Dark Eagle: hipersónico y con 2.800 kms de alcance

Lockheed Martin y Northrop Grumman sacan adelante un misil mach 5 con el que el Ejército de Estados Unidos busca golpear más lejos y más rápido

Redacción

El Long-Range Hypersonic Weapon (LRHW) del Ejército de Estados Unidos, oficialmente denominado Dark Eagle desde abril de 2025, es uno de los programas más relevantes del esfuerzo estadounidense por recuperar margen de maniobra en fuegos de largo alcance frente a adversarios con defensas avanzadas. Se trata de un sistema terrestre concebido para atacar objetivos de alto valor, sensibles al tiempo y fuertemente protegidos, con una capacidad de penetración y velocidad que complica su detección e interceptación.

Según el informe del Servicio de Investigación del Congreso (CRS) de 7 de abril, titulado The U.S. Army’s Long-Range Hypersonic Weapon (LRHW): Dark Eagle, y del que extraemos esta información al completo, el sistema tiene un alcance declarado de 1.725 millas —unos 2.775 kilómetros— y proporciona al Ejército una capacidad de ataque convencional de precisión a gran distancia en entornos disputados.

 

El Dark Eagle no debe entenderse únicamente como un misil. El programa incluye el proyectil, pero también toda la arquitectura necesaria para su empleo: vehículos lanzadores, equipos de apoyo, elementos logísticos y sistemas de mando y control de fuego.

La autoridad de empleo tampoco recae simplemente en un escalón táctico. El informe señala que los mandos del Ejército utilizarán el sistema contra blancos de alta prioridad, pero que el Mando Estratégico de Estados Unidos (USSTRATCOM), bajo dirección de la National Command Authority, actuará como autoridad de empleo para las misiones del LRHW. Ese dato deja ver que no estamos ante un arma de uso rutinario, sino ante una capacidad con un peso operativo y político notable.

Cómo está compuesto el Dark Eagle

El misil del LRHW está siendo desarrollado por Lockheed Martin y Northrop Grumman. Cuando incorpora el vehículo planeador hipersónico, el conjunto recibe la denominación de Navy-Army All Up Round plus Canister (AUR+C).

Ese misil sirve además como booster común de 2 etapas tanto para el LRHW del Ejército como para el programa Conventional Prompt Strike (CPS) de la Marina estadounidense, previsto para buques de superficie y submarinos. En otras palabras, Washington busca una cierta comunalidad tecnológica e industrial entre sus programas hipersónicos terrestres y navales, lo cual, por otra parte, es del todo lógico.

El corazón del sistema es el Common Hypersonic Glide Body (C-HGB), basado en el Alternate Re-Entry System desarrollado por el Ejército y los Sandia National Laboratories. La producción de prototipos del C-HGB corre a cargo de Dynetics, filial de Leidos.

Su funcionamiento responde al esquema clásico boost-glide: un cohete acelera el vehículo a velocidades hipersónicas, se desprende del propulsor agotado y el planeador continúa hacia el blanco. El CRS indica que el C-HGB puede volar por sí mismo a Mach 5 o superior y que está concebido para ser maniobrable, un rasgo que incrementa su valor militar al dificultar la acción de los sistemas de alerta e interceptación.

La unidad de fuego: 4 lanzadores y hasta 8 misiles

A nivel de organización, el LRHW se estructura en baterías. Según el Ejército, una batería incluye un Battery Operations Center (BOC), cuatro transporter erector launchers (TEL), un vehículo de apoyo al BOC y hasta ocho All-Up Rounds plus Canister.

El informe recoge que la primera estructura designada para operar esta capacidad estuvo vinculada en Joint Base Lewis-McChord (JBLM), en el estado de Washington, a unidades de fuegos de largo alcance integradas en las Multi-Domain Task Forces (MDTF). También señala que otras baterías están previstas para los batallones de fuegos de largo alcance de las MDTF que se activen posteriormente.

El pasado 20 de marzo, un responsable del Ejército indicó que la batería Dark Eagle basada en JBLM recibirá pronto sus primeros misiles operativos. Es, probablemente, la señal más clara de que el programa habrá dejado atrás su fase más incierta y se acerca por fin a una capacidad real de empleo.

Retrasos y pruebas fallidas

El camino hasta aquí ha sido de todo menos lineal ni tranquilo. El propio informe recuerda que el desarrollo de armas hipersónicas exige campañas de ensayo particularmente exigentes, tanto por la necesidad de proteger la electrónica frente a temperaturas extremas como por la complejidad de modelar la aerodinámica a altas velocidades sostenidas.

