El Ward250 llega a Utah para poner a prueba la promesa de energía fiable y desplegable
El Departamento de Guerra (DoW) y el Departamento de Energía (DoE) de los Estados Unidos anunciaron el pasado 13 de febrero, una colaboración con Valar Atomics para transportar y probar un reactor nuclear de próxima generación. La idea, según el propio comunicado del DoW, es abrir la puerta a “importantes posibilidades para la resiliencia energética y la independencia estratégica de la defensa nacional” y, de paso, “potenciar la seguridad nacional y promover el dominio energético estadounidense”.
El plan tenía fecha y ruta cerradas. De acuerdo con la nota oficial del DoW del 13 de febrero, el reactor debía volar el domingo 15 de febrero a bordo de un C-17 desde March Air Reserve Base (California) hasta la Hill Air Force Base (Utah). Desde allí, el sistema fue trasladado al Utah San Rafael Energy Lab (USREL), en Orangeville (Utah), donde se realizarán las pruebas y evaluaciones.
Tras la llegada a Hill AFB se celebró una conferencia de prensa en la que comparecieron el secretario de Energía Chris Wright, el subsecretario de Guerra para Adquisiciones y Sostenimiento Michael Duffey, el gobernador de Utah Spencer Cox y el director ejecutivo de Valar Atomics, Isaiah Taylor.

Foto: Valar Atomics.
Ese mismo 15 de febrero ya se informaba del hito, afirmando que se trataba del primer transporte aéreo en C-17 de un reactor nuclear en la historia y precisó además que el reactor —denominado Ward250, de Valar Atomics— se habría movido empleando 3 aviones C-17. El propio Chris Wright habría volado junto al reactor durante el traslado.
En el acto, Wright presentó el Ward250 como un reactor avanzado de 5 megavatios, una cifra que, en sus palabras, bastaría para suministrar electricidad a 5.000 hogares. El relato público de la jornada lo completaron varias frases que retratan bien la trascendencia del momento: Taylor llegó a decir que “hoy la Fuerza Aérea de Estados Unidos transportó por aire un reactor nuclear de próxima generación a través del oeste americano” y que esa frase “habría sido impensable hace 5 años”; el senador John Curtis lo elevó a categoría de fecha para el recuerdo con un “los libros de historia escribirán sobre este día”; y el gobernador Spencer Cox lo aterrizó en clave de poder nacional, avisando de que “América no puede proyectar fuerza en el exterior si carece de energía confiable y desplegable en casa”.
Sí hubo una línea que puso calendario —y presión— fue la de Taylor cuando habló del horizonte inmediato: intentar lograr la criticidad en el USREL antes del 4 de julio de este mismo año, una fecha que, según explicó, busca coincidir con el 250º aniversario de Estados Unidos. Con el reactor ya camino del laboratorio de Orangeville, ese es el objetivo declarado para la siguiente fase: pruebas, evaluaciones y la carrera por alcanzar la criticidad dentro de ese plazo.
Redacción
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