
Paco L. Guerrero. Escritor especializado en temas navales y editor de BlogNaval.es
En numerosas ocasiones, especialmente durante los últimos meses, con la vorágine diplomática y estratégica que hemos vivido, hablamos de los nuevos buques o aviones que nos gustaría incorporar a la Armada. Aunque es necesario planificar el futuro, y más cuando se habla de programas a 10 o más años, también consideramos un buen ejercicio periódico analizar la situación actual de nuestra fuerza naval. Este artículo es una actualización del que publicamos hace ya cinco años: Estado de la Armada Española en 2019.
Por desgracia, si comparamos ambos artículos, se puede llegar a la conclusión rápida de que prácticamente nada ha cambiado en el núcleo de la Armada. Queremos ser positivos y, si tenemos la oportunidad de hacer el mismo ejercicio dentro de cinco años, tenemos la seguridad de que si se habrán producido cambios significativos.
El objetivo es hacer un análisis imparcial y realista sobre la situación actual de los principales buques de la Armada. Esperamos conseguirlo y nos gustaría que compartierais (en los comentarios de la entrada o en nuestras redes sociales) vuestras opiniones y puntos de vista.
Portaeronaves Anfibio Juan Carlos I
Aunque Juan Carlos I no es un auténtico portaaviones ligero, creo que una gran mayoría estaremos de acuerdo en denominarlo Portaaeronaves Anfibio, que es una calificación que nos gusta más (recordando a nuestro Dédalo) que la de LHD que es la más correcta para aplicar a este barco.

Del Juan Carlos I sólo podemos decir que nos parece un excelente barco (y su éxito en exportaciones lo confirma) y un más que digno sucesor del Príncipe de Asturias. Como portaaviones consideramos que es ligeramente inferior (principalmente por la cantidad de combustible que porta, velocidad máxima y la capacidad de sus pañoles y ascensores para municiones) al Príncipe de Asturias, pero es un buque mucho más polivalente y sensiblemente más barato de operar.
Los dos problemas o carencias del buque han sido, durante sus ya 15 años de servicio, su sistema propulsor (especialmente en los pods) y la ausencia de armamento.
El primero va a ser resuelto este año, con la instalación de nuevos pods y modificaciones en el sistema eléctrico.
Respecto al armamento, no somos partidarios del modelo italiano donde sus portaaviones están más armados que una fragata (incluso montaron misiles superficie-superficie), pero tampoco es razonable que el Juan Carlos I sólo disponga de un puñado de ametralladoras como defensa. Esto se ve agravado por la proliferación de una nueva amenaza: los drones.
El mínimo necesario serían 4 montajes dobles para Mistral III y 4 montajes Mk-38 similares a los de los BAM. No es un gasto excesivo y le proporcionaría al buque cierta capacidad para hacer frente a un misil o drone (tanto aéreo como de superficie) que haya conseguido superar a las fragatas de escolta.
Fragatas
La Armada, en teoría, tiene 11 fragatas activas, cinco de la clase Álvaro de Bazán (F-100) y seis de la clase Santa María (F-80). Se están construyendo cinco de la nueva clase F-110 Bonifaz para sustituir a estas últimas. Pero decimos en teoría porque el estado actual de los Santa María nos impide clasificarlas como fragatas.
Tras el reemplazo de las F-80 por las F-110, sólo habrá 10 fragatas. ¿Es un número suficiente? Antes de responder a esta pregunta, hay que tener claro que de esas diez, normalmente sólo tendrás seis o siete operativas en el mejor de los casos. Con la modernización pendiente de las F-100 este número se reducirá drásticamente hasta que finalicen las obras de actualización en estas fragatas. Durante años, el número definido como mínimo eran 15 fragatas. ¿Cuál es el número mínimo de escoltas que necesita España? Pues esto depende de las unidades principales que tengas que escoltar en misiones nacionales (Juan Carlos I y los Galicia principalmente) y los compromisos internacionales asumidos. Nuestra opinión es que mínimo 12 e idealmente las 15 mencionadas anteriormente.
F-100 Clase Álvaro de Bazán
Los cinco buques de la clase Álvaro de Bazán son, sin lugar a dudas, los más operativos y avanzados de la Armada. Considerados entre los escoltas antiaéreos más destacados de Europa, han sido fuente de grandes éxitos en los mercados internacionales, con tres unidades similares construidas en Australia para la armada de este país, y cinco de dimensiones inferiores y más enfocadas a la lucha antisubmarina construidas en Ferrol para Noruega.

