K9 sí; fantasías fabriles, no

Hanwha ofrece un sistema artillero excelente, pero otra cosa muy distinta es pretender que la futura «españolización» del K9 equivalga, desde ya, a una capacidad real de fabricación nacional en manos de una Indra que todavía no ha demostrado disponer ni del oficio, ni de las instalaciones (con contenido), ni del músculo industrial necesarios para producir en serie una familia completa de ATP de cadenas y sus vehículos asociados

Jorge Estévez-Bujez

Comencemos dejando una cosa clara desde la primera línea: los sistemas de Hanwha son buenos. Muy buenos, de hecho. El K9 Thunder no necesita de nadie que le invente virtudes que no tiene, porque las tiene de sobra: es un obús contrastado, exportado, afinado durante años y con una hoja de ruta comercial que explica por sí sola por qué se ha hecho un hueco en Europa. Los sistemas probablemente seleccionados son, a nuestro juicio, perfectamente válidos y se adaptarán a buen seguro a sus funciones y su operatividad. El problema, por tanto, no es el sistema.

Indra reúne al ecosistema de empresas para su labor industrial en Gijón. Foto: Indra

 

El problema empieza cuando alrededor de un sistema solvente se intenta levantar un relato industrial que, hoy por hoy, presenta más huecos que certezas. Y ahí es donde aparece Indra, su nuevo Tallerón y toda esa música institucional sobre el gran salto a la fabricación de blindados, el aglutinamiento de proveedores y la nueva centralidad industrial de la compañía. Música, sí. Lo que falta por ver son la orquesta y, cómo no, la melodía.

Porque, seamos honestos, sospechamos que la capacidad actual de Indra para “fabricar” obuses ATP, sean de cadenas, ruedas o lo que se quiera, es absolutamente inexistente. No estamos diciendo que no pueda llegar a tenerla. No estamos diciendo que no logre la facultad de hacerlo a medio plazo. Decimos algo bastante más modesto y, al mismo tiempo, seguramente más incómodo: que, a día de hoy, y al corto plazo, no es posible que Indra consolide toda una capacidad de producción completa de una familia de blindados, en este caso el ATP coreano de Hanwha.

Ése es el nudo del asunto. Y es legítimo decirlo sin rodeos, aunque luego vengan los reproches de oficio. Ni tiene la experiencia, ni adecuadas aún las instalaciones, ni mucho menos las capacidades. Indra es excelente, sí, donde ha demostrado serlo. Indra es excepcional, sí, en lo que sabe hacer tan bien como el mejor, como los radares, por ejemplo; pero aquí, de lo que hablamos es, en esencia, de acero artillero y cadenas. Y esas disciplinas no se improvisan con una presentación, una nota corporativa y una nave prometedora.

De hecho, las imágenes recientes vinculadas a las jornadas de Indra sobre industria nacional y esa pretendida concentración del tejido empresarial en torno a la compañía dejaron una impresión difícil de esquivar: un Tallerón visiblemente vacío. Vacío no sólo en sentido físico, sino también en el sentido más importante: el de la experiencia demostrada en la fabricación seriada de plataformas de esta naturaleza. Una cosa es disponer de metros cuadrados (7 hectáreas y media), y otra muy distinta disponer de un ecosistema industrial ya engrasado para sacar adelante obuses autopropulsados de cadenas, de ruedas y vehículos asociados con ritmo, regularidad y control de calidad.

Por eso chirría tanto el modo en que se nos presenta la operación. Chirría, primero, el sistema “digital” de elección del “integrador español”. Chirría, después, que ese integrador nacional —autoridad de diseño, nos dicen— no haya hecho nunca antes nada ni remotamente parecido. Y chirría, en fin, que sea necesaria la figura del integrador, cuando, en nuestra opinión, no lo es en absoluto o, al menos, no como está contemplado. Porque una cosa es integrar sensores, electrónica, comunicaciones o arquitecturas de misión. Otra muy distinta es convertir esa figura en una especie de llave mágica que, por el mero hecho de nombrarla, confiera por generación espontánea unas capacidades fabriles que todavía no existen porque, ni más ni menos, no se tienen; no a nivel nacional, que hay quien puede disponer de ellas, si no a manos sólo de la compañía seleccionada.

 

Tampoco estamos rompiendo una lanza por Santa Bárbara Sistemas, en absoluto, por más que siga siendo, con todas las comillas que se quieran poner a su “españolidad”, la única firma implantada en nuestro país con recorrido real en el montaje de vehículos de cadenas y sistemas pesados de este tipo. No se trata de repartir carnés de pureza industrial ni de cambiar un sesgo por otro. Se trata de llamar a las cosas por su nombre. Pero lo cierto es que el estamento político gubernamental de todo el asunto del Rearme ya eligió amigos para el camino de la re-industrialización militar española. Unos subieron al vagón, otros no, y otros fueron apeados de los vagones de 1ª. Todos sabemos dónde está cada cual y quiénes salen en la foto.

