El poder político se lava las manos y descarga sobre Airbus y Dassault la responsabilidad por el colapso estructural del FCAS, el mayor programa militar europeo
Vautrin habló también del presupuesto de defensa galo, que alcanzará los 57.000 millones este año, de los planes de modernización, adquisición, del portaaviones nuclear (PANG), de municiones, de exportaciones y capacidad nuclear disuasoria.
La ministra francesa de Defensa, Catherine Vautrin, ha hablado. Lo ha hecho con la cortesía ambigua que caracteriza a los cargos políticos cuando los proyectos estrella se atascan sin solución clara. En una entrevista concedida hace nos días, el 23 de enero, al medio francés BFM Business, Vautrin expresó su «más profundo deseo» de sacar adelante el SCAF (Système de Combat Aérien du Futur) -FCAS, como lo conocemos en España-, pero no escondió las dificultades. “No les oculto las dificultades que son las nuestras hoy”, reconoció. Una manera elegante de constatar lo obvio: el programa se encuentra empantanado y sin hoja de ruta clara para salir del barro.
El FCAS, concebido en 2017 por Macron y Merkel como la gran apuesta para asegurar la soberanía aérea europea post-Eurofighter y post-Rafale, acumula 7 años de reuniones, compromisos rotos, luchas de poder corporativo y, sobre todo, renders (muchos) y facturas abultadas. Se estima en unos 100.000 millones de euros lo necesario para cubrir todo el ecosistema, pero muy probablemente serían más: el caza, los drones acompañantes, la nube de combate y el resto de sistemas interconectados. España, como saben, se subió al carro en 2019, y desde entonces el proyecto se ha consolidado como un matrimonio a 3 bandas —Francia, Alemania y España— donde las tensiones entre Airbus (por la parte alemana) y Dassault amenazan con dinamitar el corazón mismo del sistema.
La entrevista completa en Youtube de BFM
Pero lo más significativo ya no es el retraso (previsible y presente desde el principio), sino el gesto político de la ministra: Vautrin ha trasladado públicamente la responsabilidad del caos a los ejecutores industriales. Literalmente: «para mí, la solución está en los industriales, el Estado no tiene que entrar en el secreto de los asuntos de las empresas«. Es decir, quienes tienen que rendir cuentas ante los parlamentos y la ciudadanía por los miles de millones ya destinados al programa… no se ven a sí mismos como actores responsables de su destino. Y ello a pesar de que el Programa nace de la voluntad política, se financia por los fondos librados por la clase política al frente y sucumbirá, posiblemente, por la incapacidad política para mediar en las fricciones industriales.
¿Y ahora qué? Nada. La decisión política sobre el futuro del FCAS, que debía tomarse a finales de 2025, ha sido pospuesta, como sabemos, sin nueva fecha definida. Mientras tanto, los 3 ministros de Defensa —Pistorius, Robles y la propia Vautrin— siguen señalados por sus gobiernos para buscar soluciones, en un eufemismo que no oculta la descomposición progresiva del proyecto.
Lo que empezó como un símbolo de autonomía militar europea hoy es un lodazal tecnopolítico sin liderazgo. La pelea por la gobernanza entre Dassault y Airbus, agravada por visiones enfrentadas sobre el diseño del futuro caza y áreas de responsabilidad, ha convertido el Programa en un campo de minas donde ningún actor parece dispuesto a desactivarlas sin imponer sus condiciones. Y si el problema es de los industriales, como afirma Vautrin, ¿por qué sigue fluyendo el dinero público a una iniciativa incapaz siquiera de pasar la fase 1B?
El artículo con la entrevista a la ministra de Defensa gala en BFM Business
Mientras el Ministerio francés despeja responsabilidades, nadie parece dispuesto a responder por el coste de este bloqueo. Ni en París, ni en Berlín, ni en Madrid. Lo que queda es una maquinaria burocrática que se mueve por inercia, un cheque en blanco a nombre de los contratistas, y un avión que, al paso actual, volará en simulaciones de PowerPoint que en los cielos europeos.
El coste de la ambición: Francia quiere elevar su presupuesto de defensa, y ya se habla de 100.000 millones de euros