Aunque su función es eminentemente antiaérea, disponiendo de los mejores sonar de casco de la flota, se echa de menos un sonar remolcado.
Pero no podemos olvidar que el primero de la serie cumple 25 años de servicio este año, por lo que es necesario comenzar a planificar un proceso de modernización para evitar que estos buques comiencen a estar obsoletos. Este proceso se lleva comentando hace tiempo y parece que con el incremento de las partidas dedicadas a Defensa por fin va a comenzarse. Los rumores hablan de un alto presupuesto que permitirá adecuar los sistemas de estas fragatas para que sigan en servicio 10-15 años más. Esto, si finalmente ocurre, es una gran noticia, ya que no se repetirá la fallida modernización de las F-80.
F-80 Clase Santamaria
Son buques muy antiguos, la primera cumple el año que viene 40 años de servicio y las dos más modernas han pasado de los 30 años. Y la edad no es el principal problema de estas fragatas. En este dilatado periodo de servicio, sólo las 4 primeras recibieron un proceso de modernización limitado, mientras que las dos últimas están básicamente como entraron en servicio.
La modernización de las cuatro primeras estuvo centrada principalmente en “chapa y pintura” y mejorar las condiciones de habitabilidad. A nivel de sistemas, sólo se cambiaron las consolas del CIC, se instaló alguna pequeña modernización en el sistema de control de tiro MK-92 y un nuevo radar de navegación. El sistema de guerra electrónica también fue sustituido, pero sólo con el módulo ESM y no el de ECM.

El sonar remolcado fue desembarcado (sin sustituto) por lo que la capacidad antisubmarina quedó limitada a la proporcionada por el helicóptero embarcado, que actualmente es más testimonial que real. Ningún sistema de armas fue reemplazado o modernizado.
Durante los últimos años se han desembarcado el MEROKA y su radar, aunque estaban ya inoperativos desde hacía mucho. El misil Standard SM1 dejó de tener soporte de su constructor en el año 2020. Todos los datos indican que ya no están operativos, por lo que el armamento de estas fragatas se reduce a los Harpoon, el cañón de 76 mm y algunas ametralladoras.
En resumen, unos excelentes barcos que, al no ser convenientemente modernizados, actualmente no pueden considerarse como escoltas y solo tienen capacidad de efectuar misiones de patrulla en entornos de baja o nula amenaza (los cuales actualmente son pocos).
F-110 Bonifaz
Tras muchos retrasos, el 29 de marzo de 2019 se aprobó la construcción de cinco nuevas fragatas para sustituir a las seis F-80. Pero lo que no deja de ser una buena noticia (obviando la pérdida de una unidad de escolta en el ya exiguo número del que dispone la Armada) trajo la confirmación de unos plazos de ejecución del proyecto desesperadamente largos.

