Informes no verificados que circulan en X sugieren que China ha comenzado a entregar dos variantes de su caza furtivo de quinta generación J-35, un avance que, de ser cierto, podría marcar un paso significativo en la búsqueda del país de capacidades militares avanzadas.

Según estas publicaciones, una variante está diseñada para la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación [PLAAF], mientras que otra está adaptada para operaciones basadas en portaaviones con la Armada del Ejército Popular de Liberación [PLAN].
Estas afirmaciones, que carecen de confirmación oficial por parte de las autoridades chinas o de observadores internacionales, han generado intensa especulación sobre las ambiciones de China de proyectar poder, en particular en regiones marítimas en disputa como el Mar de China Meridional. A medida que la atención mundial se centra en estos informes no verificados, surgen dudas sobre su autenticidad y sus posibles implicaciones para el equilibrio de poder militar en el Indo-pacífico.
Según se informa, el J-35 es una evolución del demostrador FC-31 presentado por primera vez hace más de una década y representa el último esfuerzo de China por desplegar un caza furtivo capaz de rivalizar con aviones occidentales avanzados como el F-35 estadounidense.
Se dice que el J-35A con base en tierra, destinado a la Fuerza Aérea Popular de China (FAEPL), cuenta con una sola rueda de morro, una planta alar revisada y optimizada para un rendimiento aerodinámico óptimo y compatibilidad con pistas convencionales. Su diseño sugiere una plataforma multifunción, potencialmente capaz de realizar misiones de superioridad aérea, ataque terrestre y guerra electrónica.
La variante basada en portaaviones, simplemente denominada J-35, está equipada, según se informa, para operaciones de despegue asistido por catapulta pero recuperación detenida [CATOBAR], con alas plegables, una barra de lanzamiento y un gancho de cola para apoyar despliegues en el portaaviones Tipo 003 de China, el Fujian.
Se cree que ambas variantes están propulsadas por el WS-13E o por el más avanzado motor de turbofán WS-19, lo que refleja el impulso de China para desarrollar sistemas de propulsión autóctonos. Si bien estos detalles pintan la imagen de un avión de guerra sofisticado, la ausencia de datos oficiales da pie a mucha especulación.
La búsqueda por parte de China de un caza de quinta generación no es nueva. El J-20 de la Fuerza Aérea Popular de China (PLAF), introducido en 2017, fue el primer avión furtivo operativo del país, diseñado para contrarrestar plataformas de superioridad aérea estadounidenses como el F-22 Raptor.
El J-20, con su configuración de ala delta y sus capacidades de largo alcance, ha sido un pilar fundamental de la modernización de la fuerza aérea china. Sin embargo, su tamaño y diseño sugieren un enfoque en misiones estratégicas en lugar de la versatilidad necesaria para operaciones en portaaviones o un despliegue táctico generalizado.
El J-35, si los informes son precisos, podría cubrir esta necesidad, ofreciendo una plataforma más ligera y flexible, similar al F-35 estadounidense, que equilibra sigilo, fusión de sensores y polivalencia. El FC-31, del que se deriva el J-35, voló por primera vez en 2012 como prototipo desarrollado por Shenyang Aircraft Corporation.
Inicialmente presentado como un caza orientado a la exportación, el FC-31 tuvo dificultades para atraer compradores, lo que dio lugar a especulaciones sobre la posible readaptación del diseño por parte de China para uso doméstico. La transición de avión de demostración a avión operativo refleja la experiencia estadounidense con el X-35, que evolucionó a la familia F-35, aunque el ajustado plazo de China plantea dudas sobre la madurez de los sistemas del J-35.

El J-35A terrestre, según se describe en los informes no confirmados, parece estar diseñado para operar desde la extensa red de bases aéreas de China. Su rueda de morro única y el diseño revisado de sus alas sugieren mejoras en maniobrabilidad y eficiencia con respecto al FC-31, lo que podría permitirle operar desde pistas más cortas o menos desarrolladas.
Esto podría mejorar la capacidad de la Fuerza Aérea Popular de China (PLAF) para proyectar poder aéreo en toda Asia, desde el Himalaya hasta el Mar de China Oriental. Las características de sigilo del avión, aunque no se han detallado públicamente, probablemente incluirán materiales que absorban el radar, compartimentos de armas internos y una estructura de baja visibilidad, aprovechando las lecciones del programa J-20.
Si está equipado con aviónica avanzada, como un radar de matriz escaneada electrónicamente activa [AESA] y enlaces de datos en red, el J-35A podría integrarse perfectamente con la creciente flota de aviones de alerta temprana y drones de China, creando un formidable sistema de combate aéreo.