Impresión artística del próximo portaaviones nuclear francés
En otro orden de cosas, la ministra francesa de las Fuerzas Armadas, Catherine Vautrin, defendió el aumento sostenido del gasto militar y citó como referencia estructural los 100.000 millones de euros anuales “antes de 2035”, una cifra que atribuyó a estimaciones previas de su antecesor en el cargo, Sébastien Lecornu.
La cifra no es una promesa personal explícita, pero sí un punto de referencia asumido dentro de la trayectoria presupuestaria que plantea la actual Loi de Programmation Militaire (LPM) 2024–2030. En la misma entrevista, Vautrin declaró: “Notre budget 2026 prévoit 4,6 milliards d’euros supplémentaires, portant le budget global à 57,1 milliards”. “Nuestro presupuesto 2026 prevé 4,6 mil millones de euros adicionales, llevando el presupuesto global a 57.100 millones de euros”.
En ese mismo segmento, hizo alusión a la valoración de Lecornu: “Il estimait que le poids structurel de nos armées se situait autour de 100 milliards par an de budget”, es decir: “Él estimaba que el peso estructural de nuestras fuerzas armadas se situaba alrededor de 100.000 millones de euros por año de presupuesto”. Aunque no lo formula como una meta propia, directa, la ministra parece utilizarlo para reforzar la necesidad de ir “más lejos” en el reequipamiento militar.
Este marco presupuestario se apoya en una inversión acumulada de 413.000 millones de euros entre 2024 y 2030, incluyendo un aumento de 36.000 millones para ampliar el tamaño y capacidades de las Fuerzas Armadas. Actualmente, Francia dedica el 2,2 % del PIB a defensa, frente al 4,5 % que llegó a alcanzar durante los primeros años de la V República (desde 1958).
“Nous devons aller plus loin sur l’équipement de nos armées” —“Debemos ir más lejos en el equipamiento de nuestras fuerzas armadas”—, dijo Vautrin, subrayando que ese esfuerzo no es abstracto. Entre las prioridades operativas inmediatas, identificó con claridad: “La première priorité, c’est l’amunition. Munitions complexes, mais aussi munitions téléopérées”, es decir: “La primera prioridad es la munición. Municiones complejas, pero también municiones teleoperadas”. La producción de municiones, obuses, misiles Mistral y otras capacidades ha aumentado de forma significativa: “Nous sommes sur des cadences multipliées par 3 ou 4” —“Estamos en cadencias multiplicadas por 3 o 4”—, aunque insistió en que “il faut aller encore plus loin” —“hay que ir aún más lejos”—.

El plan contempla también el reemplazo de los Rafale perdidos en 2024, nuevas órdenes de fragatas, vehículos del programa Scorpion, drones y contramedidas antidron, además de misiles de nueva generación.
Sobre el portaaviones de nueva generación (PANG), Vautrin aseguró que “le financement est étalé sur presque vingt ans […] objectif pour ce bâtiment d’être à l’eau en 2038”, es decir: “El financiamiento está extendido por casi 20 años […] objetivo para este buque de estar en el agua en 2038”.
En el plano industrial, Francia sigue destacando como segunda exportadora mundial de sistemas de defensa, con más de 20.000 millones de euros en ventas en 2025, sobre un total de 58.000 millones generados por su base industrial. “Plus de 20 milliards représentent les exportations […] par exemple, les Caesar, les véhicules Serval vendus à la Belgique, une frégate livrée à la Grèce” —“Más de 20 mil millones representan las exportaciones […] por ejemplo, los Caesar, los vehículos Serval vendidos a Bélgica, una fragata entregada a Grecia”—, apuntó la ministra, mencionando además las entregas de Rafale a Indonesia tras su visita al país en enero.
Frente a las propuestas en Bruselas para coordinar o supervisar las exportaciones de armamento a nivel europeo, Vautrin fue tajante: “La défense est un élément souverain de chaque État […] nous sommes totalement opposés à ce ballon d’essai lancé cette semaine”, es decir: “La defensa es un elemento soberano de cada Estado […] estamos totalmente opuestos a ese globo de ensayo lanzado esta semana”.
Sobre la DGA (Direction Générale de l’Armement), anunció planes de descentralización: “Nous voulons rapprocher la DGA de chacune de nos bases […] une DGA plus décentralisée, probablement moins parisienne”, o lo que es lo mismo: “Queremos acercar la DGA a cada una de nuestras bases […] una DGA más descentralizada, probablemente menos parisina”. Como ejemplo de agilidad industrial, citó la entrega de 25.100 drones por parte de Armatan en diciembre de 2025, destinados al ejercicio Orion.

Lo nuclear
En cuanto a capacidades estratégicas, Francia sigue reivindicando su singularidad: “Nous sommes les seuls en Europe à avoir une dissuasion en maintien des conditions opérationnelles à la fois aéroportée et navale”, es decir: “Somos los únicos en Europa con una disuasión mantenida en condiciones operativas tanto aérea como naval”. Esa doble disuasión nuclear, aérea y naval, sigue siendo un eje central de la doctrina francesa.
Francia destina financiación a sus FAS, superlativa, además; establece sus propios criterios estratégicos y define su papel en Europa y el mundo de forma más o menos particular. Después de todo, no es tan difícil –cada uno con arreglo a su capacidad– diseñar un perfil propio, acorde a las alianzas y los socios, sí, pero consciente de la individualidad de los intereses nacionales, que deben estar, siempre, por encima de cualesquiera otros, sean del tipo que sea (supranacionales o de otras potencias).
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

