El Programa de Adquisición de Submarinos de la Armada Filipina: un análisis del concurso Re-Horizon 3 en abril de 2026

Jorge Estévez-Bujez
Para la mayoría de interesados, y diríase que para prácticamente todos los medios, parece haberse olvidado, diluido, —sobre todo en el último par de años, los mismos en que reina un silencio mediático casi completo—, pero aún hay abierto un concurso de submarinos al otro lado del orbe; un concurso en el que todavía hay una propuesta española sobre la mesa, acaso la más potente de las concurrentes en cuanto al producto ofrecido por Navantia: el S-80+.
Por esa razón, porque, en ocasiones, resulta tanto más sencillo escribir sobre algo sin la presión de los tiempos de lo noticioso en este negociado, que diría Izan González, queremos lanzar una mirada a medio camino entre lo analítico y lo prospectivo, sobre el particular. Lo que nos obliga a poner los ojos sobre la Armada Filipina (Philippine Navy) que, a día de hoy, y aunque no lo parezca, continúa avanzando en su, en apariencia modesto, pero ambicioso por lo que representa para Manila, programa de adquisición de submarinos como parte del Re-Horizon 3, la fase final y más costosa de la modernización de las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP). Hablamos, por tanto, de un proyecto busca dotar al país de su primera capacidad submarina real para defender su extenso archipiélago y su desafiantemente inabarcable —menos aún con sus actuales y escasos medios— zona económica exclusiva (ZEE). No hace falta desmenuzar el complejísimo contexto geográfico y político en que se hayan inmersas las autoridades de Manila, en especial en lo tocante al Mar del Sur de China, o Mar de China Meridional (para Manila, hablaríamos del Mar de Filipinas Occidental).
S-81 Isaac Peral
El programa, lanzado hace 3 años, contempla la adquisición de, al menos, 2 submarinos diésel-eléctricos, junto con infraestructura de base, centro de mantenimiento y entrenamiento (MRO), transferencia de tecnología (ToT), entrenamiento de tripulaciones y apoyo logístico a largo plazo. Un paquete completo que abarca toda la estructura necesaria para poner en marcha una capacidad inédita. En lo que al concurso se refiere, no se ha anunciado ganador a fecha de marzo de 2026 y el proceso sigue en fase de evaluación y negociaciones.
Pliego de condiciones y requisitos filipinos
Aunque no existe un documento público completo al estilo de los Terms of Reference (TOR) debidamente detallado, las necesidades expresadas por la Armada filipina y el Departamento de Defensa Nacional (DND) incluyen una cantidad inicial de 2 submarinos, con posible opción a más unidades en el futuro.
Lo que se busca es, en esencia, un submarino de ataque convencional (SSK) diésel-eléctrico, con buena autonomía para operaciones archipelágicas. Entre las capacidades clave figuran, cómo no, el sigilo —baja firma acústica y magnética—, una persistencia en operaciones prolongada, preferiblemente con sistema AIP o baterías avanzadas de litio-ion, armamento con torpedos pesados, minas y misiles antibuque lanzables desde los tubos torpederos, así como capacidad para misiones de reconocimiento, disuasión y defensa costera, tal y como es de esperar en los sumergibles de esta clase.
El paquete requerido, como al principio mencionaba, no se limita a los buques y debe ser mucho más amplio, forzosamente, además, pues hablamos de una marina de guerra que debe construir su capacidad submarina prácticamente desde cero. Dicho paquete incluye la construcción (o mejora) de una base submarina —posiblemente en Subic Bay o Ormoc, Leyte—, un centro de entrenamiento con simuladores, infraestructura de mantenimiento local, entrenamiento de tripulaciones —incluyendo oficiales y técnicos—, transferencia de tecnología para fomentar la Self-Reliant Defense Posture filipina (SRDP) y apoyo logístico durante el ciclo de vida.
