Cooperación militar chino-rusa: el tercer ejercicio conjunto antimisiles

Desfile de medios chinos
En una relación de creciente interdependencia estratégica en el que parecen ambas potencias, China y Rusia, parecen sentirse cómodas, ha culminado recientemente el tercer ejercicio militar conjunto de defensa antimisiles, realizado en territorio ruso. Estas maniobras, anunciadas por el Ministerio de Defensa chino el 6 de diciembre de 2025, representan un paso -otro más- en la profundización de su asociación «sin límites», firmada en febrero de 2022.
Según ha podido saberse por medio de declaraciones oficiales, el ejercicio no se dirige contra terceros países ni responde a situaciones internacionales específicas… sino que busca fortalecer la coordinación táctica y la interoperabilidad entre las fuerzas armadas de ambas naciones.
El ejercicio tuvo lugar en instalaciones rusas no especificadas públicamente, involucrando elementos de simulación computarizada y demostraciones prácticas de sistemas de defensa aérea. Fuentes del Ministerio de Defensa chino destacaron que las tropas de ambos países practicaron escenarios de detección, seguimiento e interceptación de amenazas misilísticas, con énfasis en la integración de tecnologías avanzadas.
“Este tipo de cooperación eleva la capacidad de respuesta conjunta y contribuye a la estabilidad regional”,
afirmó un portavoz de Pekín, subrayando el compromiso mutuo con el mantenimiento del orden post-Segunda Guerra Mundial.
Desde Moscú, el Ministerio de Defensa ruso confirmó la realización de la actividad, describiéndola como una extensión de ejercicios previos, como los llevados a cabo en el Mar de Japón en agosto de 2024. Estos eventos forman parte de una serie de maniobras bilaterales que han aumentado en frecuencia e intensidad desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022.
Aunque Pekín mantiene una postura neutral en el conflicto ucraniano, la cooperación militar con Rusia sirve como contrapeso a las percepciones de cerco por parte de la OTAN y Estados Unidos.
Expertos en relaciones internacionales interpretan este ejercicio como un mensaje disuasorio ante posibles escaladas en el Indo-Pacífico y Europa del Este.
“Refuerza la narrativa de una alianza estratégica que no busca confrontación, pero que asegura capacidades defensivas compartidas”,
señaló un analista en un comentario reciente.
No se han hecho públicos incidentes durante los ejercicios, y ambas partes enfatizaron su naturaleza defensiva, alineada con los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Estas acciones conjuntas siguen un camino ya iniciado de constatable avance respecto a ediciones anteriores, incorporando lecciones aprendidas de simulaciones previas y expandiendo el alcance a escenarios hipotéticos de mayor complejidad. Los medios chinos, como el Global Times; rusos, como el Pravda, y norteamericanos, como el U.S. News & World Report, han dado cobertura más o menos amplia a estos ejercicios conjuntos. Los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin reafirman su vínculo cada vez que tienen oportunidad, lo que no pasa desapercibido para nadie, y debería poner en alerta a todos o, al menos, a todas las democracias, porque estos ejercicios subrayan la resiliencia de la relación chino-rusa no sólo ante la OTAN, sino ante las sanciones occidentales, las tensiones políticas globales, sea cual fuere el teatro donde se den, y suponen, además, un claro aviso al resto de la comunidad internacional.
Puede decirse que el tercer ejercicio antimisiles conjunto ilustra el desarrollo de una entente pragmática que evoluciona hacia una colaboración más robusta. Mientras el mundo observa con cautela, esta iniciativa resalta la importancia de la diplomacia militar en la preservación de la soberanía, pero de lo que nadie está seguro es de qué pasos darán, en adelante, estos 2 actores.
Redacción
defensayseguridad.es

