España ante el relevo del F-5: entrenamiento avanzado, industria nacional y el regreso de la reacción a la Patrulla Águila

Sebastián Hidalgo
La decisión de España de apostar por el avión turco TAI Hürjet como futura plataforma de entrenamiento avanzado, responde a la necesidad de sustituir a los veteranos Northrop F-5 del Ejército del Aire y del Espacio. Con décadas de servicio a sus espaldas, el F-5 se acerca al final de su vida operativa, lo que obliga a encontrar un relevo en plazos razonables. En este contexto esta opción ha emergido, aunque no exenta de debate.
Parte de las críticas se centran en que el Hürjet es una plataforma con aún pocas horas de vuelo frente a alternativas más consolidadas, como el Leonardo M-346 o el Boeing T-7 Red Hawk, ambas con mayor recorrido y respaldo internacional.

Hürjet en Feindef 25. Imagen de Jorge Estévez-Bujez
La pregunta central sigue en pie: ¿es el Hürjet el mejor candidato? Creemos que sí porque ofrece un enfoque distinto, con su diseño actualizado y su margen de evolución.
También se cuestiona la decisión de apostar por un socio industrial fuera de los marcos tradicionales europeos, así como los riesgos inherentes a un programa todavía en desarrollo. A esto se añade un cambio de fondo en la formación: durante décadas los pilotos españoles han completado su entrenamiento avanzado en un avión con capacidades de caza y bombardeo como el F-5, mientras que el Hürjet está concebido específicamente como entrenador.
En este sentido, el acuerdo firmado recientemente introduce otro elemento: la dimensión industrial. La colaboración con Turkish Aerospace Industries no solo diversifica los socios de España, sino que abre nuevas vías de cooperación. La participación de empresas como Airbus y la previsión de que alrededor del 60% del programa se desarrolle en España convierten esta adquisición en algo más que una compra. No es la opción más probada, pero sí una de las más alineadas con una visión estratégica propia del Ejército del Aire y del Espacio, lo que sin duda ha decantado la balanza a favor de Ankara.
La clave estará en el alcance real de esa participación. No es lo mismo ensamblar que diseñar. Si el programa permite adquirir capacidades tecnológicas propias, el impacto será estructural; si no, se quedará en una compra más sin ninguna repercusión en la industria. En esa diferencia se juega buena parte del valor estratégico del Hürjet.
Y, más allá de lo técnico y lo industrial, hay un componente simbólico que no conviene ignorar. Diversas voces apuntan a que el Hürjet podría ser el avión que devuelva al cielo a la Patrulla Águila tras la retirada de sus históricos C-101. No sería solo una cuestión operativa, sino también de identidad perdida.
Recuperar la patrulla acrobática supondría volver a sellar una pequeña herida con la ciudadanía que aún espera ser cerrada, aunque esta lleve una tirita con el nombre de “patrulla mirlo”.
En definitiva, el programa va más allá de reemplazar una plataforma. Sus objetivos son ambiciosos: entrenador de pilotos, retorno industrial y devolución de un símbolo nacional. España no solo necesita volar nuevos aviones, sino decidir qué papel quiere jugar en su desarrollo.
Artículo en murciaeconomia.com

Sebastián Hidalgo
defensayseguridad.es