El presupuesto estimado, no excesivamente generoso, pero tampoco ramplón, se sitúa aproximadamente entre los 1.400 a 1.900 millones de dólares, para el paquete completo de 2 submarinos más la infraestructura y soporte detallados antes. Algunas referencias anteriores, muy al principio del lanzamiento del programa, hablaban de hasta 1.700 millones de dólares como tope realista. En cualquier caso, el presupuesto puede considerarse ajustado para paquetes de alto nivel como el contemplado. No es el cheque de más enjundia, pero sí que goza de coherencia para lo que se pretende.
Entre las prioridades adicionales figuran una financiación favorable —préstamos soberanos o blandos—, offset industrial o localización, y compatibilidad con una doctrina de defensa de cientos de islas.
La Armada Filipina (Philippine Navy), huérfana de estas capacidades, todavía no opera ningún submarino, por lo que no existe una infraestructura específica de base submarina, con muelles protegidos, instalaciones de mantenimiento para submarinos, sistemas de carga de torpedos, instalaciones AIP o similares. Sí que hay que anotar la existencia del Submarine Group, creado hace exactamente 10 años, y que opera desde su cuartel general en Subic Bay, pero, ante la evidente falta de medios, se dedica al muy importante desarrollo de doctrina, al entrenamiento de personal y a la preparación doctrinal y simulaciones. Por tanto no cuenta con instalaciones físicas para albergar o mantener submarinos reales, pero sí con un voluntarioso núcleo que está originando la documentación y capacidades teóricas necesarias para la posterior aplicación sobre los nuevos sumergibles, llegada la hora de su recepción.
En cuanto a cuál será el emplazamiento definitiva de la base de submarinos, no puede decirse que esté adjudicado de forma definitiva a fecha de hoy o, al menos, no ha trascendido oficialmente.
Sea como fuere, Subic Bay es la ubicación que más sentido tiene, además de la que más menciones acapara en ese sentido; lo que la hacen probable, por varias razones que detallaremos a continuación.
El Submarine Group ya tiene su sede allí, y la Philippine Navy está activando nuevas instalaciones navales en la zona, como Naval Station Nabasan y otras en la entrada de la bahía. Además, Subic Bay ofrece aguas profundas, infraestructura portuaria existente —incluido el astillero Agila, operado por HD Hyundai— y se está revitalizando como centro naval y logístico con participación filipina, estadounidense y coreana. Varias ofertas de competidores, especialmente Hanwha Ocean y Naval Group, proponen construir la base submarina precisamente en Subic Bay o en sus inmediaciones.
Sí es cierto que hubo otras menciones históricas. En propuestas anteriores, por ejemplo, se habló de Ormoc (Leyte) como posible ubicación alternativa, especialmente en la oferta de Navantia en 2023. También se mencionó puntualmente Sangley Point (Cavite), pero esa opción ha perdido fuerza.
El Submarine Group de la Philippine Fleet, creado, como decimos, hace ahora 10 años, se centra actualmente en doctrina, entrenamiento y preparación de personal, a la espera, cómo no, de los necesarios buques que den sentido a todo el esfuerzo de la última década.
Vayamos a lo mollar: ofertas presentes
A día de hoy, siguen siendo 4 las ofertas principales que todavía compiten.
Navantia (España) – S-80+ (clase Isaac Peral)
El submarino ofrecido es uno de los SSK más grandes del mundo, con unas 2.900-3.000 toneladas en inmersión. Incorpora un sistema AIP de tercera generación con bioetanol e hidrógeno, con muy baja detección. Presenta alta autonomía y persistencia, además de un diseño totalmente nuevo con un alto grado de automatización.

Los S-80+ están llamados a sentar las bases futuras de la construcción naval submarina española
Para España, que ya lo opera activamente (S-81 Isaac Peral), ha supuesto la consolidación de su Arma Submarina tras años de pobreza de medios y, al mismo tiempo, la constatación de la capacidad de Navantia para construir submarinos de nuevo diseño y elevadas prestaciones. Con el segundo sumergible ya en pruebas de mar antes de su entrega a la Armada, el S-82 Narciso Monturiol, se espera que los siguientes (S-83 y S-84) sean finalmente botados con el sistema AIP instalado y plenamente funcional, lo que significará que la Institución Naval española ya estará en condiciones de operar con un sigilo y una capacidad estratégicas inéditas hasta ahora.