El historial de pruebas del LRHW refleja esas dificultades:

-En octubre de 2021, falló el cohete impulsor que transportaba el C-HGB, en lo que las autoridades calificaron como “no test”, ya que el vehículo no llegó a desplegarse.

-En junio de 2022, otra prueba del misil completo terminó igualmente en fallo.

-En marzo de 2023 y en septiembre de 2023, 2 ensayos previstos fueron cancelados tras verificaciones previas al vuelo.

-En septiembre de 2023, el Ejército reconoció además que no podría cumplir su objetivo de desplegar el sistema antes del final del ejercicio fiscal 2023.

Ese rosario de contratiempos alimentó dudas sobre la madurez del programa. Sin embargo, la situación cambió entre 2024 y 2026.

3 pruebas con resultado positivo

El alivio para el desempeño del programa llegó con 3 ensayos satisfactorios recogidos por el CRS.

El primero se anunció el 28 de junio de 2024, cuando el Departamento de Defensa informó de una prueba de vuelo de extremo a extremo realizada conjuntamente por la Marina y el Ejército desde Hawái. Según lo publicado, el misil de 2 etapas voló más de 2.000 millas a través del Pacífico hasta un campo de pruebas en las Islas Marshall, siguiendo la trayectoria prevista y liberando correctamente el C-HGB hacia el objetivo.

El segundo éxito fue comunicado el 12 de diciembre de 2024. En esa ocasión, además de tratarse de otro ensayo integral exitoso del misil convencional hipersónico, el Departamento de Defensa destacó que fue el primer fuego real del sistema LRHW empleando un Battery Operations Center y un Transporter Erector Launcher, es decir, acercándose ya a una configuración más representativa del uso operativo.

El tercero fue anunciado el 2 de abril, hace apenas una semana, en referencia a un lanzamiento exitoso realizado el 26 de marzo pasado desde Cape Canaveral Space Force Station, en Florida. La secuencia de éxitos no convierte automáticamente al programa en maduro, pero sí apunta a una mejora clara respecto a la etapa de cancelaciones y “no test”.

Coste y vigilancia del Congreso

El otro gran asunto es el dinero. Aquí conviene ser muy precisos. El estudio de la Congressional Budget Office (CBO) citado por el informe estimó en enero de 2023 que la compra de 300 misiles hipersónicos boost-glide de alcance intermedio, similares al LRHW, tendría un coste aproximado de 41 millones de dólares por misil en dólares de 2023.

Es decir, no es una cifra oficial cerrada del Dark Eagle ya en serie, sino una estimación de referencia elaborada por la CBO para misiles comparables. De hecho, el propio Ejército reconoció ante el CRS que el coste unitario “fly away” de los 8 misiles solicitados en la petición presupuestaria del año fiscal 2025 superaría esa estimación, aunque dejó abierta la posibilidad de que el precio se reduzca a medida que aumente el volumen de compra.

El Congreso mantiene por ello varias líneas de vigilancia: coste por misil, necesidad de más pruebas operativas y volumen de stock necesario. El informe sugiere que, a medida que el Ejército empiece a adquirir los primeros ocho misiles, despliegue nuevas baterías y acumule inventario, los legisladores podrían exigir actualizaciones más frecuentes para decidir el futuro presupuestario y operativo del programa.

Dark Eagle a futuro

El Dark Eagle no es sólo un nuevo misil, que también, sino el intento del Ejército estadounidense de recuperar una capacidad de ataque convencional de muy largo alcance frente a objetivos que no pueden ser neutralizados con facilidad mediante artillería tradicional, cohetes guiados o incluso algunos misiles de crucero.

Su combinación de alcance, velocidad hipersónica y capacidad de maniobra terminal lo convierten en una herramienta pensada para abrir brecha en escenarios de alta intensidad, especialmente en teatros donde Estados Unidos prevé enfrentarse, como ya está haciendo, a redes densas de defensa aérea, sensores avanzados y blancos de gran valor cuya localización puede durar muy poco tiempo.

Aun así, el programa sigue sometido a 2 pruebas decisivas: demostrar una fiabilidad operativa sostenida y contener unos costes que hoy siguen siendo muy altos. Si supera ambos obstáculos, el Dark Eagle pasará de ser una promesa tecnológica a convertirse en una de las piezas más delicadas del arsenal convencional estadounidense.

Fuente: Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS), informe de 7 de abril de 2026, The U.S. Army’s Long-Range Hypersonic Weapon (LRHW): Dark Eagle.

 

Redacción

defensayseguridad.es

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