Sin embargo, sin especificaciones oficiales ni datos de pruebas, estas capacidades siguen siendo especulativas, basadas en evaluaciones visuales de prototipos del FC-31 y análisis de la industria de fuentes como Jane’s Defence Weekly.
El J-35, basado en portaaviones y diseñado para la Armada de China (EPL), representa un avance más ambicioso. La Armada china ha ampliado constantemente su flota de portaaviones, y el Fujian, puesto en servicio en 2024, es su primer buque con capacidad para CATOBAR.
A diferencia de los portaaviones de salto de esquí Liaoning y Shandong, las catapultas electromagnéticas de Fujian permiten el lanzamiento de aeronaves más pesadas y capaces. Las características del J-35 —alas plegables, barra de lanzamiento y gancho de cola— se ajustan a las exigencias de las operaciones en portaaviones, lo que sugiere un diseño optimizado para las tensiones de los lanzamientos con catapulta y los aterrizajes detenidos.
Esta variante podría mejorar significativamente la capacidad de la AELP para proyectar su poder más allá de las costas chinas, desafiando así el dominio naval estadounidense en el Pacífico. En comparación con el F-35C, que dota a los portaaviones estadounidenses de capacidades de sigilo y guerra en red, la variante naval del J-35 podría aspirar a una versatilidad similar, aunque su rendimiento aún no se ha probado públicamente.
Los Su-33 y MiG-29K rusos, utilizados por otras armadas, carecen del sigilo y la integración de sensores de los cazas de quinta generación, lo que resalta la ventaja potencial de un J-35 basado en portaaviones.
La elección de los motores para el J-35 es un factor crucial. El WS-13E, una versión mejorada del motor original del FC-31, ofrece mayor empuje que los motores chinos anteriores, pero se queda atrás de sus homólogos occidentales, como el F135, utilizado en el F-35.
El WS-19, un motor más reciente en desarrollo, promete mayor rendimiento y eficiencia, lo que podría acercar al J-35 a sus rivales occidentales. Según un análisis de 2023 del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales [CSIS], el desarrollo de motores en China ha sido históricamente un cuello de botella, con la dependencia de los diseños rusos obstaculizando su progreso.
Si el J-35 está efectivamente equipado con el WS-19, marcaría un gran avance en la industria aeroespacial china, aunque informes sin confirmar lo dejan en duda. La falta de transparencia en los programas de defensa de China complica las evaluaciones, como señalaron analistas como David Axe en un artículo de 2024 para The National Interest, quien advirtió que los rápidos avances de China a menudo enmascaran desafíos técnicos.

Las implicaciones estratégicas de las entregas reportadas del J-35 son significativas, especialmente en el contexto de las ambiciones regionales de China. El Mar de China Meridional, donde China mantiene amplias reivindicaciones territoriales, ha sido un foco de tensión con vecinos como Vietnam y Filipinas, y con aliados de Estados Unidos como Japón y Australia.
Un caza furtivo capaz de operar tanto desde bases terrestres como desde portaaviones podría reforzar la capacidad de China para hacer valer estas reivindicaciones, lo que podría alterar el equilibrio regional. En 2024, aviones chinos entraron repetidamente en la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán, lo que provocó la respuesta de las fuerzas taiwanesas y estadounidenses.
Un J-35 multifunción podría optimizar estas operaciones, combinando sigilo para evadir la detección con potencia de fuego para atacar a los adversarios. Además, la versión embarcada podría ampliar el alcance de China en el Pacífico, desafiando las operaciones navales estadounidenses en zonas como el Mar de Filipinas.
El Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense [CNAS] informó en 2024 que el programa de portaaviones de China pretende proyectar su poder hasta la Segunda Cadena de Islas, que abarca Guam, un centro militar clave de Estados Unidos.
Las comparaciones con otros cazas de quinta generación contextualizan el potencial del J-35. El F-35 estadounidense, con más de 900 unidades entregadas a nivel mundial para 2025, sigue siendo el referente en sigilo, fusión de sensores e interoperabilidad. Sus variantes —F-35A para las fuerzas aéreas, F-35B para despegue corto y aterrizaje vertical, y F-35C para portaaviones— ofrecen una versatilidad que China podría intentar emular con el J-35.
El Su-57 ruso, si bien avanzado, ha sufrido retrasos en su producción y un despliegue limitado, con menos de 20 unidades operativas reportadas para 2024, según Aviation Week. El KAI KF-21 surcoreano, un caza de 4.5 generación, carece de las capacidades de sigilo de una verdadera plataforma de quinta generación, pero refleja las crecientes ambiciones aeroespaciales de la región.