El paquete español, tan completo como pueda suponerse, al igual que el resto de competentes, incluye 2 unidades, la construcción de una base submarina —propuesta, en principio, en Ormoc, Leyte—, centro de entrenamiento, ToT, entrenamiento conjunto con la Armada y apoyo logístico.
El precio del paquete completo se situó dentro del arco prestablecido por el Gobierno filipino, aunque las cantidades finales no han trascendido de manera oficial por parte de Navantia. En cualquier caso, Navantia ofreció financiación con garantía soberana al 100% y pagos diferidos tras la entrega, entre 7 y 8 años después de la firma.
Entre las ventajas destacadas por Navantia figuraban una mayor capacidad operativa, AIP real —y no sólo baterías—, experiencia española en operación y mantenimiento, y un paquete completo tipo turnkey: buques, infraestructura de base, formación, mantenimiento inicial, repuestos, simuladores, documentación, apoyo logístico y financiación.
Hanwha Ocean (Corea del Sur) – KSS-III PN
La propuesta coreana pivota en torno a una variante exportada del Dosan Ahn Chang-ho, con unas 2.800 toneladas en superficie. Emplea baterías de litio-ion para aumentar la permanencia sumergida, no dispone de AIP estándar en la variante PN. Incorpora sonar y sistemas de combate de última generación, así como posibilidad de lanzar misiles antibuque y de crucero desde tubos torpederos.

La oferta coreana compite con ventajas, pero no está sola
El paquete incluiría 2 (o más unidades, en función del acuerdo), base submarina, centro MRO local, entrenamiento de tripulaciones y comandantes con simuladores, ToT y alianzas con industria filipina. También se ha planteado la posible inclusión de un submarino usado de la clase Jang Bogo como plataforma de entrenamiento puente.
No se ha publicado un precio exacto, pero Hanwha ha incluso ofrecido opciones más económicas, incluyendo variantes Ocean 1400PN y paquetes agresivos en precio y offset. La propuesta fue presentada directamente al presidente Marcos en noviembre de 2025 durante APEC, como al principio decíamos.
Sus ventajas son evidentes: la experiencia ya probada suministrando buques de superficie a Filipinas, un fuerte componente industrial local y financiación coreana.
Naval Group (Francia) – Scorpène
La propuesta francesa se basa en una variante evolucionada del Scorpène, posiblemente similar a la brasileña o la india, con un desplazamiento de entre 1.600 y 2.000 toneladas, dependiendo de la variante. Puede incorporar AIP (AM-2000) o presentarse en una versión convencional mejorada. Su alcance supera las 6.500 millas náuticas, pudiendo alcanzar las 8.000, y su tiempo de operación puede llegar a entre 70 y 80 días en algunas configuraciones (Brasil-Riachuelo). El armamento incluye torpedos, minas y misiles Exocet.

Un Scorpenne chileno. El producto francés tiene predicamento internacional
El paquete contempla también 2 unidades, desarrollo de instalaciones en Subic Bay para entrenamiento y mantenimiento, formación de más de 200 personas y ToT.
El precio se considera competitivo e, históricamente, parece haber sido la opción más económica de las 3 principales.
Su principal baza es un diseño maduro y exportado con éxito a países como India, Brasil, Malasia y Chile, junto con apoyo financiero francés.
Fincantieri (Italia) + TKMS (Alemania) – U212 NFS
La oferta ítalo-alemana propone el U212 NFS (Near Future Submarine), evolución del U212A, con AIP, acero no magnético Amanox y una firma acústica, magnética y visual muy reducida. Su rasgo más destacado es el sigilo.
El paquete incluiría 2 unidades, infraestructura de apoyo y ToT.
El precio está orientado a encajar en el entorno de los 1.700 millones de dólares para el paquete completo.
Sus ventajas son una tecnología AIP avanzada y una discreción operativa excepcional, respaldadas por una alianza industrial reciente de 2025.