Volviendo a lo que nos ocupa, lo que está en cuestión no es Hanwha. Ni siquiera la eventual conveniencia de que Indra termine ganando peso terrestre, algo realmente deseable en términos generales. Lo que ponemos en tela de juicio son varios aspectos, y no precisamente menores: la forma de elección, la ausencia de experiencia previa comparable y la necesidad misma de un integrador hipertrofiado en un programa que, al menos sobre el papel, no exigiría semejante construcción doctrinal. Porque si lo que se busca es una verdadera base industrial española, habrá que preguntarse si el camino escogido responde a una lógica productiva o más bien a una lógica de reparto de papeles dentro de una alocada y artificiosa carrera en post del campeón nacional.

Según lo publicado por Infodefensa hace un par de días sobre el posible acuerdo entre Hanwha e Indra, la firma española aspira a desempeñar en España un rol central en la producción y adaptación de los K9 y de la familia de vehículos relacionada con el programa. Y es aquí es donde emerge la duda principal, porque verdaderamente sospechamos que la firma con Hanwha para la producción nacional española de, al menos, los K9 de cadenas, no supondrá, al menos en sus primeros compases, una verdadera fabricación propia en suelo español, ni en el Tallerón ni en ningún otro hangar. Simplemente no es posible a día de hoy. Y si éso es así, (porque no puede ser de otra forma) convendría moderar un poco la liturgia de la “españolización”. Porque, así las cosas, vestir el muñeco de “diseño de la familia de vehículos” relacionados con el programa —recuperación, municionadores, etc.— se antoja, como poco, complejo. Más aún cuando la base material del programa no nace aquí, ni su arquitectura principal ha sido concebida aquí, ni la estructura industrial sobre la que se pretende apoyar ha demostrado aún que pueda absorber en plazos razonables un esfuerzo de esta entidad.

De hecho, cuando se habla de “españolización”, resulta bastante más fácil imaginar una adecuación estética de los vehículos a su llegada a España procedentes de las factorías surcoreanas que una verdadera configuración nacional del sistema surgida de las entrañas más fabriles y hacendosas del Tallerón. Suena duro, sí. Pero cuesta encontrar, a la vista de la situación presente, una formulación más ajustada.

Interior del Tallerón de Indra con un Dragón

Y no, discrepar de ésto no es antipatriotismo, no es poner palos en las ruedas del rearme nacional. A otro rodal con esas mimbres. Muy al contrario. Somos conscientes de que esta es una opinión compartida por muchos de nuestros lectores, reprobada por otros, y tildada, no pocas veces, de obstruccionista en cuando a favorecer capacidades propias; como si el verdadero patriotismo —en el sentido de soberanía industrial y tecnológica— estuviera en asentir a todo y no discrepar de nada. Como si poner objeciones a un relato apresurado fuese una forma de deslealtad y no, justamente, una exigencia de seriedad. Como si las tragaderas bien abiertas fueran síntoma de criterio y escrutinio naturales y aseados, y no signo de vulgar anuencia.

Para muestra un botón: el caso polaco. El caso polaco, sí, que ayuda bastante a separar propaganda de proceso industrial.

Polonia ha hecho con Hanwha algo mucho más serio, y sobre todo mucho más reconocible, que lo que aquí se está sugiriendo. Varsovia compró primero capacidad inmediata. Las primeras piezas K9 —alrededor de 2 centenares— llegaron directamente de Corea, ya fabricadas por Hanwha. No hubo una ficción de producción local instantánea ni una necesidad teatral de proclamar una soberanía industrial prematura. Hubo algo bastante más sensato: cubrir una necesidad urgente con material ya hecho y, al mismo tiempo, preparar el terreno para una absorción progresiva de tecnología y trabajo industrial.

Y ese terreno, además, no hubo que inventarlo de la nada. En Polonia existía ya una estructura adecuada para ello: Huta Stalowa Wola (HSW), integrada en el grupo estatal PGZ y con experiencia previa en artillería autopropulsada, incluyendo el AHS Krab, que ya utilizaba bajo licencia el chasis del K9. Es decir, los polacos no se limitaron a comprar un producto y a decorar el desembarco con declaraciones solemnes y pegatinas brillantes. Se apoyaron en una casa que ya conocía el oficio, que ya tenía instalaciones, personal, utillaje y cultura industrial para crecer desde una base real.

