El cofundador de PLD Space analiza para Defensa y Seguridad el futuro de MIURA 5, la ambición de los nuevos lanzadores españoles y la necesidad de que España convierta su capacidad industrial en verdadera soberanía espacial. Una conversación sobre tecnología, defensa, autonomía estratégica y el papel que debe desempeñar el Estado en la consolidación de una industria nacional de acceso al espacio

Entrevista a Raúl Torres, CEO y cofundador de PLD Space ![]()
Jorge Estévez-Bujez, Roberto Escámez y José Corrochano | Defensa y Seguridad
La trayectoria de PLD Space constituye uno de los acontecimientos industriales y tecnológicos más relevantes de la España reciente. Desde sus instalaciones de Elche, la compañía ha ido construyendo una capacidad que hasta hace pocos años parecía reservada a las grandes potencias espaciales: desarrollar, fabricar y operar vehículos propios de lanzamiento. El éxito del MIURA 1, los avances de fabricación y calificación del MIURA 5, la construcción de su infraestructura en la Guayana Francesa y el respaldo institucional recibido de la Agencia Espacial Europea han situado a la pujante empresa española en una posición singular dentro del sector espacial europeo.
En DYS hemos seguido de cerca ese recorrido, desde las campañas de ensayos hasta la evolución de sus instalaciones y sus planes de crecimiento. Ahora conversamos con Raúl Torres, consejero delegado y cofundador de PLD Space, sobre lo que representa este proyecto para España, su horizonte industrial y las posibilidades que abre para la seguridad, la defensa y la autonomía estratégica europea. Una entrevista realizada por Jorge Estévez-Bujez, Roberto Escámez y José Corrochano, en la que el responsable de PLD Space aborda tanto las ambiciones de la compañía como las condiciones necesarias para convertir sus avances tecnológicos en una capacidad nacional duradera. Esperamos que la disfruten.

Jorge Estévez-Bujez: la ambición industrial y la soberanía española
Jorge Estévez-Bujez (DYS): PLD Space ha pasado de ser una iniciativa empresarial nacida lejos de los grandes centros tradicionales del sector espacial a convertirse en uno de los símbolos más visibles de la nueva ambición tecnológica española. Más allá del éxito técnico o empresarial, ¿hasta qué punto son conscientes usted y su equipo de que han creado un hito histórico para España, al demostrar que nuestro país puede aspirar a disponer de capacidades propias de acceso al espacio desde una base industrial nacional?
Raúl Torres: La verdad es que en el día a día no vivimos con esa presión. Tenemos una hoja de ruta muy exigente y nuestro foco está en cumplir el siguiente hito: diseñar, fabricar, ensayar, validar y seguir avanzando. Cuando estás inmerso en la ejecución, no piensas constantemente en la dimensión histórica de lo que estás haciendo.
Pero sí hay momentos en los que te paras a tomar perspectiva. Cuando ves todo lo que hay detrás de un programa como MIURA 5, las capacidades industriales que se han construido, el talento que se ha reunido o el hecho de que España esté desarrollando por primera vez una capacidad propia de acceso al espacio, te das cuenta de que estamos contribuyendo a algo que trasciende a PLD Space.
Durante décadas, España ha participado en la industria espacial principalmente como parte de la cadena de suministro. Lo que estamos demostrando ahora es que también podemos liderar programas completos, desarrollar tecnología crítica y construir capacidades estratégicas desde nuestro propio tejido industrial. Si nuestro recorrido sirve para demostrar que España puede aspirar a estar entre los países que desarrollan y operan sistemas espaciales complejos, entonces el impacto va mucho más allá del éxito de una empresa.
Jorge Estévez-Bujez (DYS): El Miura 5 representa un salto decisivo, pero probablemente no el punto final del camino. Si miramos a 10, 15 o incluso 20 años, ¿qué escala real quiere alcanzar PLD Space? ¿Hablamos de consolidarse como operador europeo de referencia en pequeños lanzadores, de evolucionar hacia vehículos de mayor capacidad, de participar en arquitecturas espaciales completas, o de construir una compañía capaz de competir en varias capas de la economía espacial?
Raúl Torres: Nuestra ambición no es desarrollar un único lanzador. Queremos ser la compañía del sector espacial más importante a este lado del Atlántico. Lo que estamos construyendo es una capacidad de transporte espacial capaz de evolucionar con las necesidades del mercado y de nuestros clientes, gracias a una capacidad industrial que nos permitirá aumentar la cadencia de lanzamientos y colocar a España en el selecto grupo de países con acceso autónomo e independiente al espacio.