El plan original era que el primer barco se entregará el 2026 en y el último en 2031. La planificación actual es que la F-111 Bonifaz se bote en septiembre de 2025 y se entregue en abril de 2028, mientras que la F-115 lo hará en 2032.
Sobre el papel, ya que son buques que no han entrado en servicio, volverán a dotar a la Armada de unas capacidades antisubmarinas de primer nivel, embarcando los mejores sensores para esta función actualmente disponibles. Su capacidad de defensa antiaérea (AAW) no estará muy por detrás de la de las F-100, con un radar SPY-7 de tipo AESA y un sistema de combate que integra los módulos AAW del sistema norteamericano AEGIS (también usado por las F-100). El problema y la gran controversia alrededor de esta clase es el escaso número de celdas para lanzamiento de misiles que van a disponer, solo 16.
Submarinos
Consideramos que la situación del Arma Submarina de la Armada en la actualidad es catastrófica con sólo 2 buques en servicio, uno con más de 40 años de servicio y otro terminando su pruebas para alcanzar su operatividad plena. La entrada en servicio del S-81 Isaac Peral nos permite comenzar a ver la luz al final del larguísimo túnel, aunque los continuos retrasos en los tres submarinos aún en construcción nos hacen ser prudentes.
Pero aún teniendo en servicio los cuatro submarinos de la clase Isaac Peral, la situación no será buena, ya que solo dos o a lo sumo tres estarán operativos al mismo tiempo (que no en misión). Por este motivo, y para seguir desarrollando la capacidad de diseñar y construir submarinos en España, es necesario encargar unidades adicionales.
De esta clase de cuatro buques, solo queda operativo el primero, S-71 Galerna, con 40 años de servicio. Aunque se le ha sometido a caros y necesarios procesos de mantenimiento, esta dilatada carrera operativa es excesiva. Llegar a estos extremos ha sido necesario ante los grandes retrasos de los S-80, que los tenían que sustituir. Por lo tanto es un buque al que no se le pueden pedir grandes cosas y que hay que dar de baja lo antes posible.

S-80
El proyecto S-80 ha sido una fuente continua de dolores de cabeza para la Armada durante los últimos 20 años y no se le puede considerar un proyecto exitoso, aunque si esperamos y creemos que el submarino obtenido con este programa va a ser un buen buque.

El S-81 realizará un lanzamiento real de un torpedo contra un blanco en mayo de 2025, siendo este uno de los últimos hitos principales de su proceso de puesta en servicio. No olvidemos que el S-81 no dispone del módulo AIP (propulsión independiente del aire) que estará operativo, si los planes se cumplen, en el S-83.
Anfibios clase L-50
El L-51 Galicia y el L-52 Castilla son buques que, salvo algún error menor de diseño, están dando un servicio muy bueno.
Buques muy polivalentes, durante sus más de dos décadas de servicio, han participado en innumerables misiones, desde soporte a desastres naturales a luchar contra la piratería en aguas del Índico.
Ambos se están acercando a los 30 años de servicio por lo que es imperioso realizarles un proceso de modernización si se quiere que sigan operativos 10-15 años más. Esta modernización aparece en el último Plan de Defensa, pero nuevamente sin ninguna concreción. Además de todos los sistemas del buque, hay que proporcionarles unos equipos adecuados de mando y control para su misión, así como sensores y armamento defensivo necesario para acercarse a la costa con unas mínimas garantías.

Medidas Contra Minas Clase M-30
Los cazaminas de la clase Segura son el principal medio del que dispone la Armada para luchar contra las minas navales.
Aunque seis unidades nos parecen escasas ante el gran número de puertos importantes del que dispone España y considerando el alto porcentaje de comercio que se mueve anualmente por dichos puertos, fueron de los mejores cazaminas en el mundo cuando entraron en servicio.

Las cuatro primeras unidades han superado los 25 años de servicio y las dos últimas los 20. Nuevamente, aún no se ha hecho ningún proceso de modernización de media vida (MLU) en estos buques, pero sí se ha comenzado a realizar una serie de modernizaciones en sus sistemas. También el M-34 Turia parece estar a punto de volver al servicio, tras las graves averías que sufrió al encallar hace 6 años.
Logísticos
Los buques de apoyo logístico son un elemento fundamental para la proyección de las flotas. Es un apartado que consideramos que la Armada Española está a un nivel adecuado con el Cantabria y Patiño. El Patiño está a punto de cumplir sus 30 años de servicio, con algunos rumores sobre que su estado no es el más óptimo. Nuevamente, estamos ante un buque al final de su carrera operativa que no ha recibido ningún tipo de modernización.

