Artemisa II y la vieja costumbre de mirar arriba

“Antes solíamos mirar al cielo y maravillarnos de nuestro lugar entre las estrellas. Ahora sólo miramos hacia abajo y nos preocupamos por nuestro lugar en la tierra. La humanidad nació en la Tierra.
Nunca estuvo destinada a morir aquí.”

Redacción

Hay frases que seguramente envejezcan bien, porque no hablan únicamente de ciencia ficción, sino de la condición humana. La de Cooper, en Interstellar, encaja en la epopeya de la misión Artemisa II: volver a levantar la vista, volver a aceptar que una civilización también se mide por su capacidad de explorar.

La misión no es únicamente un vuelo tripulado alrededor de la Luna, que también. Es la recuperación de una ambición que durante demasiado tiempo quedó archivada entre discursos, maquetas y aniversarios, pero que carecía de concreción en forma de nuevos vuelos tripulados más allá del techo azulado del Orbe. Artemisa II representa el regreso de seres humanos al espacio lunar, el retorno de una voluntad política, técnica e industrial que parecía reservada al recuerdo de Apolo, pero que los muchachos de Elon Musk se han ocupado en poner de actualidad con inusitado empuje en los últimos tiempos.

La hazaña, por tanto, no está solo en la trayectoria, ni en los sistemas, ni en la complejidad del viaje. Está también en el mensaje. En recordar que el progreso no consiste únicamente en administrar lo inmediato, sino en abrir camino. En asumir que mirar al cielo no es un lujo romántico, sino una necesidad de las sociedades que no quieren resignarse al estancamiento, porque el progreso se mide en todas las direcciones y dimensiones, no sólo en las terrestres.

Artemisa II no llevará todavía a sus astronautas a pisar la superficie lunar, pero sí hará algo decisivo al demostrar que el regreso es real, factible, y que la exploración tripulada más allá de la órbita baja vuelve a ser una empresa tangible y no una promesa repetida que había venido sobreviviendo hasta convertirse en producto de consumo retro.

En ese sentido, su valor trasciende lo aeroespacial. Artemisa II reintroduce una idea que no debemos olvidar: la humanidad no fue hecha para encogerse sobre sus propios problemas, sino para enfrentarlos sin dejar de avanzar. También hacia las estrellas.

 

Redacción

defensayseguridad.es

Fotografía de portada: Brian Lail brianlail.com

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