Hoy nuestro foco es MIURA 5, que nos permitirá entrar en el mercado orbital con un servicio dedicado para pequeños satélites. Pero estamos viendo cómo evoluciona el sector y las necesidades que van a surgir durante la próxima década. Europa va a necesitar desplegar y mantener constelaciones cada vez más grandes, con requisitos de autonomía, flexibilidad y soberanía mucho mayores que los actuales.
Por eso estamos desarrollando también MIURA 9. No porque queramos hacer un cohete más grande por hacer un cohete más grande, sino porque queremos dar una solución a un mercado que va a necesitar más capacidad para desplegar satélites medianos, reponer constelaciones estratégicas y demandar mayor control sobre cuándo, cómo y dónde lanzan sus misiones.
Nuestra forma de crecer siempre ha sido la misma: construir cada nueva generación de vehículos de lanzamiento sobre la anterior. MIURA 9 aprovecha tecnologías, procesos e infraestructuras desarrollados para MIURA 5, igual que los avances de MIURA 9 servirán de base para MIURA Next, nuestra familia de grandes lanzadores. Eso nos permite reducir riesgos, ganar velocidad y construir capacidades cada vez más ambiciosas desde una base tecnológica e industrial sólida.
Más que pensar en dónde queremos estar dentro de veinte años, pensamos en cuál es el siguiente paso necesario para ofrecer al mercado una capacidad de acceso al espacio cada vez más competitiva, autónoma y completa. Y nuestra responsabilidad es ir anticipándonos a esa necesidad.

Jorge Estévez-Bujez (DYS): España ha creado la Agencia Espacial Española, pero el desarrollo de una verdadera autonomía espacial suele exigir algo más que una estructura administrativa: requiere continuidad política, financiación, industria, talento, demanda pública y visión estratégica. ¿Cree posible, o incluso necesaria, una fórmula más ambiciosa de colaboración estructural entre el Estado y PLD Space —una suerte de gran alianza público-privada, incluso con rasgos de joint venture estratégica— que eleve la política espacial española a un nivel comparable, en ambición nacional, al que otros países han construido alrededor de sus grandes agencias y campeones industriales?
Raúl Torres: Las capacidades espaciales no las construyen ni las administraciones ni las empresas por separado. Requieren una colaboración continuada entre ambas partes. Cada parte tiene un papel distinto, pero complementario. Las administraciones establecen prioridades estratégicas y generan los marcos que dan continuidad a esas capacidades. El sector privado aporta innovación, capacidad tecnológica, inversión y ejecución.
Además, la experiencia internacional demuestra que las instituciones desempeñan un papel fundamental como primeros clientes de este tipo de capacidades. En sectores estratégicos como el espacial, la demanda institucional permite validar tecnologías, acelerar su madurez y generar la confianza necesaria para que después puedan escalar también en el mercado comercial.
Jorge Estévez-Bujez (DYS): Durante mucho tiempo, el espacio se ha explicado al gran público desde la ciencia, la exploración o la fascinación tecnológica. Sin embargo, hoy también es infraestructura crítica; ha bajado al terreno terrenal de las cosas que importan en el día a día, y quizás ahí está la clave de su democratización informativa: comunicaciones, observación, navegación, seguridad, datos, resiliencia y autonomía de decisión. ¿Cree que España entiende ya el espacio como una cuestión de soberanía industrial y estratégica, o seguimos interpretándolo todavía como un sector admirable, pero periférico respecto a las grandes prioridades nacionales?
Raúl Torres: Cada vez existe una mayor conciencia de que el espacio no es únicamente exploración o investigación, pero creo que aún estamos en una fase de transición. Del mismo modo que hace décadas internet era percibido como algo especializado y hoy resulta imprescindible, el espacio acabará ocupando una posición mucho más central en el debate sobre competitividad, soberanía tecnológica y autonomía estratégica.
Muchas veces no somos conscientes de ello, pero cada vez que utilizamos sistemas de navegación, telecomunicaciones o servicios basados en observación de la Tierra estamos apoyándonos en capacidades espaciales. Por eso el debate está evolucionando. La cuestión ya no es únicamente participar en el sector espacial, sino disponer de las capacidades necesarias para no depender completamente de terceros en ámbitos cada vez más relevantes para nuestra economía, nuestra competitividad y nuestra seguridad.
Creo que Europa ha tomado conciencia de esta realidad y por eso estamos viendo una apuesta creciente por reforzar su autonomía tecnológica e industrial en el acceso al espacio. Y esa tendencia probablemente seguirá creciendo durante los próximos años.
