Córdoba acogió este jueves, en su Palacio de Congresos, la 3ª edición del Foro «Desafíos de la Defensa. Disuasión Operativa», organizado por El Confidencial (I)
La SEDEF, Amparo Valcarce, a su llegada al Palacio de Congresos cordobés. Foto: El Confidencial
Bajo un cielo poco amable y un ambiente más propio de latitudes septentrionales que de un enero cordobés, el evento se desarrolló magníficamente, gracias a la cuidada organización y el compromiso de sus responsables de El Confidencial y del propio Palacio. Ni el frío del resto de la geografía nacional -en Córdoba no tanto- ni la fecha, restaron afluencia de manera preocupante, aunque motivos había: la cita reunió a una amplia representación de la industria nacional de defensa, altos cargos civiles y militares, y responsables institucionales, de esos con capacidad real de decisión en los ámbitos más estratégicos del ministerio y la industria.
Las ponencias, a las que nos fue posible acudir por causas de horarios, se sucedieron en una jornada intensa, pero bien estructurada, en la que el discurso político, la experiencia empresarial y la reflexión operativa, tanto industrial como institucional, encontraron espacios comunes. El foro, como no podía ser de otra manera, confirmó lo que se viene insinuando desde hace meses: estamos en un momento de oportunidad crítica para definir el modelo de defensa español —y su reflejo industrial— para, al menos, las próximas 2 décadas.
Lamentablemente, no pude asistir desde primera hora a la intervención moderada por Juanjo Fernández, a quien sin embargo tuve ocasión de saludar y con quien mantuve una charla tras el cierre de la jornada. Sirva esta línea para agradecerle no sólo su labor como anfitrión y su profesionalidad, sino también la cercanía y amistad que siempre demuestra hacia esta casa y hacia quien firma estas líneas.
A partir de aquí, el análisis de las intervenciones se organiza por bloques, comenzando por la intervención central de la Secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce:
SEDEF Amparo Valcarce:
La Secretaria de Estado del Ministerio de Defensa (SEDEF) hizo hincapié en la capacidad disuasión no sólo con las capacidades disponibles, sino con la posibilidad de desarrollarlas y sostenerlas en el marco de la OTAN.
En su intervención hizo especial mención a las capacidades y esfuerzos que España está desarrollando y aportando, tanto a la Alianza, como a la cohesión europea.
21.000 militares en 2025 en las 15 misiones exteriores
Lo que se planteaba no es sólo el músculo disponible, sino la voluntad clara de sostenerlo y ampliarlo. La OTAN no exige una disuasión efectiva únicamente con los medios disponibles, sino con continuidad presupuestaria (sí, es de todo punto complejo sostener la continuidad presupuestaria sin presupuestos…) y política. La cifra de efectivos desplegados es relevante si se acompaña de persistencia logística, vino a decir.

Foto: El Confidencial
2018/2025 el PIB español CRECIÓ UN 38%, y el gasto en defensa ha ascendido un 126% en el mismo período
Es una evolución notable, no cabe duda, pero insuficiente para la OTAN (y para muchos expertos), como más adelante mencionó Javier Colomina, Vicesecretario adjunto de la Alianza. El punto de partida era bajo, tanto como un ramplón 1%, a grandes rasgos.
Lo cierto es que el aumento del PIB dedicado a defensa en España se explica más como reacción a múltiples factores, que al natural convencimiento de la necesidad de una defensa fuerte y robusta, todos, lo sabemos. La guerra en Ucrania, principalmente, pero la sucesión de amenazas y tensiones de todo tipo y por todo el orbe, han terminado por obligar a afrontar el problema de la obsolescencia presupuestaria española. De modo que sí, el presupuesto ha escalado, pero fruto de la presión internacional de unos hechos insoslayables a los que no se podía ignorar, no como planificación estratégica. Efectivamente, los presupuestos de 2018 eran estructuralmente insuficientes. Por tanto, la inversión debe ser estable, no coyuntural; planificada, no sobrevenida.
0.92% a 2% en 2025. 34.000 millones en Defensa. 7º puesto contribuyente OTAN.
Ese 2% era objetivo y condición de credibilidad ante aliados que sí cumplen desde hace años. Al menos, lo era hasta el año pasado, cuando la Cumbre de la Haya asumió el 5% (3.5+1.5) como objetivo. Desde ese momento, el 2% español (2.1% afirmado por el presidente del Gobierno), se convierte en el outsider de los aliados.
Para Valcarce, el incremento del gasto debe consolidarse en estructuras industriales propias. Ser 7º en contribución, sin tener un rol líder industrialmente, muestra la distancia que aún queda, que no es poca, pese a que se recorta.
