

El sistema Nemesis surge en un momento en que la artillería experimenta un renacimiento en el campo de batalla. Conflictos como la guerra en curso en Ucrania han puesto de relieve el papel crucial de la artillería móvil de alta precisión para contrarrestar amenazas avanzadas.Las posiciones de artillería estática tradicionales se han vuelto vulnerables a los drones y al fuego de contrabatería, lo que ha obligado a los militares a buscar sistemas que puedan disparar y desplazarse (disparando rápidamente y reubicándose para evitar ser detectados).

 

Némesis, con sus sistemas automatizados y la reducción de sus necesidades de tripulación, se posiciona como una respuesta a estos desafíos. Su debut en FEINDEF, la principal feria de defensa de España, que se celebró hasta el 14 de mayo, atrajo la atención de oficiales militares, expertos de la industria y delegaciones internacionales, lo que demuestra un gran interés en sus posibles aplicaciones. En el corazón de Nemesis se encuentra la plataforma ASCOD [Desarrollo Cooperativo Austriaco-Español], un chasis modular con orugas que ya está en servicio en países como España [Pizarro] y Austria [Ulan]. Desarrollado por GDELS, el ASCOD es conocido por su equilibrio entre movilidad, protección y adaptabilidad. La versión utilizada en Nemesis, basada en el ASCOD 2, pesa aproximadamente 40 toneladas, lo que la hace más ligera que muchos competidores, como el PzH 2000 alemán, que pesa más de 55 toneladas. Esta reducción de peso mejora la movilidad estratégica, permitiendo que Nemesis se transporte por aire o tren con mayor facilidad, un factor clave para un despliegue rápido en zonas de crisis.

El chasis presenta una alta relación potencia-peso, impulsado por un motor diésel de aproximadamente 800 caballos de fuerza, lo que permite alcanzar velocidades de hasta 70 km/h en carretera y un sólido rendimiento todoterreno. Su blindaje proporciona protección certificada por STANAG contra armas pequeñas, metralla y artefactos explosivos improvisados, con opciones para sistemas adicionales de protección reactiva o activa para contrarrestar amenazas antitanque.

La estrella del sistema Nemesis es su módulo de artillería de 155 mm/L52, una torreta totalmente automatizada adaptada del diseño probado del PzH 2000 por KNDS Deutschland. Capaz de disparar munición estándar de la OTAN a un alcance de 40 km o munición de alcance extendido de hasta 55 km, el AGM ofrece una formidable potencia de fuego.

Su automatización permite que una tripulación de tan solo dos personas opere el sistema, una reducción significativa respecto a las cuatro o cinco que requerían plataformas más antiguas como el M109 Paladin estadounidense. El módulo incluye un cargador automatizado que maneja tanto proyectiles como cargas propulsoras modulares, lo que permite una cadencia de disparo sostenida de seis a ocho disparos por minuto. Esta capacidad admite tácticas avanzadas como rondas múltiples de impacto simultáneo [MRSI], donde varios proyectiles impactan un objetivo simultáneamente, maximizando el efecto destructivo antes de que el sistema se reubique.

La torreta, equipada con un giro de 360 ​​grados, puede disparar en movimiento, lo que mejora la supervivencia contra amenazas de contrabatería. Una estación de armas remota, que suele montar una ametralladora de 12,7 mm, proporciona defensa a corta distancia contra infantería o drones.

 

Nemesis integra sensores avanzados y sistemas de control de fuego para garantizar la precisión y el conocimiento de la situación. Si bien los detalles específicos de su sistema electrónico no se revelaron en FEINDEF, GDELS destacó la compatibilidad del sistema con la guerra centrada en la red. Esto sugiere la integración con sistemas digitales de gestión del campo de batalla, lo que permite a Nemesis recibir datos de objetivos en tiempo real desde drones, observadores avanzados o satélites. Esta conectividad es vital en los conflictos modernos, donde la respuesta rápida a objetivos fugaces puede determinar el resultado.

El control de tiro del sistema probablemente incluye telémetros láser, computadoras balísticas y sensores meteorológicos para ajustarse a factores ambientales, garantizando así la precisión incluso a largas distancias. Publicaciones en X de entusiastas de la defensa destacaron el potencial del sistema para aprovechar la experiencia de KNDS con el AGM, previamente integrado en plataformas con ruedas como el Piranha IV para Suiza, lo que sugiere una base tecnológica consolidada.