El J-35, si se realiza plenamente, podría colocar a China por delante de Rusia en tecnología furtiva y, al mismo tiempo, cerrar la brecha con Estados Unidos. Sin embargo, como se señala en un análisis de la revista Air & Space Forces de 2023, la transición del prototipo a la producción está plagada de desafíos, como se ve en los problemas iniciales del F-35 con el software y la logística.
El desarrollo del J-35 también plantea interrogantes sobre las ambiciones exportadoras de China. El FC-31 se comercializó inicialmente en países como Pakistán, que opera el avión chino-pakistaní JF-17 Thunder.
Un informe de 2022 del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo [SIPRI] destacó la creciente participación de China en el mercado mundial de armas, con exportaciones a países de Asia y África. Un J-35 con capacidad para portaaviones podría resultar atractivo para los países que buscan alternativas asequibles a las plataformas occidentales o rusas, aunque su elevado coste y complejidad podrían limitar la demanda.
La ausencia de acuerdos de exportación confirmados para el J-35, a diferencia del éxito del JF-17, sugiere que China prioriza las necesidades internas. Aun así, el potencial de ventas futuras subraya las implicaciones más amplias del programa.
Un informe de RAND Corporation de 2024 señaló que China utiliza con frecuencia divulgaciones controladas para influir en la percepción de sus capacidades militares. La falta de confirmación oficial, sumada al momento en que se publicaron estos informes, plantea la posibilidad de que sean exagerados o prematuros. Incluso si las entregas han comenzado, la disponibilidad operativa del J-35 es incierta.
El programa F-35, por ejemplo, tardó más de una década desde su primer vuelo hasta alcanzar su plena capacidad operativa, y la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos informó en 2024 que seguía habiendo problemas. La capacidad de China para ampliar la producción, integrar sistemas avanzados y entrenar a pilotos para una nueva plataforma furtiva sigue sin estar probada.
La respuesta regional al J-35 podría transformar la dinámica militar. Japón y Corea del Sur, ambos con F-35, han reforzado sus defensas aéreas en respuesta a la creciente capacidad de China.
Taiwán, que depende de los F-16 suministrados por Estados Unidos y de sistemas autóctonos, se enfrenta a una mayor presión para modernizarse. Estados Unidos, con bases en Japón, Guam y Filipinas, podría acelerar el despliegue de los F-35 o invertir en contramedidas como sistemas avanzados de radar y guerra electrónica. Una declaración de 2024 del Comando Indo-Pacífico de EE. UU. enfatizó la necesidad de una «disuasión integrada» contra la expansión militar de China, aunque no abordó específicamente el J-35. Países vecinos como India, que opera Su-30 rusos y está desarrollando su propio caza furtivo AMCA, también podrían reevaluar sus estrategias.
De cara al futuro, el impacto del J-35 depende de varias incógnitas. Si las entregas ya están en marcha, ¿con qué rapidez podrá China integrar el avión en sus fuerzas? ¿Podrá el J-35 igualar la versatilidad del F-35 o se enfrentará a los mismos obstáculos de desarrollo que el Su-57 ruso? El éxito de la variante de portaaviones depende de la madurez operativa de Fujian, ya que el programa de portaaviones de China aún se encuentra en sus primeras etapas en comparación con el siglo de experiencia de la Armada estadounidense. El potencial de exportación sigue siendo una incógnita, ya que China busca expandir su influencia en los mercados de defensa globales.
Estas incertidumbres subrayan la necesidad de un análisis cauteloso, ya que las conclusiones prematuras podrían exagerar o subestimar las capacidades del J-35.
Desde mi punto de vista, los informes sobre las entregas del J-35, si bien intrigantes, exigen un análisis minucioso. De ser ciertos, indican el creciente impulso de China para rivalizar con el poder aéreo occidental, especialmente en el ámbito marítimo.
La combinación de un caza furtivo terrestre y una variante con capacidad para portaaviones podría mejorar la capacidad de China para proyectar fuerza, desafiando a Estados Unidos y sus aliados en una región ya de por sí tensa. Sin embargo, la falta de pruebas concretas invita a la cautela. La historia demuestra que las nuevas plataformas militares a menudo enfrentan retrasos y contratiempos, como se vio con el F-35 y el Su-57.
La ambición de China es clara, pero su ejecución aún no se ha puesto a prueba. ¿Podría el J-35 marcar la diferencia, o es simplemente la última jugada en una partida de ajedrez geopolítica de alto riesgo? Solo el tiempo, y quizás datos más fiables, lo dirán.
Reproducido con la autorización de Boyko Nikolov. bulgarianmilitary.com
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