Las guerras modernas se libran en el espacio cognitivo además de sobre el terreno. Ojo a las cadenas de suministro y a salvaguardar la logística de las pequeñas empresas.
Es la única mención clara al impacto de la disrupción digital en defensa. La guerra cognitiva exige no sólo mensajes, sino protección de entornos industriales sensibles. Las pymes son frágiles pero imprescindibles, y sobre ellas hay también que trabajar.
Contribuciones: España liderará el Battle Group en Eslovaquia en 2026, presencias en el Báltico, Agrupaciones naval, Turquía… Nivel de compromiso de España fue puesto en valor varias veces por la SEDEF, especialmente en respuesta a las críticas de Trump y algunos aliados.
Este es el mensaje político que la Secretaria quiso trasladar: España está. Pero estar implica algo más que presencia. Implica capacidades sostenibles, interoperabilidad real y logística autónoma. Liderar implica más que enviar la bandera al frío letón o el hielo ártico, Conlleva todo un esfuerzo previo, industrial, tecnológico, pero sobre todo político, largo y persistente.
Plan Rearme. Es importante producir en España, tanto para consumo doméstico como para exportar. Reindustrializar España con la industria de defensa como pivote articular.
Se recupera el concepto de rearme como correa de transmisión reindustrializante, pero lo que se vislumbra es más bien una reorientación forzada. Si no se fija una base industrial nacional sólida, el rearme será oportunidad perdida. Exportar sin garantizar suministro interno para un consumo soberano, es decir, demanda propia, es un error conocido, e imprudente.

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Producir en España con los PEM/PITSD. 79 PROGRAMAS hasta 2042. 68.000 millones previstos en inversión.
El número impresiona, pero no dirá nada sin saber los niveles de cumplimiento que se deben ir alcanzando. El dato, por tanto, es aspiracional. Este es el año en que los programas se irán firmando, se concretarán y arrancarán producción en muchos casos. Pero, igualmente hoy, buena parte de los programas ya en marcha no tiene cronograma realista ni seguimiento transparente. Es vital incidir en ello. Es capital desterrar el oscurantismo en la gestión pública de los programas y conducir los próximos con la diligencia debida, aprendiendo de los errores en que estamos cayendo sobre los actuales programas de rearme.
Desafíos 2026 son 2: Planes industriales de los PEM. Cumplir Compromiso plazos de los programas.
Y aquí está el núcleo del trabajo para este ejercicio en 2026: madurar los PEM y establecer los mecanismo de cumplimiento de los plazos. Sonaba sin duda atrevido que la SEDEF pusiera otro acento en los plazos, habida cuenta del secular retraso que acumulan algunos de ellos, que no es necesario nombrar; pero lo cierto es que, si responde a una toma de conciencia, a un golpe en el pecho de asunción de culpa y a una determinación de abordar esa problemática honestamente, bienvenido sea.
Incluir a las Pymes en los grandes programas, además de las empresas prime. Buscar la eficiencia en el nivel de inversión.
La política industrial de defensa no puede sostenerse solo en “los grandes”. Sin pymes fuertes, no hay autonomía estratégica. El modelo actual sigue sin resolver la concentración de carga de trabajo, y este es un problema cuya solución debe plantearse desde los ámbitos industrial y político. No vale establecer hojas de ruta independientes, tangenciales.
Soberanía tecnológica irrenunciable. Ecosistema. Alianza con la Universidad y formación en la búsqueda de talento. Hoy sabemos lo que necesitamos y saber cuándo hay que cambiar en función de las tendencias.
Este es el punto más ambicioso y más difícil de medir. Sin cuadros técnicos, sin ingenieros bien pagados, no habrá talento ni transferencia. Las universidades no están en la ecuación actual, al menos no como deberían. No basta con mencionarlas, hay que sumarlas, añadirlas, como la cebolla a la tortilla. Sin el flujo de conocimiento y talento que surge de las universidades, hay poco que hacer. Y ahí entran en juego los salarios, las condiciones, las promociones profesionales… todo ello, claro está, no es posible si la demanda nacional en defensa no llega, o se rompe por mor de crisis económicas. En ese caso, lo estamos viendo, el talento huye al extranjero.
Lo reconoce la propia Secretaría: no hay sistema si los programas no se entregan. Artillería, misiles y drones son las carencias operativas más notorias. La urgencia es obvia; los medios aún son menores.
Es tiempo de cambiar y aprovechar la coyuntura para hacerla estructural.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

