La debacle de DAMEN y la fragata F126 de Alemania

La SAS Isandlwana de la Marina Sudafricana
El artículo publicado por hartpunkt.de confirma un probable cambio, especialmente relevante, pero ya anunciado, en la política naval alemana: el Bundestag ha aprobado una asignación de 7.800 millones de euros para el desarrollo de una alternativa a las fragatas F126, cuyo programa arrastra retrasos crónicos y dudas crecientes. La medida, respaldada por la Comisión de Presupuestos del Bundestag, se articula mediante una combinación de fondos especiales y presupuesto ordinario a desplegar hasta 2033. Hay que reconocer que se trata de todo un armazón financiero para una posibilidad -el fin de la F126- que parece estar más cerca que nunca.
El Ministerio de Defensa dispondrá de 724,7 millones en 2026 y 878,2 millones en 2027 procedentes del fondo especial, seguido de una partida de 6.200 millones desde el presupuesto ordinario a partir de 2028. Esta maniobra financiera da al Ejecutivo margen para tomar decisiones estructurales sobre el programa: cancelarlo, transferirlo a otro contratista (como NVL) o complementarlo con una solución puente.
La razón de fondo es obvia: Damen, el astillero holandés encargado del F126, no ha cumplido los plazos ni garantizado la capacidad de ejecución exigida. Esta situación ya había sido analizada en nuestro artículo publicado en DYS titulado *El caos de las F-126 alemanas”, donde se denunciaba la falta de claridad técnica, las desviaciones de calendario y la dudosa elección de un astillero sin experiencia reciente en buques de combate de gran tonelaje, a excepción, quizá, de las De Zeven Provinciën holandesas, que desplazan algo más de 6.000 toneladas, pero muy lejos de las 10.000 de la F126.
Ante esta situación, el diseño MEKO 200 de TKMS aparece como la única alternativa viable a corto plazo, lo que dejaría sin opciones al resto de astilleros europeos, incluida Navantia, a la que barajamos como posibilidad en un escenario apurado como el que se cierne. La Meko 200 es, efectivamente, una plataforma probada -aunque a otra escala menor-, con capacidad de construcción nacional, y que se ajusta tanto a los requerimientos operativos de la Deutsche Marine como a los intereses industriales de la República Federal. El respaldo público de la CDU a esta alternativa, como apunta hartpunkt.de, refuerza la posibilidad de que la transición hacia una solución MEKO sea rápida, evitando mayores daños operativos.
La decisión del Bundestag no implica aún la cancelación formal del F126, pero representa un ultimátum político y presupuestario. Si Damen no entrega garantías inmediatas o transfiere la gestión a NVL, la lógica institucional y la presión parlamentaria empujarán hacia la ruptura del contrato y el encargo de una alternativa viable.
Alemania parece estar corrigiendo, con retraso, una decisión industrial que ahora se confirma equivocada. Si el giro hacia TKMS y el modelo MEKO se confirma, se evitará el colapso del calendario de renovación naval. De lo contrario, la Armada alemana seguirá atrapada en una trampa contractual que limita su capacidad de acción en una década de creciente inestabilidad internacional.
Redacción
defensayseguridad.es

