Jerusalén reclama autonomía táctica frente a Teherán mientras Washington prepara una nueva ronda diplomática
Libertad de actuación. Libertad para atacar si fracasan las negociaciones.
Basándonos en la información original publicada por Kan News, la radiotelevisión pública israelí, y firmada por el analista Yossi Melman, uno de los nombres más sólidos en cobertura de inteligencia y seguridad del país, Israel habría presentado a Estados Unidos una serie de demandas directas frente a la posibilidad de nuevas conversaciones con Irán.
המו"מ בסכנה? בישראל סבורים שהסכם ייתן רוח גבית למשטר האייתוללות – אך ייתכן שהתקרית הצבאית בין וארצות הברית היא צעד ממנו לא תהיה דרך חזרה | @gilicohen10 עם הפרטים#מהדורתכאןחדשות עם @mayarachlin pic.twitter.com/FsBontxlE7
— כאן חדשות (@kann_news) February 3, 2026
En un momento en que Washington y Teherán tratan de explorar, a toda prisa, el retorno al diálogo —con una primera ronda prevista en Ankara y posible traslado posterior a Omán—, Jerusalén ha exigido que cualquier entendimiento no limite su capacidad de actuación independiente frente a lo que considera una amenaza inminente y multidimensional.

Ali Khamenei y Donald Trump. Foto: Getty Images, Reuters
Entre las exigencias estaría la concesión de libertad de acción operativa en territorio iraní. Jerusalén, según Melman, quiere mantener el margen completo para ejecutar operaciones militares —incluidos posibles ataques preventivos— sin necesidad de aprobación estadounidense previa. El concepto utilizado por las autoridades israelíes es, según puede leerse en el digital de referencia, «חופש פעולה מבצעי», lo que se traduce por libertad operativa sin cortapisas.
Otra de las peticiones planteadas es el fin inmediato del programa de misiles balísticos iraní. Una de las principales reivindicaciones israelíes. Independientemente del componente nuclear, el desarrollo de vectores de largo alcance es percibido por Israel como una amenaza existencial. A ello se suma la exigencia de cese del enriquecimiento de uranio y el desmantelamiento completo del programa nuclear, que Jerusalén considera una condición indispensable.
אחרי שהרמטכ"ל חזר מוושינגטון, בישראל מעריכים: טראמפ לא ירד מהאפשרות לתקיפה – אבל מעדיף למצות את המו"מ | @SuleimanMas1 מדווח#מהדורתכאןחדשות עם @TaliMoreno_ pic.twitter.com/myUnTdlYPR
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Estas demandas, previsiblemente rechazadas por Irán, fueron transmitidas durante la reciente visita a Jerusalén del enviado especial estadounidense Steve Witkoff, quien mantuvo reuniones con Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor de las FDI, David Barnea, director del Mossad, y altos funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional. El mensaje transmitido fue inequívoco: Israel considera estériles las conversaciones con Irán en su formato actual. En palabras recogidas por Kan, cualquier acuerdo sin las condiciones mencionadas fortalecería a Irán sin exigirle concesiones tangibles.
El gobierno israelí insiste en que la amenaza iraní no se circunscribe al ámbito nuclear. La preocupación inmediata radica en el desarrollo de misiles balísticos de precisión y largo alcance, cuya proliferación afecta directamente la estabilidad regional, desde el Golfo hasta el Mediterráneo Oriental. Según la oficina del primer ministro, Irán ha demostrado una y otra vez que no se puede confiar en sus promesas.
La petición israelí se produce en medio de tensiones regionales acumuladas. Recientemente se registró un intento iraní de atacar al portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln, que fue interceptado. También tuvo lugar la neutralización de un dron iraní por parte de fuerzas estadounidenses en la región. En paralelo, cobra fuerza la percepción dentro del aparato de seguridad israelí de que la administración Trump podría considerar la opción militar si la vía diplomática fracasa.
La insistencia israelí en garantizarse libertad operativa no es nueva, pero adquiere ahora un carácter estructural. Lo que se busca es blindar la capacidad de actuación frente a un eventual escenario de apaciguamiento diplomático que, desde su perspectiva, limitaría las opciones preventivas necesarias para su seguridad. La situación también coloca presión sobre los canales bilaterales entre Washington y Jerusalén. Lo que está en juego no es sólo el futuro del dossier nuclear iraní, sino el equilibrio de fuerzas en Líbano, Siria, Irak y el conjunto del Golfo Pérsico.
Redacción
defensayseguridad.es

