La financiación, adelantada por el Financial Times, permitiría a Reino Unido, Italia y Japón pasar del puente presupuestario actual a un contrato plurianual de diseño y desarrollo, después de semanas de inquietud en Tokio por los retrasos británicos y por la falta de una señal financiera de largo recorrido

Redacción
Reino Unido prepara una inversión multimillonaria en el Programa Global de Combate Aéreo (GCAP), el proyecto que comparte con Italia y Japón para desarrollar un avión de combate furtivo de nueva generación con entrada en servicio prevista en torno a 2035. Según ha publicado el Financial Times, Londres estudia una financiación estimada en unos 6.000 millones de libras esterlinas, con la que las tres naciones podrían cerrar un contrato plurianual con la industria para la fase de diseño y desarrollo.
La información llega tras varios días de críticas y advertencias procedentes del entorno informativo y político japonés, donde se venía señalando la falta de un compromiso británico de largo plazo como uno de los principales factores de incertidumbre para el programa. De acuerdo con el diario económico británico, el acuerdo de financiación a corto plazo anunciado en marzo expira a finales del próximo mes, lo que ha elevado la presión para sustituirlo por un marco contractual más sólido.

Los rumores sobre el interés de Japón en el F-47 ya se habían desatado
El GCAP es uno de los programas militares europeos (y asiáticos) más ambiciosos de las próximas décadas. Nació de la convergencia entre los trabajos británicos e italianos vinculados a Tempest y el futuro caza japonés, y quedó formalizado mediante un tratado firmado por Reino Unido, Italia y Japón en diciembre de 2023. Su objetivo es desarrollar una aeronave furtiva, con capacidad supersónica, sensores avanzados, arquitectura digital y armamento de nueva generación.
Según el Financial Times, la nueva financiación permitiría a los tres gobiernos firmar un contrato de varios años con los socios industriales del programa: BAE Systems, Leonardo y Japan Aircraft Industrial Enhancement Company, entidad respaldada por Mitsubishi Heavy Industries. Esa estructura industrial debe encargarse de las labores principales de diseño, desarrollo y entrega del futuro avión.
Más de 4.000 trabajadores en Reino Unido participan ya en actividades vinculadas al GCAP, incluido el desarrollo de un demostrador destinado a probar tecnologías aplicables al futuro sistema de combate aéreo. La continuidad del programa afecta, por tanto, tanto a la capacidad militar futura como a la base industrial aeronáutica británica.
La presión japonesa se ha intensificado en las últimas semanas. El Financial Times señala que el asunto fue tratado durante la reciente visita a Tokio de la secretaria británica de Exteriores, Yvette Cooper. Según funcionarios citados por el diario, el ministro japonés de Defensa, Shinjirō Koizumi, habría trasladado de forma especialmente directa la necesidad de que Reino Unido firmase un contrato completo de largo plazo, en lugar de prolongar de nuevo la situación mediante acuerdos temporales.
El momento político británico añade una dificultad adicional. La decisión se produce en un momento de debate interno sobre el gasto en defensa y sobre el calendario del Plan de Inversión en Defensa del Reino Unido, cuya demora habría contribuido al retraso del contrato de largo recorrido. El Financial Times indica que cualquier anuncio sobre el GCAP podría integrarse dentro de un paquete de defensa más amplio, aunque todavía estaría pendiente de aprobación por parte del Tesoro.
La inquietud japonesa no se limita al plano industrial. Según la misma información, funcionarios de Japón y Reino Unido han advertido en privado de que un eventual deterioro del GCAP tendría consecuencias más amplias para la relación bilateral y para la posición de ambos países en el Indo-Pacífico. Tokio observa el programa no sólo como una herramienta de modernización aérea, sino como una pieza de su cooperación tecnológica y militar con socios europeos.
También se cita la posible visita al Reino Unido de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, prevista para el próximo mes. Según el Financial Times, fuentes japonesas temen que esa agenda pueda verse afectada por las dudas sobre la situación política del primer ministro británico, Keir Starmer, y por la falta de claridad sobre el compromiso financiero británico con el GCAP.
El Ministerio de Defensa británico, de acuerdo con el diario, ha reiterado que Reino Unido mantiene su compromiso con el programa. “Nuestro objetivo es seguir colaborando estrechamente con Italia y Japón en los próximos pasos hacia la firma del contrato internacional completo”, señaló el departamento.
Si se confirma, la aportación de unos 6.000 millones de libras supondría una señal relevante para Roma y Tokio, y permitiría pasar de la gestión provisional a una fase contractual más estable. Para el GCAP, el reto inmediato no es ya demostrar que existe voluntad política sobre el papel, sino convertir esa voluntad en financiación, calendario y trabajo industrial sostenido.
El programa conserva, no obstante, riesgos importantes: costes crecientes, reparto de cargas industriales, coordinación tecnológica entre tres países con culturas de adquisición distintas y presión de calendario para llegar a 2035 con una plataforma madura. Pero la decisión británica, si supera el filtro del Tesoro, aliviaría una de las dudas más sensibles de las últimas semanas: si Londres estaba dispuesto a respaldar el GCAP con dinero suficiente y no sólo con declaraciones de compromiso.
Redacción
defensayseguridad.es


Un comentario
Aquí debería estar España. Una pena.