Ceder soberanía para no perder territorio

Europa y la defensa común como condición de autonomía

Sebastián Hidalgo Martínez

A lo largo de la historia, los procesos de unión voluntaria entre Estados rara vez han comenzado con grandes proclamaciones políticas o cesiones inmediatas de soberanía. Por el contrario, casi todos han seguido un camino más pragmático: la integración económica o aduanera. Antes de compartir instituciones, leyes o identidades, los países han optado por eliminar barreras comerciales, armonizar aranceles y construir espacios comunes de intercambio mutuo. Es en ese terreno, aparentemente técnico, donde se siembran las bases de proyectos políticos mucho más ambiciosos, pues se descubren los intereses comunes y algo más importante, que se defienden mejor sumando esfuerzos.

europa

El ejemplo más paradigmático de este proceso es la unificación alemana en el siglo XIX. Antes de convertirse en un Estado-nación bajo el liderazgo de Otto von Bismarck, el mosaico de principados y reinos germánicos dio un paso decisivo con la creación del Zollverein en 1834. Esta unión aduanera eliminó las fronteras económicas internas y estableció un arancel común frente al exterior, facilitando el comercio y generando una interdependencia creciente entre territorios hasta entonces fragmentados.

Ese mismo patrón histórico interpela hoy a Europa. La Unión Europea nació como un proyecto eminentemente económico: desde la Comunidad Europea del Carbón y del Acero hasta el mercado único, la integración se ha construido sobre la cesión gradual y voluntaria de competencias en ámbitos estratégicos. Sin embargo, a diferencia de otros procesos históricos, Europa parece haber detenido ese impulso antes de dar el salto definitivo hacia una verdadera unión política.

Hoy, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, las tensiones entre grandes potencias y la redefinición del orden global, esa pausa empieza a pasar factura. La seguridad del continente sigue descansando, en gran medida, en el marco de la OTAN, donde el peso determinante de Estados Unidos condiciona la capacidad de actuación europea. No se trata de romper alianzas ni de confrontar a nadie, sino de equilibrar la capacidad propia frente a los desafíos que nos afectan a nosotros, los europeos.

La realidad es que Europa necesita proteger sus intereses y, para hacerlo, los veintisiete deben avanzar hacia una mayor cooperación militar. Ceder soberanía en este ámbito, como plantea la creación de un ejército europeo, no implica necesariamente dejar de lado las prioridades nacionales, ni diluir la identidad estratégica de cada Estado. La paradoja es que en nombre de la soberanía nacional, limitada en la práctica por la falta de fuerza, a veces se termina renunciando a ejercer una soberanía real.

Que exista un ejército europeo no quiere decir que sea el único ejército de Europa. Quizás, para evitar suspicacias de los gobiernos, debería ser el vigésimo octavo ejército de la Unión, junto con los de los veintisiete países. Una fuerza militar con las tres ramas tradicionales dotados de una estructura de mando multinacional, un armamento de última generación y que responda ante la Comisión Europea y el Consejo Europeo. No tendría por qué ser una numerosa fuerza, pero sí debería ser la punta de lanza de la defensa europea, la vanguardia para operaciones internacionales de guerra y de paz.

El debate de su creación no debería opacar la necesidad de que los ejércitos nacionales sumen más sinergias, no sólo homologando protocolos o ensayando actuaciones conjuntas a través de maniobras, sino también de sacar partido a unos presupuestos de defensa que suman 343.000 millones de euros, y subiendo.

El dotarnos de una industria de defensa conjunta evitaría duplicidades, igual que la mancomunidad en los pedidos de material militar, que haría abaratar los costes. Estos son sólo algunos de los aspectos en los que se podría avanzar ya para mejorar una defensa conjunta de la Unión. Aunque en mi opinión, sigo pensando que la creación de un ejército europeo sigue siendo una tarea pendiente que cada vez es más urgente que completemos.

 

Este es un artículo original de nuestro colaborador, Sebastián Hidalgo, aparecido en murciaeconomia.com

Lea el artículo de nuestro colaborador en murciaeconomia.com

 

Sebastián Hidalgo Martínez

defensayseguridad.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

Estados Unidos no autoriza munición GMLRS para los nuevos lanzacohetes franceses
La negativa de Washington a integrar cohetes estadounidenses en los futuros sistemas franceses añade...
Seguir leyendo
El prototipo K9 sobre ruedas ya está listo
Hanwha convierte en prototipo su K9 sobre ruedas. La derivada para España Hanwha ha convertido en prototipo...
Seguir leyendo
Malvinas: la liturgia obligatoria y la impotencia real
Milei ha dicho lo que cualquier presidente argentino estaba obligado a decir: que quiere las Malvinas,...
Seguir leyendo
Corea del Sur ya opera MH-60R “Romeo”. España es la siguiente
Seúl ya ha puesto en servicio sus dos primeros Seahawk, mientras la Armada prepara en Rota la llegada...
Seguir leyendo
El Bofors se impone al OTO Melara en Dinamarca
Dinamarca opta por cañones suecos Bofors para sus futuros patrulleros árticos Redacción Copenhague ha...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.