Fincantieri y TKMS concurren con un buen producto
Breve comparativa técnica
En tamaño y autonomía, el S-80+ de Navantia es el sumergible más grande y el que incorporará un AIP de hidrógeno más innovador. El KSS-III PN coreano destaca, en cambio, por sus baterías de litio-ion. El italo-alemán, el U212 NFS, sobresale quizás por su sigilo. Y, finalmente, el Scorpène destacaría por su madurez y su relación entre coste y prestaciones.
En cuanto a persistencia, todas las ofertas buscan cubrir las necesidades archipelágicas filipinas, pero el S-80+ y las variantes con AIP o litio-ion parten, en buena medida, con ventaja en cuanto a permanencia sumergida, una cualidad especialmente valiosa en todas las aguas, pero especialmente en los extensos mares filipinos.
En armamento, la oferta es bastante similar: torpedos pesados y misiles antibuque, aunque algunas variantes permiten una mayor capacidad misilística.
En el paquete industrial todas incluyen la futura base de submarinos, MRO y ToT. Hanwha y Naval Group han sido especialmente activos en Subic, mientras que Navantia propone Ormoc.
El presupuesto filipino, de entre 1.400 y 1.900 millones de dólares, resulta ajustado para los paquetes más capaces, es cierto, sobre todo si se trata de S-80+ o U212 y con la infraestructura completa.
Evaluación de la oferta de Navantia
La propuesta de Navantia muy posiblemente se sitúa como la de mayor capacidad técnica entre las principales. El S-80 Plus ofrece un submarino de última generación con AIP, lo que le confiere una ventaja en sigilo y permanencia frente a opciones basadas sólo en baterías de litio. Su mayor tamaño se traduce en mejor habitabilidad, más armas y sensores. Además, presenta un paquete integral con garantía soberana española al 100% y pagos post-entrega, aliviando así la presión presupuestaria inicial. A ello se suma el entrenamiento directo con la Armada, con experiencia operativa real.
Entre sus fortalezas figura una capacidad superior para operaciones prolongadas en la ZEE filipina, una buena alineación con las ambiciones de disuasión y la transferencia de tecnología. El diseño ha demostrado madurez en la Armada, con el S-81 Isaac Peral ya en operaciones con la propia Armada y con los aliados OTAN.
Sus debilidades relativas pasan, quizás, por un precio más alto que lo que ofrecen los coreano; algo que lo podría hacer sensible a las limitaciones presupuestarias filipinas, en caso de que se dieran. También observamos que ha tenido menos presencia reciente en medios filipinos comparado con la campaña muy activa y mucho más reciente de Hanwha en 2025 en suelo filipino. Además, la competencia aprieta en offset industrial y financiación agresiva, especialmente desde Corea del Sur y Francia.
En conjunto, Navantia ofrece la que puede ser la solución más capaz desde el punto de vista operativo, pero debe competir en precio, plazos y beneficios industriales locales.
Recomendaciones para fortalecer la oferta de Navantia
¿Podrían contemplarse aún nuevas estrategias que sumen a la propuesta comercial de Navantia y lograr así que destaque y aumente sus probabilidades? Es muy probable que así sea. La oferta de Navantia es buena, ponderada, y ofrece un producto que cumple sobradamente lo que el cliente requiere. Está en el rango de precio y el constructor goza de prestigio. Hasta ahí, poco se puede objetar. Pero, como en cualquier competencia que se precie, siempre existe cierto margen de mejora que pudiera acercar al éxito una, ya de por sí, competente estrategia.
No sería un error pensar en las condiciones de financiación, uno de los aspectos más sensibles en cualquier programa militar de envergadura. En este sentido, ampliar plazos de pago, reduciendo tipos de interés o incluyendo elementos de donación o subsidio parcial a través de la garantía soberana española, de forma más ajustada a las limitaciones presupuestarias filipinas, es una posición relativamente sencilla de sostener que muy probablemente sume enteros a la propuesta del Astillero español.
También resultaría útil apoyar un aumento moderado del presupuesto, colaborando con Manila para justificar un incremento dentro de Re-Horizon 3, argumentando el valor del AIP y la capacidad disuasiva a largo plazo, posiblemente reasignando prioridades menores.

