Turquía busca reforzar la alerta temprana y la defensa aérea en capas mediante un radar V/UHF orientado a la detección de blancos de blancos stealth y a su integración en la arquitectura Çelik Kubbe

En un reciente mensaje en redes sociales, el analista y amigo de esta casa, Oğuzhan Uygun, especializado en tecnologías avanzadas y todo lo que tenga que ver con el desarrollo de productos y sistemas de defensa de origen turco, puso el acento en los avances de Aselsan en los radares anti-stealth. Su tesis es que Turquía se acerca a un club muy reducido de países que trabajan de forma sostenida en esta clase de capacidades, (Estados Unidos, Rusia, China…).

Según cuenta Uygun, ya ha arrancado el proceso de desarrollo del ALP-400G, un radar V/UHF de alerta temprana concebido para detectar objetivos de baja observabilidad a larga distancia. Sobre el papel, ésto reforzaría de forma más que notable la alerta temprana de las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) y su capacidad para responder ante amenazas con firma radar reducida, el verdadero talón de Aquiles de cualquier defensa aérea.
Ahora bien, el interés del ALP-400G no estaría solo en “ver antes”, sino en hacer que todo lo demás llegue a tiempo. Uygun sostiene que el sistema está pensado como nodo de mando y control, capaz de alimentar con aviso previo a sistemas de defensa aérea como SİPER o HİSAR, cuyos radares de control de tiro y misiles entrarían en acción en el momento y dirección adecuados, confirmando la arquitectura global del sistema y la sintonía entre todos sus componentes finales.
La lógica técnica que expone el analista no es en absoluto extravagante. Aviones como el F-35 o el F-22 están optimizados para reducir su detectabilidad frente a radares de alta frecuencia (por ejemplo, bandas X o S). En cambio, radares en VHF/UHF pueden explotar fenómenos de resonancia vinculados a la geometría del aparato, lo que degrada parte de la ventaja stealth. Conviene subrayarlo: ésto no “anula” el stealth, pero sí puede complicar el problema táctico al defensor.
Además, Uygun sitúa al ALP-400G como anillo exterior de la Çelik Kubbe (“Steel Dome”), la red integrada de defensa aérea turca, orientada a cubrir amenazas que van desde aeronaves de baja observabilidad hasta misiles de crucero.
Para contrastar estas afirmaciones, bajamos a los documentos en busca de elementos sólidos. La Presidencia de Industrias de Defensa de Turquía (SSB) firmó un protocolo con Aselsan para el proyecto de Sistemas de Radar V/UHF (ALP-400G), con el objetivo de mejorar la detección de largo alcance y capacidades asociadas de guerra electrónica. Ésto confirma, al menos, el arranque formal del programa y encaja con lo señalado por el analista.
Aselsan, por su parte, ya cuenta con una familia ALP en evolución. Entre los sistemas conocidos figuran el ALP-300G (banda S, alerta temprana de largo alcance) y el ALP-500G (configuración fija, presentado con capacidad para detectar objetivos de bajo RCS, incluidos blancos de baja observabilidad, a muy larga distancia). El ALP-400G encaja, por tanto, en una línea industrial y operativa que no nace de cero, pero que pretende seguir en la línea de crecimiento.
El sistema fue mostrado de forma conceptual en algunos eventos recientes, como TEKNOFEST 2024, junto a otros radares de la serie (como ALP-150G/P y ALP-600G) llamados a reforzar la arquitectura del Steel Dome. Esa red multicapa, activada oficialmente en agosto de 2025, integra sensores terrestres, aéreos y satelitales para generar una imagen aérea reconocida y apoyar la defensa aérea en profundidad.

El ALP 300G. Foto: Aselsan
Hay que decir que las ventajas de las bandas bajas frente a objetivos con RCS reducido son conocidas y coherentes con doctrinas internacionales de vigilancia y alerta temprana. Pero Aselsan no ha publicado, hasta la fecha, datos detallados de alcance, parámetros de rendimiento ni pruebas operativas verificadas contra plataformas concretas como el F-35. Es hasta cierto punto razonable mantener el escrúpulo mientras el desarrollo continúa, pero habrá que esperar, por tanto, a que la evaluación técnica y la validación operativa sean públicas. En todo caso, y dicho ésto, el desarrollo del ALP-400G sí representa un avance meritorio en la apuesta turca por una defensa aérea más autónoma, apoyada en radares AESA y en arquitecturas con formación digital de haz, con mayor resiliencia y mejor integración en redes de mando y control. Las fuentes oficiales de Aselsan, como es natural, encajan con esta dirección general y no contradicen las capacidades anti-stealth que se atribuyen al sistema, aunque todavía falte la parte más difícil: demostrarlas con datos.
Uygun afirma lo que muy probablemente podrá confirmarse a no mucho tardar, toda vez que la integración del proyecto en el ecosistema Steel Dome valide su operatividad. Turquía no está vendiendo humo al anunciar una línea de trabajo en radares V/UHF anti-stealth; lo que aún está por ver, como casi siempre en defensa, es cuánto de esa ambición se traduce en rendimiento real, plazos cumplidos e integración efectiva. Y ahí se juega el partido. Pero ocurre que, en estos menesteres, Ankara goza, al menos, de la trayectoria: planificación, inversión y desarrollo.
Redacción
defensayseguridad.es

