El pedido inicial de 70 toneladas de acero no magnético a Valbruna ASW busca acelerar la certificación de un material crítico para submarinos y reforzar la propuesta alemana en la fase final del programa canadiense, donde compite con Hanwha Ocean

Redacción
TKMS mueve ficha y se atreve con una apuesta industrial en Canadá dentro del Canadian Patrol Submarine Project (CPSP). La compañía alemana ha realizado un pedido inicial de unas 70 toneladas de acero no magnético a Valbruna ASW, filial canadiense del grupo italiano Acciaierie Valbruna, con el objetivo de apoyar el proceso de certificación de este material para futuros programas submarinos. La noticia está, también, en que Canadá aún no ha designado un ganador de su concurso de submarinos, por lo que se trata de un envite muy firme de cara a su competidor directo, Hanwha Ocean.

Imagen: TKMS
Según informó Naval Today, el pedido forma parte de los esfuerzos de TKMS para apoyar el programa canadiense de nuevos submarinos y evaluar la cadena de suministro necesaria para producir este tipo de acero en Canadá. La publicación señala que la iniciativa busca que las operaciones canadienses de Valbruna ASW puedan obtener la aprobación para fabricar el material conforme a los requisitos del Instituto Alemán de Materiales y Tecnología de Producción de Defensa (WIWeB), la sociedad de clasificación DNV y la normativa alemana aplicable a la construcción naval militar.
El acuerdo no se limita al suministro inicial. TKMS y Valbruna ASW han firmado también un acuerdo de cooperación para explorar, desarrollar e implementar la fusión y producción de acero no magnético para submarinos. La propia comunicación de las compañías, recogida también por True North Strategic Review, subraya que el objetivo es combinar la experiencia de TKMS en submarinos con la capacidad metalúrgica de Valbruna ASW en aceros inoxidables, aleaciones de níquel y materiales especiales.
La elección del material no es, por tanto, secundaria. El acero no magnético se emplea en submarinos modernos porque ayuda a reducir la firma magnética del buque. Esa reducción puede dificultar la detección por sensores magnéticos y disminuir la vulnerabilidad ante ciertas minas navales. En un programa como el canadiense, que busca submarinos convencionales capaces de operar en entornos exigentes, incluido el Ártico, la certificación de materiales forma parte de la base técnica e industrial de cualquier oferta.
TKMS no está esperando a una adjudicación para empezar a construir una red canadiense de proveedores. El pedido a Valbruna ASW funciona como una señal de compromiso con contenido local, transferencia industrial y capacidad de sostenimiento a largo plazo. En una licitación de esta magnitud, el precio y las prestaciones del submarino importan, pero también pesan la carga de trabajo nacional, los retornos económicos, la formación, el mantenimiento y la posibilidad de desarrollar capacidades propias.

El Canadian Patrol Submarine Project pretende sustituir a los 4 submarinos de la clase Victoria de la Royal Canadian Navy, cuya retirada está prevista durante la década de 2030. Canadá anunció en 2024 su intención de adquirir hasta 12 submarinos convencionales con capacidad de operar bajo hielo, y el proceso se orienta hacia soluciones militares ya existentes o en desarrollo avanzado que puedan cumplir los plazos exigidos por Ottawa.
La competición se ha concentrado en dos grandes propuestas: la alemana TKMS, con el Type 212CD, y la surcoreana Hanwha Ocean, con una variante basada en el KSS-III. Reuters informó en febrero de 2026 de que Hanwha Ocean era uno de los 2 finalistas junto a TKMS y que la compañía surcoreana había propuesto entregar 4 submarinos a Canadá antes de 2035, un elemento importante porque Ottawa valora especialmente la rapidez de entrega.
TKMS, por su parte, lleva meses reforzando el componente industrial de su oferta. Reuters publicó en enero que la compañía alemana trabajaba en un paquete de inversión para Canadá con socios alemanes y noruegos, en una licitación estimada por fuentes industriales en más de 12.000 millones de dólares sólo para los submarinos. El consejero delegado de TKMS, Oliver Burkhard, explicó entonces que la propuesta alemana buscaba ir más allá del buque y ofrecer un paquete económico amplio para convencer al Gobierno canadiense.
El pedido a Valbruna ASW muestra que la compañía alemana intenta presentar una oferta con mayor anclaje local, capaz de responder a las exigencias canadienses de soberanía industrial, empleo, cadena de suministro y sostenimiento durante décadas.
La posible victoria de TKMS tendría también una importante repercusión española que hemos tratado ampliamente en DYS de la mano de los análisis de Thibault Lamidel y Jorge Estévez-Bujez. En abril de 2026, TKMS y Navantia firmaron un memorando de entendimiento para explorar una cooperación industrial en proyectos navales en Europa, la OTAN y otros mercados. El acuerdo contempla la posible producción de diseños de TKMS, en particular submarinos, en los astilleros de Navantia en España, dentro de una lógica de reparto de carga de trabajo y respuesta a los cuellos de botella europeos en capacidad de astillero.
Ese vínculo no implica que Navantia vaya a participar automáticamente en el programa canadiense si TKMS resulta seleccionada. El concurso de Canadá tiene sus propias reglas, compromisos industriales y exigencias de contenido nacional. Pero el acuerdo TKMS-Navantia abre una vía industrial si la cartera de pedidos de TKMS crece y la presión sobre sus astilleros aumenta. Entonces, la cooperación con Navantia podría convertirse en una herramienta para producir secciones, módulos o partes de submarinos de diseño alemán en España, siempre que encaje con el cliente, la normativa de exportación y la arquitectura industrial final del contrato.
Para Navantia, esa posibilidad tendría valor por 2 motivos. Primero, permitiría mantener actividad en el segmento submarino más allá del programa S-80 español. Segundo, situaría a la industria naval española dentro de una cadena europea de submarinos convencionales con demanda creciente. Para TKMS, la ventaja sería ampliar capacidad productiva sin depender exclusivamente de sus instalaciones alemanas, en un momento en el que la demanda de submarinos y buques militares supera la capacidad disponible de muchos astilleros europeos.
El movimiento canadiense de TKMS se produce, por tanto, en 2 planos. En Canadá, busca fortalecer la oferta alemana frente a Hanwha Ocean mediante contenido local y certificación de materiales críticos.
Canadá todavía debe elegir. Hanwha Ocean ofrece velocidad de entrega y una potente base industrial surcoreana. TKMS ofrece continuidad con un socio europeo de la OTAN, el Type 212CD y una propuesta que intenta combinar submarino, inversión y tejido industrial canadiense. La certificación del acero no magnético en Ontario es una pieza más de esa competición.
El resultado tendrá consecuencias más allá de la Royal Canadian Navy. Si TKMS gana, reforzará el peso europeo en uno de los mayores programas submarinos convencionales de la década. Si vence Hanwha Ocean, Corea del Sur consolidará su entrada en un mercado occidental de primer nivel.
Redacción
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