Un compañero tripulado para el F-35A australiano

Australia no se conformaría sólo con el F-35. Así lo sugiere un análisis detallado de Bill Sweetman en The Strategist (Australia), quien recoge declaraciones de un alto oficial de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF) durante la última Conferencia Internacional de Cazas Defence IQ, celebrada en Roma.
Según esa fuente, la RAAF ya estudia la incorporación de un nuevo caza de gran alcance y elevada carga útil para sustituir a sus F/A-18F Super Hornet y EA-18G Growler, cuya baja estaría, quizá, prevista a mediados de la próxima década. Esta evaluación se acoge a la priorización de capacidades de largo alcance, con operaciones que puedan extenderse hasta los 3.200 kilómetros, y en el uso de armamento de gran tamaño, como el misil hipersónico HACM, que requerirá plataformas más grandes que el F-35.
El F-35, del cual Australia ha recibido ya los 72 ejemplares contratados, seguirá siendo el eje de la fuerza de combate hasta 2065, con la esperada integración del paquete de actualización Block 4. No obstante, el oficial reconoció las dificultades de mantenimiento de la flota y la necesidad de adaptar la cadena logística global.
A este panorama se suman otros desarrollos clave:
- El misil AIM-260 JATM, con el que Australia será el primer cliente de exportación y que contrarrestará amenazas como el PL-15 chino.
- La integración del misil antibuque LRASM, pasivo y de baja observabilidad, que está transformando las capacidades de ataque marítimo.
- La evolución del programa MQ-28 Ghost Bat, que ya ha demostrado capacidad de lanzamiento de misiles, y que dará paso a una nueva plataforma no tripulada aún abierta a la industria.

F-35A australiano. Foto: The Australian
El mismo oficial dejó claro que el programa Air 6015 Autonomous Collaborative Platforms va más allá del Ghost Bat, aspirando a un sistema modular, interoperable y con múltiples cargas útiles.
Finalmente, también se evalúan opciones para reemplazar o extender la vida del entrenador Hawk 127, incluyendo la adquisición de un avión con capacidades de combate real o la remotorización con el Honeywell F124.
En conjunto, las declaraciones recogidas por The Strategist apuntan a un reforzamiento continuado en la doctrina aérea australiana: más alcance, más pegada, más plataformas… y la búsqueda de un nuevo caza que complemente —y no substituya— al F-35.
Redacción
defensayseguridad.es


4 respuestas
A mí esto me huele a que alguien está llamando a la puerta del proyecto de UK-Japon-Italia.
Para el enorme Pacífico, el Tempest les vendría bien a los australianos.
Lo curioso es que, teniendo dos LHD como el nuestro, con rampa de esquí y to’, no se interesen por el F35B, a pesar de operar el A.
Creo que las modificaciones para poder embarcar el F-35 B en su LHD´s eran mayores que para el Juan Carlos I y no valía la pena.
Si lo que quieren es pegada, y sin esperar, tienen el F15, replicando a Israel, y el Eurofighter tampoco es mala solución.