El almirante Garat abre el camino; la Ley Orgánica de Financiación de la Defensa lo cerrará.

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Ejercicio militar Iron Spear en Letonia en 2022. (EFE/Toms Kalnins)

Hace escasas fechas, en el periódico digital El Debate, el Almirante Garat hizo somero pero atinado repaso a las cuentas del inesperado cheque al Ministerio de Defensa, los tan aireados 10.000 millones extra para llegar al 2% comprometido con la OTAN años atrás. Sostiene el venerable marino que, a la vista de lo sorpresivo del regalo de Reyes, lo único que se puede hacer es “volver a la lista de compra del JEMAD y dar financiación a programas que no la tenían o incrementar la de los que ya habían sido aprobados.” Y es que la coherencia del almirante hace acto de presencia ante montajes como el que vivimos… a Dios gracias. Porque, habida cuenta de que tenemos programas en curso infra-financiados, unos apenas esbozados y otros sin recurso alguno, más valía impulsar lo que ya se tiene medio embridado y no tanto anunciar grandes y sonadas compras de sistemas que aún deben pasar por muchos años antes de materializarse. Así las cosas, empujar lo que ya se está materializando no era la peor de las ideas, y sigue sin serlo.

La planificación militar en España, en lo que depende de la clase política y sus turnantes mandatarios bipartidistas, apenas puede considerarse tal. De hecho, entramos de nuevo en un año de prórroga presupuestaria tras el anterior. Con algunas salvedades de escasos programas pergeñados tras durísimas negociaciones y sudadas financiaciones (siempre menguantes), planificar, lo que se dice planificar, es en España un mirlo blanco, por no decir un unicornio. Por ello,y como largo conocedor de los mentideros del Ministerio del ramo que es, el almirante Garat pide planificación plurianual y un plan de financiación de la Defensa.

Ahora entramos en juego nosotros. Hace no más de dos meses, en el perfil de X (Twitter) de defensayseguridad (@defyseguridad) lanzamos una modestísima campaña; un llamado, que dirían los hermanos americanos, a la sensatez y la coherencia, a la estabilidad, la planificación y la certidumbre. Le pusimos nombre, LOFIDE -Ley Orgánica de Financiación de la Defensa- y explicamos lo obvio, porque no hace falta mucho más cuando se desmenuza el acrónimo. Discrepamos levemente del almirante, no en todo el fondo, ni mucho menos en la forma, porque queremos ir mucho más allá. Lo que de verdad necesita la Defensa en España es una ley orgánica que la proteja de la arbitrariedad, que la apuntale frente a los riesgos ideológicos, que la salvaguarde en los temporales políticos y económicos y que, sobre todo, la dote de las herramientas que permitan la planificación a largo plazo, sin sorpresas, sin cheques, ni titulares interesados previos a las cumbres de la OTAN o la UE

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foto: La Moncloa

No hemos dispuesto de muchos momentos como este en el pasado. Aprovecharlo es vital, mucho más que los 10.000 millones, que de tan virales como se han vuelto ya deben ser menos de la mitad. Se atravesaron crisis nacionales (Perejil) e internacionales (Yugoslavia, Afganistán, Georgia, Crimea…) pero ninguna tuvo la relevancia que la de Putin-Trump que sorteamos ahora mismo. Ni siquiera la de Perejil abrió más debate que las tediosas comparativas entre nuestros ejércitos y los marroquíes; para acabar cerrándose como un remolino suave, medio desvanecida en la memoria de quienes, por un rato, pensamos en ser llamados a filas.

Nuestra idiosincrasia como país es amplia; de hecho, es científicamente imposible que un carácter idiosincrático pueda abrazar a toda una nación. Las particularidades son numerosas, tantas como los individuos, y por fuerza dificultan los grandes acuerdos. Pero, incluso los más indolentes, desposeídos del común denominador que sirve de nexo de unión a España, quieren seguir viviendo en paz, no verse amenazados por el terror de la guerra ni la opresión de un poder foráneo. Sólo una ley orgánica, precedida de la puesta en común lo más amplia posible, puede garantizarnos una defensa creíble y una disuasión efectiva. Quizá no nos lleve aún a un estado óptimo de la defensa en España, pero será el comienzo del camino. Todo lo demás son parches.

Ebujez

defensayseguridad.es

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