La rapidez de los desarrollos también es clave, porque la competencia es alta

El UAS en que trabajan BAE y Lockheed Martin. Foto: BAE
Estamos del todo inmersos un escenario industrial internacional movido por la aceleración tecnológica y la necesidad de adaptabilidad frente a amenazas multidominio, donde comienzan a surgir con fuerza desarrollos notables en el ámbito de los sistemas aéreos no tripulados. Por una parte, gracias a thewarzone.com, hemos sabido que la alianza entre Lockheed Martin y BAE Systems -reunida mediante sus prestigiosas unidades Skunk Works y FalconWorks- ha presentado un proyecto prometedor: un vehículo aéreo no tripulado (UAS) modular y adaptable, concebido para enfrentar la guerra electrónica con una arquitectura común y un despliegue ágil. El aparato de la infografía, aún sin nombre, llama especialmente la atención por el enorme parecido con otro ingenio, en este caso de fábrica española. Y es que, en España, Indra ya había desplegado en FEINDEF 2025 su novedoso sistema VALERO, de cuyas características ya informamos aquí durante su presentación. El Valero es una solución nacional consistente en vehículos aéreos multipropósito diseñados para operaciones de saturación, vigilancia, engaño o ataque ligero, para, en principio, asegurar la autonomía estratégica de española.
Ayer, 9 de septiembre de 2025, ambas empresas BAE y Lockheed M., anunciaron en Londres un esfuerzo conjunto, una alianza, destinada a acelerar el desarrollo de un UAS con mente propia -IA-, modular, barato y fácilmente desplegable. Esta plataforma estaría diseñada, inicialmente, para crear una «pared de resistencia electrónica» en entornos de guerra electrónica avanzada, protegiendo así sistemas tripulados de interferencias enemigas. Lo destacable de esta colaboración es no sólo la conjunción de capital humano, experiencia y ecosistemas tecnológicos de 2 gigantes del armamento que raramente trabajan de manera conjunta en programas no tripulados, sino el UAS concreto para el que han elegido aliarse y lo especialmente parecido que resulta con el modelo de Indra -Valero-, todavía en fase de estudio. A nadie se le escapa que las 2 multinacionales, en una escala todavía muy superior a la española, podrán desarrollar en muy corto espacio de tiempo el UAS presentado, del que no tenemos duda que entrará en competencia con el Valero.

VAM (vehículo aéreo multipropósito) del sistema VALERO. Foto: Indra
El diseño de BAE y L.M., aunque conceptual, muestra un perfil aerodinámico con fuselaje furtivo, alas delgadas, colas en V y geometría optimizada para baja firma radar, combinando capacidad para lanzamientos desde aire, tierra o desde el compartimento trasero de un transporte. El énfasis está puesto en producir un sistema modular que pueda adaptarse a tareas de guerra electrónica, ataque cinético o incluso transformación en munición de superficie, todo ello con una pretendida cadencia de producción rápida -el talón de Aquiles de la industria de defensa española- para dominar grandes conflictos mediante cantidad, además de calidad.
Hablemos brevemente del UAS español.
Al otro lado del continente, Indra presentó VALERO, cuya génesis data de 2023 y fue exhibida formalmente en mayo de 2025. Concebido para operar en escenarios multidominio, el sistema Valero se compone de 4 elementos centrales: el Vehículo Aéreo Multipropósito (VAM), ligero y configurable -es el UAS-; el Lanzador de Superficie Configurable (LSC); el segmento terrestre de planificación y control (EPC); y el conjunto de apoyo técnico asociado. El VAM puede ser equipado según la misión -ya sea vigilancia, ISR o armamento ligero¿?- y se adapta para ser desechable tras la misión o recuperable para reutilización. Además, tal y como se anunció, está concebido para ser lanzado desde aviones o plataformas terrestres, al igual que su contraparte norteamericana- aprovechando su bajo coste para poder así saturar el espacio aéreo enemigo y engañar o abrumar sistemas defensivos, reduciendo riesgos a los activos tripulados.
Desde el punto de vista comparativo, ambos sistemas comparten una visión estratégica clave: módulos económicos y fácilmente producidos que pueden actuar en masa, con roles flexibles y despliegue desde múltiples plataformas. Asimismo, se enmarcan en el concepto de teaming entre sistemas tripulados y no tripulados, donde la colaboración entre entes permite aumentar la resiliencia, versatilidad y eficacia de las misiones. Son piezas pensadas como herramientas de fuerza de muy alta capacidad, pero, al mismo tiempo, basadas en un costo contenido; capaces de operar en enjambres, saturar defensas enemigas o complementar tareas especializadas.
No obstante, existen diferencias notables. El sistema Lockheed‑BAE se enmarca en una alianza transatlántica con foco inicial en guerra electrónica, respaldado por capacidades industriales de escala global, como antes decíamos, por lo que no dudamos que la presión sobre el sistema español -hablando de ventas- será notable. En cambio, Valero es una solución plenamente española, diseñada para reforzar las autonomías nacional y europea, y promover el tejido industrial propio, siempre y cuando los tiempos de conceptualización, desarrollo y producción consigan adecuarse a las necesidades del mercado. De lo contrario, mucho nos tememos que las opciones de Indra de ofrecer su solución Valero en el extranjero serán escasas. Los roles del Valero son amplios, y se orientan hacia misiones ligeras-medias y versátiles, con un esquema operativo que privilegia la economía estratégica mediante un equilibrio entre saturación -se espera un número considerable operando a un mismo tiempo- y engaño. Sobre el papel, no son pocos los ejércitos que demandan sistemas de este corte.

El VALERO en su presentación en Feindef 2025. Foto: sandglasspatrol.com
En síntesis, tanto el ambicioso proyecto modular conjunto entre Lockheed Martin y BAE Systems, como el innovador sistema nacional Valero, de Indra, podrían liderar una revolución necesaria en el ámbito de los sistemas no tripulados: aquella en que la superioridad no reside exclusivamente en lo caro o lo sofisticado, sino en lo adaptable, replicable, económico y veloz. Ambos representan apuestas, a priori serias, diría que evolutivamente normales, sobre todo si consideramos hacia dónde apuntan las estructuras de las futuras fuerzas aéreas: no tanto más grandes o más poderosas en un sólo aparato, sino más ágiles, distribuidas, versátiles y escalables en sus despliegues. El entorno electromagnético manda, y no se entiende un escenario de conflicto intenso sin el dominio de este campo.
El tiempo corre, y los desarrollos en el extranjero nos enseñan que los grandes actores industriales acometen sus proyectos con mucha mayor celeridad que sus equivalentes nacionales. El Valero se comenzó a gestar en 2023, se presentó con pompa y mediática emoción en Feindef -mayo-; encaramos el otoño en 2025…
Llegar antes al campo de batalla es importante.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

