Desde hace horas, las redes venían hirviendo con rumores de un supuesto golpe de Estado en Pekín. Se habla de tiroteos, detenciones masivas de militares y sus familias, traiciones en la cúpula del Ejército Popular de Liberación y hasta un Xi Jinping “rehén”. Los habituales canales disidentes en el exterior, algunos medios anti-PCCh y cuentas anónimas han hecho el resto. Resultado: confusión amplificada. Por ahora, el régimen no se tambalea.

El presidente chino parece seguir en su cargo
Pero los hechos —los contrastables— van por otro camino (hasta el momento).
Hasta ahora, ninguna agencia ni medio razonablemente serios (Reuters, Bloomberg, BBC, The New York Times, CNN, NPR…) ha confirmado la existencia de un golpe armado ni disturbios en la capital. Lo que sí existe —y está documentado— es una purga en lo más alto del aparato militar, anunciada por el Ministerio de Defensa chino el 24 de enero. En cualquier caso, no descubrimos nada, la opacidad es el referente informativo habitual del régimen.
¿Quiénes han caído?
- Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central y hasta hace poco uno de los pilares del círculo de confianza de Xi, está siendo investigado por “violaciones graves de disciplina y ley”. La fórmula es vieja y flexible, pero la prensa internacional (Reuters, Bloomberg, The Times of Israel) apunta a sobornos, camarillas internas y filtración de información nuclear a EE. UU.
- Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto, también ha sido apartado. Mismo patrón.
Más de una docena de oficiales han sido destituidos o investigados desde mediados de 2023. La purga más profunda desde 2017. ¿El motivo? Xi cierra filas. Barre lo que huele a autonomía, lealtades cruzadas o ruido de sables.
¿Y el golpe?
No hay tiroteos en Pekín. No se ha informado verazmente de ellos. No hay “3.000 soldados detenidos”, y, si los hubiera, no hay hasta el momento fuentes fiables que sostengan esa narrativa. Como en ocasiones anteriores, cada gran sacudida en el PLA desata especulaciones de golpe, pero sin una sola prueba sólida que las respalde.
Limpieza, no rebelión
Esto no va de un golpe. Va de control. De Xi reafirmando su dominio absoluto sobre el aparato militar. Si algo ha quedado claro, es que en el Partido no hay espacio para las dudas —ni para los matices.
Mientras no haya imágenes, grabaciones o testimonios verificables desde fuentes independientes, lo demás es humo. DYS seguirá el caso, pero por ahora, lo único que hay son purgas. Nada nuevo en China.
Redacción
defensayseguridad.es

