Suecia, Alemania y Reino Unido ya comienzan a recibir el BvS10 de BAE Systems Hägglunds, el substituto natural del BV-206/S (TOM)

BvS-10 de Países Bajos. Foto: root-nation.com
Algunos materiales de las Fuerzas Armadas, sea por la escasa relevancia de su poder ofensivo, sea porque su propia naturaleza les hace inadvertidos a los grandes titulares, llevan una existencia un tanto desapercibida, y rara vez reciben el foco de la información. Precisamente por lo apuntado, y porque algunos aliados de la OTAN han puesto en marcha el remozado de sus capacidades en este segmento, hoy queremos traer a colación a los Transportes Oruga de Montaña (TOM), la montura de las unidades que se desempeñan en tan exigente medio.
España mantiene en servicio, desde hace décadas, los vehículos TOM en 2 variantes: BV‑206 / BV‑206S, ambas destinadas a transporte en terrenos extremos de montaña. En los últimos años se han concretado contratos para mantenimiento, repuestos y correcciones en la flota; sin embargo, la llegada de nuevas adquisiciones en otros países plantea algunas preguntas sobre si conviene seguir modernizando/manteniendo esta capacidad tradicional o plantear una sustitución más ambiciosa, en línea con la evolución del mismo material del que se dispone, que ha demostrado su eficacia durante largo años.
Estado actual del TOM en España
El Ejército de Tierra posee aproximadamente 70 unidades de TOM en servicio. Este material está distribuido en las unidades de montaña del MTM (Mando de Tropas de Montaña), siendo los Regimientos de Cazadores de Montaña “Galicia” 64 (Jaca) y “América” 66 (Berrioplano) quienes los encuadran en sus batallones. Aunque los contratos de mantenimiento y suministro de repuestos muestran que el Ejército continúa comprometido con mantenerlos operativos, no hay noticias de una pronta renovación, completa o parcial, ni, por tanto, de adquisición de las modernas versiones de protección significativamente mejorada.
En 2024 se adjudicó a la empresa JPG un contrato para mantenimiento predictivo y correctivo de los TOM por un valor estimado de 4,95 millones de euros -más impuestos-, para un plazo que expirará el 31 de diciembre del año próximo, con opción de prórroga de hasta dos años adicionales. Esto demuestra que España busca prolongar la vida útil del material, pero también evidencia desgaste, necesidad de repuestos y mantenimiento continuo.

BV-206S del Ejército de Tierra. Foto: ET
Qué hacen Suecia, Alemania y el Reino Unido
En contraste, estos 3 países han realizado una adquisición conjunta de 436 -60 para Reino Unido, 127 para Alemania y 236 suecos- vehículos BVS10 a BAE Systems Hägglunds, responsable de la construcción del exitoso blindado. El acuerdo se firmó en diciembre de 2022, bajo un marco que se extiende hasta 2029 (con opción hasta 2032), y contempla distintos roles operativos: transporte de tropas, evacuación médica, logística, mando y recuperación. Alemania incluso ha encargado 227 unidades adicionales, lo que demuestra que no se trata de un mero reemplazo puntual sino una clara intención de generalizar su uso de manera sobresaliente.
El BVS10 es un vehículo más grande y moderno, con mayor capacidad de carga, mejores prestaciones en terrenos difíciles -marca de la casa-, mejor protección, y modularidad para sus múltiples roles. Las versiones están diseñadas con estándares actuales de blindaje modular (según algunas publicaciones, protección STANAG 4569), aunque también puede adquirirse el modelo sin blindaje, el Beowulf
España: ¿modernizar y/o sustituir?
A la vista de lo anterior, conviene plantearse si España, que viene operando el TOM desde hace varias décadas, debería evaluar la continuidad o renovación del material. Las tropas de montaña españolas disponen, como antes decíamos, de 2 versiones:
–La BV-206, de fibra de vidrio y material plástico; sin blindaje
-La BV-206/S, blindado y armado con una MG-42
Las 2 versiones disponibles son anfibias, aero-lanzables y helitransportables, lo que les confiere un carácter versátil muy apreciado por sus usuarios.
Los TOM llevan operando desde fines de los años 80, lo que equivale a más de 35 años de servicio para muchos ejemplares. Aunque las labores de taller pueden mantenerlos operativos, los costes de repuestos, de reparar unidades que llevan muchas horas de servicio, y los riesgos de fallas aumentan considerablemente cada año
Sin una modernización profunda, y tras casi 40 años de servicio las primeras versiones, sería lógico pensar en una substitución de, al menos, las primeras unidades adquiridas, e ir haciendo una transición ordenada hace las nuevas versiones, especialmente la blindada, y homogeneizar la flota en los próximos 5 ó 10 años.
A más de lo anterior, BAE ha aumentado considerablemente las prestaciones de la familia: hasta 70 km/h, frente a sólo 50 km/h de la versión española; y 350 kms de autonomía frente a los 110 de la disponible en España.
Además de Alemania, Suecia y Reino Unido, la familia BvS10 también fue elegido por Austria, Francia y Países Bajos. La interoperabilidad OTAN, así como la logística y los entrenamientos, están asegurados.
Como decíamos, España puede tratar de conciliar la necesidad de mantener cierta capacidad de transporte en montaña con la modernización parcial de la flota más reciente y la renovación de la más vetusta, estableciendo así un calendario asequible entre la adquisición de vehículos de la versión BvS10 y la actualización de los BV-206S.
El clima industrial nacional debería ser propicio para ello. Con los nuevos actores tecnológicos disputando el terreno a los veteranos (GDELS SBS, Indra Vehicles, Escribano…), no debería resultar complejo conseguir unos contratos de fabricación con buenos retornos industriales y una componente nacional sensible en la construcción de los nuevos blindados.
Los TOM han servido con eficacia en entornos extremos, pero el contexto operativo sigue siendo exigente, y el material se desgasta. Mientras otros aliados invierten en nuevas plataformas articuladas protegidas, España prolonga la vida de una flota que se aproxima al límite de su utilidad estratégica y que, además, dispone de una parte de ella con prestaciones mucho menores.
Modernizar una parte de los TOM y comenzar a substituir la otra no parece una mala opción, sino una cuestión técnica natural, habida cuenta del paso del tiempo y la evolución de los materiales y sistemas.
Redacción
defensayseguridad.es