 

El contexto histórico del desarrollo de la artillería permite comprender la importancia de Némesis. Los obuses autopropulsados ​​surgieron durante la Segunda Guerra Mundial, con sistemas como el M7 Priest estadounidense que ofrecía mayor movilidad que los cañones remolcados. La Guerra Fría presenció avances como el 2S1 Gvozdika soviético y el M109, que priorizaban la potencia de fuego y el blindaje. Sin embargo, el siglo XXI ha cambiado las prioridades hacia la automatización y la capacidad de supervivencia, impulsado por las lecciones aprendidas en los conflictos de Irak, Afganistán y Ucrania. El Ejército estadounidense, por ejemplo, está explorando alternativas para su antiguo M109 en el marco del programa de Artillería de Cañón de Alcance Extendido (ERCA), con una competición prevista para 2030, según informa Breaking Defense. Los homólogos europeos de Nemesis, como el francés CAESAR y el surcoreano K9 Thunder, han marcado hitos en movilidad y éxito en la exportación.

El K9, adoptado por países como Polonia y Australia, combina un cañón de 155 mm/L52 con un chasis de 48 toneladas, ofreciendo un alcance de tiro similar al del Némesis, pero requiriendo una tripulación mayor. El PLZ-05 chino, con su cañón de 155 mm/L52, iguala al Némesis en automatización, pero se queda atrás en la interoperabilidad con la OTAN, lo que limita su atractivo para los países alineados con Occidente.

 

Las implicaciones operativas de Némesis son profundas, sobre todo en conflictos de alta intensidad. En Ucrania, la artillería es responsable de una parte significativa de las bajas, y sistemas como el ruso 2S19 Msta-S sufren grandes pérdidas debido al posicionamiento estático.

La capacidad de disparar y escapar del Némesis, gracias a su cargador automatizado y chasis móvil, reduce la exposición a radares de contrabatería y drones. Su tripulación de dos personas minimiza las exigencias logísticas, lo que permite operaciones sostenidas con menos personal. La integración en red del sistema podría permitirle coordinarse con vehículos aéreos no tripulados para la localización de objetivos, una táctica cada vez más común en la guerra moderna. Por ejemplo, las fuerzas ucranianas han combinado obuses M777 con drones comerciales con resultados devastadores, un modelo que Nemesis podría mejorar gracias a su conectividad integrada. Sin embargo, la dependencia de sistemas electrónicos complejos genera preocupación por la vulnerabilidad a la guerra electrónica, una amenaza creciente, como se observa en las operaciones rusas de interferencia de municiones guiadas por GPS.

 

Entre los clientes potenciales de Némesis se incluyen los miembros de la OTAN que buscan modernizar sus flotas de artillería. España, como sede de FEINDEF y usuaria de vehículos basados ​​en ASCOD, es un candidato ideal, especialmente considerando la filial local de GDELS, Santa Bárbara Sistemas. Polonia, que ha invertido fuertemente en artillería con más de 600 obuses K9 encargados, podría considerar el Nemesis para complementar sus fuerzas, especialmente por su menor peso y automatización. Alemania, socio en la colaboración KNDS, podría integrar el Nemesis en su futura estructura de fuerzas, aunque su compromiso con el PzH 2000 podría limitar su adopción inmediata.

Pzh 2000

 

Más allá de Europa, países de Oriente Medio, como Arabia Saudí, o aliados de Asia-Pacífico como Australia, que ya operan sistemas compatibles con la OTAN, podrían mostrar interés. El mercado mundial de artillería es competitivo, con sistemas como el K9 y el CAESAR dominando las exportaciones gracias a su probada trayectoria y menores costes. El precio más elevado de Nemesis, impulsado por su automatización y electrónica avanzada, podría suponer un reto, sobre todo para los ejércitos con presupuestos limitados.

La presentación de Nemesis refleja tendencias más amplias en la industria de defensa. Europa prioriza cada vez más las soluciones autóctonas para reducir la dependencia de la tecnología estadounidense, un cambio acelerado por las incertidumbres geopolíticas y la necesidad de capacidades de respuesta rápida. La colaboración GDELS-KNDS ejemplifica esto, combinando la experiencia en artillería alemana con la capacidad de fabricación española. Según informa Defence Blog, el sistema Nemesis se basa en la integración previa del AGM con plataformas sobre ruedas, demostrando una modularidad que podría resultar atractiva para diversos clientes.