Ésa es la diferencia. Polonia recibió primero los K9 fabricados íntegramente en Corea y fue desplazando después parte del valor industrial a su territorio. La fábrica Huta Stalowa Wola integra la parte polonizada del programa, aprovechando instalaciones existentes, ampliándolas y adaptándolas a un incremento progresivo de participación local. No hay una fábrica nueva concebida de la nada para vender una imagen de autosuficiencia inmediata. Hay una planta real, una experiencia previa real y un calendario real.

Dicho de otra forma: Polonia no confundió integración con fabricación, ni adaptación local con plena soberanía industrial desde el minuto uno. Primero compró. Después absorbió. Y lo hizo desde una base pública y preexistente. No desde una capacidad en ciernes ni desde una narrativa que pretende elevar a condición consolidada lo que todavía está en fase embrionaria.

En España, sin embargo, parece que se quiere recorrer ese camino al revés. Primero se quiere proclamar la autoridad de diseño. Después se quiere revestir de españolidad la operación. Y sólo más tarde, quizá, ya veremos, se intentará dotar de contenido material a toda esa arquitectura verbal. Es un orden de factores bastante revelador.

Porque, insistimos, no estamos creando de la nada, desde el mismo origen del diseño, nada. No estamos pariendo una familia española de ATP concebida íntegramente aquí, desde sus primeras trazas, su arquitectura mecánica, sus servidumbres logísticas y su maduración de prototipos (valga el recuerdo que ayer trajo la cuenta ArmaduraXXI, en X, del ATP San Carlos como síntoma pretérito de tiempos en que se pensaba acometer producto nacional casi desde cero). Estamos comprando una patente, nada más, y nada menos. Y precisamente por eso, si se adquiere la facultad de fabricar aquí, qué menos que disponer del lugar donde fabricar lo que estamos comprando. No del lugar prometido. No del lugar proyectado. No del lugar presentado. Del lugar real.

Imagen del proyecto San Carlos (de la cuenta de X ArmaduraXXI)

 

Y ése es el fondo de esta crítica. España necesita desarrollar más capacidades nacionales para producir este tipo de sistemas. Las necesita de verdad. Necesita soldadura pesada, integración de chasis, experiencia en cadenas, validación industrial, ensayos, cadena de proveedores y masa laboral especializada. Necesita también mantener, reparar, evolucionar y sostener en el tiempo plataformas complejas. Pero, precisamente por ello, lo apropiado es ser más exigentes con la forma en que se plantea esa supuesta soberanía industrial.

Porque una capacidad nacional no se construye a base de eslóganes, ni de adjudicar títulos grandilocuentes, ni de convertir en certeza lo que hoy no pasa de ser intención. Se construye con años, con inversión sostenida, con transferencias de tecnología de verdad, con instalaciones preparadas de verdad y con un calendario honrado. No tal y como se está planteando.

Hanwha aporta un sistema excelente. Polonia ofrece un ejemplo útil de cómo absorber capacidad sin engañarse. Y España haría bien en aprender una lección bastante elemental: la soberanía industrial no consiste en poner un membrete nacional sobre un producto extranjero, sino en poder meterlo en una nave propia y sacarlo de allí convertido, de verdad, en producción nacional. Mientras tal cosa no ocurra, se hace obligado bajar el tono épico y pisar el suelo.

El K9 puede ser una magnífica elección. Lo que no debería serlo es el autoengaño.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

6 respuestas

  1. Comparto la reflexión. Convendría añadir al artículo el caso de Rumanía, que también ha llegado a un acuerdo de construcción local del K9. De hecho, la idea es que Rumanía se convierta en un nodo de Hanwah para el K9 en Europa.

    La transferencia tecnológica hacia Rumanía es amplia. Pero en el caso de este país, su industria no parte de cero, ya que tiene experiencia en la fabricación de blindados soviéticos.

    España también tiene experiencia en la fabricación de vehículos de cadenas, pero a través de GDELS. La planta de Alcalá de Guadaira de GDELS parece sustituible por la de El Tallerón de Indra, como de hecho está ocurriendo, precio acuerdo, en el programa Dragón. Pero la planta de Trubia de GDELS, esa es más complicada de sustituir. En un sitio se fabrican las piezas, en el otro solo se ensamblan e integran.

    ¿Y el tubo de 155 mm? ¿Se fabricará también en España o se traerá desde fuera, con tal de no subontratarlo a Trubia de GDELS?