Otra medida sería incorporar un socio español de referencia en el levantamiento de la base submarina. Asociarse con una constructora española consolidada —por ejemplo, Acciona, FCC, ACS o una firma similar con experiencia internacional— para la construcción de las instalaciones de la base, ya sea en Ormoc u otra ubicación. Ésto permitiría reforzar la propuesta. A cambio, podrían ofrecerse paquetes de obra civil o infraestructuras en Filipinas —puertos, carreteras o proyectos energéticos— como offset adicional, generando empleo local y reforzando la relación bilateral.
Asimismo, podría ampliarse el paquete naval incluyendo la transferencia o préstamo temporal de un buque de superficie de la Armada que, además de poder substituirse con facilidad, como el A-20 Neptuno (cuyo relevo está ya trazado mediante la construcción en la actualidad del BAM-IS Poseidón por la misma Navantia), ayudara muy notablemente a complementar la seguridad de la floreciente flota de submarinos filipinos y añadir así capacidad inicial mientras se construye la fuerza submarina. Éso, además de aportar facultades complementarias ineludibles en el plano de la seguridad de las tripulaciones, favorecería el entrenamiento conjunto inmediato y supondría, por sí mismo, un valor añadido tangible.
Convenientemente remozado, al Neptuno aún le quedan varios años de singladuras y puede todavía ofrecer sus servicios de manera competente.
Otras acciones posibles, aunque susceptibles de un considerable esfuerzo logístico y operativo de la Armada y, por tanto, no tan sencillo de materializarse, sería reforzar la campaña de demostración con visitas del S-81 Isaac Peral, subrayar la interoperabilidad con aliados como EE.UU., Australia y Japón, y remarcar el AIP como una ventaja real frente a competidores centrados en baterías de litio, con menor riesgo operativo en misiones largas.
En todo caso, y con alguno, o todos estos ajustes, la oferta española podría pasar de ser la más capaz en lo técnico, a ser también la más equilibrada para las necesidades filipinas de soberanía y autosuficiencia defensiva.
En síntesis
Sea como fuere, el concurso de submarinos filipino sigue abierto, España (Navantia) está presente y su resolución dependerá, cómo no, de muchos factores, no sólo del precio y de la capacidad técnica, sino también de la financiación, del offset industrial e, incluso, de la alineación geopolítica. Será una decisión mucho más que relevante en la transformación de la Philippine Navy hacia una fuerza moderna de defensa archipelágica, y sería, cómo no, muy satisfactorio que la presencia española volviera a percibirse sobre los lejanos mares que un día formaron parte de lo que dimos en llamar el Lago Español. Quizás haya pasado demasiado tiempo sin que buques de manufactura nacional muestren pabellón español tan al otro lado del mundo, al menos en su fábrica. Y, aunque en los últimos tiempos los concursos internacionales de submarinos no hayan sonreído precisamente a España, hay que estar, comparecer y sostener la oferta. Entre otras razones, porque a estas alturas ya sabemos que el AIP es poco menos que inevitable si se quiere optar en condiciones mínimas a cualquiera de ellos. De ahí que resulte necesario culminar cuanto antes los trabajos en los S-83 y S-84, no sólo por lo que concierne a la Armada, sino también por una razón estrictamente comercial: la posibilidad de ganar escaparate en el plano industrial y presentar, por fin, un producto plenamente terminado, operativo y exportable. No cabe duda de que es un buen momento para que así sea.

Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es
Algunas piezas en medios nacionales e internacionales sobre los concursantes:
Artículo de Julio Maíz en defensa.com
Artículo de elsnorkel.com sobre la oferta coreana
Artículo en defensaaereanaval.com sobre la oferta francesa
Artículo de Ginés Soriano en infodefensa.com sobre la oferta Fincantieri


Un comentario
Dudo mucho que navantia se quede con la oferta. El S80 lleva tecnologías USA y con los últimos desplantes de un tal Pedro dudo mucho que un tal Donal deje pasar la ofensa.