Durante la última campaña electoral en la Comunidad de Galicia, el Presidente del Gobierno anunció el encargo de un nuevo BAC (Buques de Aprovisionamiento en Combate) y en los últimos planes de Defensa presentados aparece este proyecto, pero como siempre, sin fechas concretas. Es interesante la costumbre de nuestros políticos para presentar programas navales durante las campañas electorales, por supuesto, en provincias con astilleros.
Patrulleros
Sólo trataremos los patrulleros de altura o OPV, ya que las misiones de patrulla próximas a la costa de España son responsabilidad de la Guardia Civil del Mar. Tampoco vamos a entrar en el debate de la urgente necesidad de crear un servicio de guardacostas nacional y terminar con la actual situación donde una ingente cantidad de organismos públicos realizan este tipo de funciones.
P-40 Meteoro
Estos seis patrulleros son los buques más modernos de la Armada Española e insistimos en que son patrulleros, ni corbetas ni otra cosa: patrulleros.
Diseño muy avanzado y costoso, quizás demasiado para un patrullero no pensado para hacer funciones en entornos con un nivel de amenaza moderado o alto.

Su idea inicial de disponer de tripulaciones reducidas de 35 o 40 personas quedó rápidamente descartada en la práctica.
A pesar de su coste de adquisición, están resultando buenos buques, con un gran número de días de mar y son los sustitutos ideales de las fragatas en operaciones como la lucha contra la piratería en la operación Atalanta. Aunque, como ya hemos comentado, los entornos con poco nivel de amenaza comienzan a escasear.
Los planes de la Armada Española contemplaban un total de 8 o 10 unidades, pero creemos más interesante desarrollar un modelo más sencillo y mucho más barato para sustituir a los patrulleros restantes actualmente en servicio. También está aprobada la construcción de dos nuevos BAM en una variante antisubmarina, pero no hay datos sobre sus características, sensores o armamento. Esto nos impide de momento, incluirlos en ningún apartado.
P-70 Serviola
Los patrulleros clase Serviola han superado ya los 30 años de servicio. La principal modernización realizada ha sido sustituir el arcaico cañón de 76 mm por una RWS Escribano Sentinel 30 con cañón Bushmaster II de 30 mm.

Buques sencillos, económicos y duros que pueden seguir prestando buenos servicios durante otros 10 años sin problemas, siendo su mayor carencia no disponer de un hangar para operar con helicópteros o drones.
Por último, no incluimos en ningún apartado la futura corbeta EPC, de la que la Armada pretende adquirir seis unidades, ya que ni hay una definición clara de sus características, ni tenemos claro si (en caso de entrar en servicio) serán consideradas patrulleros o buques de escolta.


Un comentario
De todos es conocido la de cientos de km. de costa más islas que posee España.
Actualmente tenemos una Armada, que ni por asomo hace gala de su tan dilatada historia; sin ser un entendido en la materia, siempre he expresado mi opinión referente a la nula capacidad antimisil (sistemas CIWS) de todos los buques de gran porte en nuestra Armada, actualmente es un sinsentido seguir sin ellos. Lo de las patrulleras de todas clases, colores y de diferentes entidades en las que operan, es otro sinsentido a añadir más. Desafortunadamente no veo que en una década, la Armada este equilibrada y con suficientes unidades, sean nuevas o modernizadas. Habra que llamar al enemigo (al modo Gila) para que espere en atacarnos y tal..
Resumiendo: lo único que se salva en la Armada, es su personal y su sufrida dedicación en sostener el buen nombre de la citada institución. ¡¡ Esperemos un milagro !! del cual dudo llegue algún día a materializarse.