    Escribano tiene en proyecto levantar una fábrica de cañones en Córdoba, pero lo cierto es que a fecha de hoy España no fabrica ni el cañón de una ametralladora. No lo harían solos, claro, sino que contarían con la industria del acero para fundir las aleaciones especificas y suministrar las preformas.

    Todo es posible si se quiere, si se invierte dinero, si hay tiempo, y si se llega a acuerdos para adquirir bajo licencia conocimientos, además de acuerdos para potenciar sinergias existentes.

    En cuanto al factor tiempo, yo diría que está de nuestro lado, a diferencia del polaco, que tiene al enemigo en las puertas: el plan original era modernizar y extender en torno a una década la vida de los M109A5, por lo que no debería haber ninguna prisa especial. ¿Cómo?; ¡esas vetustas piezas! Son básicamente las mismas que opera la US Army, que incluso en su iteración M109A7 Paladín sigue usando el tubo corto L39. La longitud del tubo y con ello el alcance son fundamentales en una pieza de artillería y la US Army usa en esencia lo mismo que nosotros.

    En cuanto al vector sobre ruedas, los SIAC remolcados tienen un tubo largo, L52. Puede confundir que sean remolcados, pero los tiempo la de entrada y salida en posición no son muy superiores a los de un CAESAR.

    En conclusión, no debemos tener prisa, cuando los planes eran empezar a reemplazar la artillería pesado al menos un lustro. Se han acelerado ahora las cosas por el famoso tema del 3.5 o incluso 5.0%.

    Pero cabe una variante más que no explora el artículo:
    ¿Cuál es la solución elegida sobre ruedas? Por comunalidad, debería ser la K9MH, que sería en esencia la misma torre que utiliza el nuevo K9A2 Thunder. K9MH sobre camión, claro. Camiones que no fabricamos ninguno en España…

    Supongamos por un momento que se empezase por ahí, por el vector de camión. El vehículo lo compraríamos fuera, en cualquier caso. Y Escribano «sólo» tendría que fabricar la torre bajo licencia. Y el tubo, claro, pero de esto ya hemos hablado arriba. Incluso cabe la alternativa de canibalizar los SIAC.

    De empezar el suminsitro por el vector de camión, Indra tendería más tiempo para poner en marcha la fabrica de los vehículos de orugas.
    No me gusta esta opción porque por la longitud del tubo lo que, en mi opinión, hay que susturitr antes son los M109A5. Pero no deja de ser una hipótesis válida.

    Para terminar, hay que mencionar también una cosa más: el K31 Redback de Hanwah es uno de los mejores vehículos de combate de infantería del mundo. Es más grande que la plataforma ASCOD y deriva del K9. Podría ocurrir que, en un futuro, cuando tocase reemplazar los Pizarro fase 1 se optase por el K31… Normal que GDELS no esté nada contenta.

  2. Buenas tardes,
    Existe una curiosidad de nuestro sistema industrial de defensa que solo se proclama la necesidad de un concurso cuando hay cierta empresa americana por medio. Ni con los numerosos programas que se lleva Navantia, ni los Eurofighter y helicópteros de Airbus, ni Urovesa hay apenas debate al respecto. Los amigos del F35 quieren el avión sin concursos internacionales teatrales por medio…No creo que cierta empresa alemana de misiles se instale en España con la incertidumbre de ganar algun concurso futuro…
    Por cierto, en estos concursos de productos militares estratégicos se podrán presentar la empresas chinas, rusas, israelíes…iraníes para los drones… Y las americanas????
    El autor del artículo se olvida de lo más importante…del conocimiento y experiencia adquirida por personas de carne y hueso que tuvieron un Primer Día. Y esto se basa en crear puestos de trabajo para llenar las fábricas y pagar los correspondientes impuestos. Con empresas americanas que descapitalizan sus recursos en España, y crean apaños contables, no se llega muy lejos…
    El Talleron, a día de hoy, me parece un símbolo de que para entregar el producto, en tiempo y forma, hay que invertir en los recursos materiales y humanos adecuados. Y espero que logren una segunda fábrica en Asturias pues el número de programas lo requieren…
    Por supuesto que la crítica nunca debe faltar para evitar relajaciones tóxicas en ciertos ámbitos donde predomina el autobombo. Incluido a los comportamientos trumpianos de los dirigentes de la empresa americana…
    Por último, señalar que no me sobra en estos momentos ninguna fábrica relacionada con la Defensa en España… otra cosa es que tengan que adaptarse a un nuevo rol.
    Cuando se pongan las cosas feas, lo único que tendremos a nuestro lado, serán nuestros conocimientos, experiencia y recursos económicos.

    1. ¡Ey! ¡No has dicho ninguna tontería!