 

Sin embargo, el sector de defensa europeo se enfrenta a desafíos, como la fragmentación en las adquisiciones y la diversidad de prioridades nacionales. La reciente selección del AGM por parte del Ejército suizo en una plataforma Piranha IV para su programa de reemplazo del M109, como señaló Shephard Media, sugiere una creciente confianza en la tecnología de KNDS, lo que podría ser un buen augurio para Nemesis.

Históricamente, GDELS ha aprovechado FEINDEF para presentar variantes de ASCOD, como el vehículo de ingenieros CASTOR en 2023, lo que refuerza la versatilidad de la plataforma. La trayectoria de ASCOD, con más de 1000 unidades en servicio en varios países, sienta las bases para Nemesis.

 

Su menor peso en comparación con el PzH 2000 o el ruso 2S35 Koalitsiya-SV lo posiciona como un punto intermedio entre los sistemas con ruedas como el CAESAR y las plataformas con orugas más pesadas.

Caesar 6×6. 

 

El CAESAR, montado sobre un chasis de camión 6×6, ofrece una movilidad superior en carretera, pero menor blindaje, mientras que el cañón de 152 mm y el chasis de 55 toneladas del Koalitsiya-SV priorizan la potencia de fuego sobre la capacidad de despliegue. El equilibrio entre automatización, protección y movilidad del Nemesis podría resultar atractivo para ejércitos que se enfrentan a diversas amenazas, desde la guerra híbrida hasta los conflictos convencionales.

El debut de Nemesis también destaca la evolución de la automatización en la artillería. Sistemas como el Arquero Sueco, con su carga automática y tripulación mínima, han sentado un precedente, pero Nemesis va más allá al integrar estas características en una plataforma con orugas. Esto coincide con el énfasis de la OTAN en reducir la huella logística, como se observa en la exploración de sistemas autónomos por parte del Ejército estadounidense. Sin embargo, la automatización conlleva riesgos, como vulnerabilidades de ciberseguridad y desafíos de mantenimiento en entornos austeros.

La guerra en Ucrania ha expuesto las limitaciones de los sistemas de alta tecnología cuando se interrumpen las cadenas de suministro, una lección que GDELS y KNDS deben abordar para garantizar la confiabilidad de Nemesis. De cara al futuro, el éxito de Nemesis dependerá de rigurosas pruebas y de su rendimiento en condiciones reales. El anuncio de GDELS en FEINDEF, del que informa Defence Industry Europe, destacó la conformidad del sistema con los requisitos modernos de movilidad militar, pero las pruebas de campo serán cruciales para validar estas afirmaciones.

 

Se prevé que el mercado mundial de artillería crezca a medida que las naciones prioricen el fuego de precisión de largo alcance, impulsadas por las lecciones aprendidas en conflictos recientes. La capacidad de Nemesis para conseguir contratos dependerá de su rentabilidad e interoperabilidad con los sistemas de la OTAN, especialmente frente a competidores consolidados como el K9 y el CAESAR. Por ahora, su presentación constituye una clara declaración de la ambición de Europa de liderar la innovación en artillería. Desde mi perspectiva, Némesis representa una apuesta calculada por el futuro de la artillería, combinando tecnología probada con automatización de vanguardia. Sus puntos fuertes (movilidad, precisión y menor necesidad de tripulación) lo posicionan bien para los campos de batalla modernos, pero su complejidad y coste plantean dudas sobre su adopción generalizada.

 

La dependencia del sistema de sistemas en red, si bien es vanguardista, debe moderarse con contramedidas robustas contra la guerra electrónica. Mientras los ejércitos lidian con el equilibrio entre capacidad y asequibilidad, Némesis podría redefinir las tácticas de artillería o seguir siendo una solución de nicho para ejércitos con buena financiación.

 

¿Será un punto de inflexión ante las amenazas en constante evolución, o la dinámica del mercado favorecerá alternativas más sencillas y de eficacia comprobada? Solo el tiempo y las pruebas lo dirán.

 

Boyko Nikolov bulgarianmilitary

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