Lockheed Martin Skunk Works presenta “Vectis”, avión de combate no tripulado de próxima generación

El Vectis, de Skunk. Foto: Lockheed Martin
En los modernos desarrollos aéreos no tripulados, la evolución hacia una aviación de combate más integrada, autónoma y, sobre todo, potente y de alcance, Lockheed Martin ha dado a conocer su nuevo diseño de Collaborative Combat Aircraft (CCA), denominado “Vectis”. Podría decirse, al menos a priori, que el Vectis llega para dar inicio a una nueva etapa en la integración entre aeronaves tripuladas y sistemas no tripulados avanzados, con un enfoque centrado, a decir del fabricante, en la superioridad aérea, la interoperabilidad y la adaptabilidad operativa.
“Vectis” ha sido desarrollado por la división Skunk Works (de Lockheed Martin), reconocida por su historial en proyectos altamente avanzados, como el SR-71 Blackbird y el F-117 Nighthawk. La presentación del diseño, hace apenas un par de días, marcará sin duda el inicio de una nueva fase -otra más- en la competencia por liderar el segmento de aviones no tripulados que acompañarán a cazas tripulados de 5ª y 6ª generación en operaciones complejas y multidominio. Un segmento, tenemos que decir, que no goza de predicamento en Europa que pueda igualarse a la profusión de diseños que están viendo la luz a este y oeste del Viejo Continente, todavía embarcado en sistemas que llevan muchos años en desarrollo y con menores capacidades que las que representan conceptos como el Vectis.
Concebido como una plataforma del Grupo 5 -la categoría más alta para vehículos aéreos no tripulados en términos de tamaño, alcance y capacidad operativa-, Vectis está diseñado para operar en conjunto con cazas como el F-22 y el F-35, extendiendo su alcance y capacidad de acción. Aunque sus dimensiones exactas no se han revelado aún, sí se confirma que será menor que un F-16, pero sustancialmente mayor que otros sistemas tácticos modulares previos de la misma compañía.
El diseño enfatiza la capacidad furtiva, como no podía ser de otra forma cuando está pensado para acompañar a cazas invisibles, con una silueta aerodinámica optimizada para baja la observabilidad y una bodega interna que le permite portar armamento o sensores sin comprometer por ello su firma radar. El objetivo es operar de forma eficiente dentro de un entorno A2/AD (anti-access/area denial), manteniendo un equilibrio entre coste, eficacia y sostenibilidad, y buscando la mayor equivalencia posible en rendimiento con los aparatos a los que acompaña, dentro de las limitaciones de un aparato subsónico.
Vectis se ha desarrollado bajo los principios de arquitectura abierta, lo que permitirá la rápida integración de sistemas de misión, sensores, cargas útiles y enlaces de comunicación, presentes y futuros, asegurando así que la constante evolución de las cargas de pago tengan cabida en los años de operación del sistema. Esta flexibilidad facilita su adaptación a distintas misiones: combate aire-aire, ataques de precisión aire-superficie, guerra electrónica, tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), así como misiones de disuasión y engaño. El abanico de misiones posibles se ha maximizado para no dejar ninguna fuera del alcance de la plataforma.
A diferencia de otras propuestas que priorizan la velocidad, Lockheed Martin ha optado por un diseño subsónico, como decíamos, pero optimizado para eficiencia operativa, maniobrabilidad táctica y persistencia en el campo de batalla. Este es un enfoque que quiere responder al análisis de que las necesidades operativas demuestran, en determinadas ocasiones, que el rendimiento no está necesariamente vinculado a la velocidad, sino a la integración, la capacidad de supervivencia y el nivel de autonomía. Es una suerte de equilibrio donde la velocidad, con ser importante, no es tan determinante como la persistencia, por ejemplo.
Vectis está igualmente diseñado para operar desde pistas tradicionales, aunque con requisitos reducidos de mantenimiento y soporte logístico. Esto permitirá su despliegue ágil en bases adelantadas o entornos expedicionarios con escasa preparación y con ciclos de operación pensados para minimizar la huella logística sin sacrificar por ello la capacidad de combate.
El prototipo ya está en fase de desarrollo, con componentes críticos en fabricación, según se ha informado. Se prevé que realice su primer vuelo en el transcurso de los próximos 2 años. Aunque el Vectis no se encuadra aún en un contrato específico del programa CCA de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, ya se perfila como un serio candidato para fases futuras, especialmente en el marco del “Increment 2”, que ampliará el número y roles de aeronaves colaborativas.
Vectis es ya un producto de esa aviación de combate que viene a multiplicar las capacidades de los cazas tripulados mediante soluciones disruptivas, que son la esencia misma de los drones colaborativos, tecnológicamente superiores al resto y diseñadas para operar en constante actualización durante las próximas décadas. El sistema, a pesar de su novedad, es resultado de una visión ya madura y realista del futuro del combate aéreo. Decíamos antes que resulta extraño que Europa no asista a esta era del vuelo colaborativo en el grado que se espera de una sociedad tecnológicamente avanzada, que quiere, además, dar muestras de fortaleza y relevancia ante los desafíos de un momento histórico amenazante. Quizás sea más cómodo tirar de chequera y adquirir el producto que nos llega del otro lado del charco.
Redacción
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