      Aunque, para ser justos, hay que analizar las diferencias:

      ¿Alguien duda de que Navantia es la única empresa capacitada en España para suministrar buques de guerra a la Armada? No hay otra, ¿verdad?

      ¿Alguien piensa que hay alguna otra empresa en España, aparte de Airbus España, para suministrar aviones de transporte y cazas? Tampoco, ¿verdad? Amén de que tanto el A400M como el Eurofighter (o el SCAF) son programas de desarrollo internacional, no productos que se compren en un mercado.

      Sí es debatible lo de Urovesa. Por muy bueno, bonito y barato que sean los Uros, no deja de ser un 4×4. No es una nave espacial ni un buque de guerra y se podría abrir la mano a la competencia.

      Y no es que todas las adjudicaciones sean a dedo. Por ejemplo, recientemente hubo un concurso para suministrar camiones militares y, ¡sorpresa!, Renault Trucks (que es Volvo, cuyo accionista más grande a su vez es chino) ha conseguido desplazar a Iveco (que pertenece al India Tata), y eso que Iveco fabrica en España.

      Lo criticable, para mí, en la adjudicación del proyecto de renovación de la artillería, es el argumento de que Indra-Escribano son los únicos capacitados en España. Es obvio que no lo son (aunque desconocemos los detalles del pliego). Es más, a fecha de hoy, más bien se podría decir que no están capacitado.

      En mi opinión, si el gobierno quiere adjudicar a dedo un tema militar, basta con que lo diga claramente: se lo llevan Indra-Escribano porque me da la gana y porque pienso que es lo mejor. Lo que no me gusta es que me tomen el pelo. Además, jurídicamente es peligroso.

  3. Por cierto, en el artículo se aprecia la tradición tan arraigada en nuestra cultura de criticar lo de dentro y alabar todo lo de fuera…Algo mal o regulera habran hecho los polacos…

    1. Pues aquí también coincido contigo.

      No me parecen los polacos un ejemplo a seguir. Con las prisas, han tenido que comprar el K9A1, un sistema que se va a quedar obsoleto en cuanto empiece a fabricarse el K9A2, que espero que sea el que vayamos a obtener.

      Y me remito a mi comentario anterior: nosotros no deberíamos tener prisas. No estaba previsto tan pronto el reemplazo de los M109A5. Las cosas se han acelerado por la obligación de gastar. Siendo así, es mejor que fabriquemos todas las unidades aquí y que no hagamos como los polacos.

      Aprovecho para añadir un dato más:
      Escribano está invirtiendo 70 millones para levantar una fábrica de cañones en Córdoba. La mayor parte de ese dinero va para maquinaria. Tiene pinta de que van a fabricar los tubos de la artillería aquí, en España, ellos mismos. Evidentemente, la preforma con la aleación debida la suministraría la industria siderúrgica nacional. Obviamente -o eso entendemos- el acuerdo con Hanwha debe incluir también la formación de los operarios. Y no sólo eso: yo intuyo que por cada tubo que Escribano fabrique, bien para consumo propio, bien para exportación (mismamente para reemplazar los tubos gastados de los K9 rumanos), se pagará una licencia a Hanwha; de otra manera no se comprende.

    2. Eso mismo…..te recuerdo perlas como el S80, castorcito o dragóncIto para no estar de muy muy mala leche con el tema y no aceptar criticas o haber dimitido ¿Quién?. Sin contar adjudicaciones a dedo a tutiplen sin transparencia alguna o hacer algún concurso que ha sido un esperpento como el de las torres del dragón…..evaluación ,prototipos y de golpe lo cerramos no vaya la legión y elegimos al que no tiene ni tan siquiera en ese momento integrado el Spike y nadie ha dicho nada no explicado nada.
      Pues si si a dedo….así que » que acepten críticas «…..muy merecidas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

Ajax sigue, pese a todo
Londres mantendrá la producción del blindado del Ejército británico mientras siguen abiertos los problemas...
Seguir leyendo
F-35 entregados sin radar, no disponibles para combatir
EE.UU. aceptará nuevos F-35 sin radares, según exclusiva de Breaking Defense   Redacción   Entregas...
Seguir leyendo
Tokio y Berlín se acercan de uniforme
Koizumi y Pistorius activan la vía de un acuerdo de acceso recíproco, refuerzan la cooperación en los...
Seguir leyendo
Cuando la tesorería diseña la flota
Disquisiciones sobre la flota de la Royal Navy cuando los números no alcanzan y el presupuesto ya no...
Seguir leyendo
K9 sí; fantasías fabriles, no
Hanwha ofrece un sistema artillero excelente, pero otra cosa muy distinta es pretender que la futura...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.