Jorge Estévez-Bujez (DYS): Una de las grandes paradojas europeas es que a menudo se exige a las empresas que sean competitivas, innovadoras y soberanas, pero después no siempre existe una demanda pública sostenida que les permita escalar. En el caso de PLD Space, ¿qué necesita España para no limitarse a celebrar el éxito de una empresa concreta, sino convertirlo en una política industrial duradera? Dicho de otra forma: ¿qué tendría que hacer el Estado, si es que tiene que hacer algo, para que PLD no sea una excepción brillante, sino el principio de un ecosistema espacial español mucho más profundo, consolidado y aceptado como una normalidad en nuestras vidas?
Raúl Torres: Más allá de la financiación, lo que realmente consolida una capacidad industrial es la existencia de clientes.
En todos los países que han desarrollado capacidades espaciales relevantes, las instituciones han tenido un papel muy importante como clientes de referencia durante las primeras etapas. En el caso de los lanzadores, que las instituciones confíen parte de sus misiones a proveedores nacionales o europeos ayuda a reducir el riesgo de las primeras operaciones y acelera la construcción de una capacidad competitiva a largo plazo.
A partir de ahí se genera un círculo virtuoso: la empresa gana experiencia operativa, atrae más clientes, amplía sus capacidades y fortalece toda la cadena industrial que tiene detrás. Si queremos que exista un ecosistema espacial sólido y duradero, necesitamos seguir impulsando talento, inversión e industria, pero también crear las condiciones para que esas capacidades puedan utilizarse y crecer.

Roberto Escámez: espacio, defensa y competencia internacional
Roberto Escámez (DYS): La soberanía estratégica europea ya no solo se mide en satélites científicos o comerciales, sino también en capacidades de seguridad y defensa. Con la creciente necesidad de lanzar constelaciones de observación o comunicaciones gubernamentales de forma rápida y flexible, ¿contempla PLD Space la creación de una división específica de Defensa, o el desarrollo de variantes del Miura adaptadas a misiones estrictamente de seguridad nacional, en todas sus posibles derivadas?
Raúl Torres: Más que pensar en una división específica de Defensa, creemos que la clave está en desarrollar capacidades útiles para un amplio abanico de clientes.
Hoy muchas de las necesidades institucionales y de seguridad están vinculadas a capacidades espaciales de doble uso. Y lo que demandan esos clientes no es necesariamente un lanzador diferente, sino acceso flexible, fiable y autónomo al espacio.
Ahí es donde PLD Space puede aportar valor. Nuestros servicios de lanzamiento están concebidos para ofrecer mayor control sobre las misiones, independencia en el acceso al espacio y la capacidad de responder a requerimientos que cada vez son más relevantes para clientes institucionales europeos.
Roberto Escámez (DYS): El mercado de los satélites pequeños está en auge, pero también la competencia global y europea. ¿Cuál consideran que es la mayor ventaja competitiva de PLD Space frente a rivales europeos o estadounidenses? ¿Es una cuestión de precio por kilo, de flexibilidad en la órbita, o de la fiabilidad de la cadena de suministro en España?
Raúl Torres: Más que hablar de una única ventaja competitiva, hablaría de la propuesta de valor para el cliente. Nuestra apuesta combina flexibilidad, fiabilidad y acceso independiente al espacio. Para muchos operadores, especialmente institucionales y de constelaciones, disponer de un lanzamiento dedicado es fundamental porque les permite decidir cuándo vuelan, dónde despliegan sus satélites y cómo gestionan su planificación.
Para conseguir ofrecer este servicio al cliente, nuestra estrategia se basa en la integración vertical de capacidades e infraestructuras, que nos permite optimizar costes, reducir dependencias y adaptarnos con rapidez.
Roberto Escámez (DYS): El Pentágono en EE. UU. ya contrata lanzamientos en modo “alerta” —poner un satélite en órbita en menos de 24 horas ante una crisis—. El puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, es famoso por su enorme burocracia. Si un cliente gubernamental les pide un lanzamiento de emergencia con el Miura 5, ¿está la infraestructura europea preparada para responder en horas, o la burocracia de los reguladores civiles hará imposible el “lanzamiento rápido”?
Raúl Torres: La capacidad de respuesta rápida será cada vez más importante para los clientes institucionales y de defensa. Europa está avanzando en esa dirección y existe una creciente conciencia sobre la necesidad de disponer de capacidades más ágiles. Evidentemente, los lanzamientos espaciales requieren procesos rigurosos de seguridad y coordinación, pero creemos que la evolución de los procedimientos y de las infraestructuras permitirá reducir tiempos de respuesta de forma significativa durante los próximos años.
José Corrochano: lanzamientos desde España y relación con el Estado
José Corrochano (DYS): España dispone de una posición geográfica singular, con Canarias como posible referencia natural para determinadas actividades espaciales, aunque también con condicionantes medioambientales, regulatorios y de seguridad evidentes. ¿Por qué PLD Space ha optado por desarrollar sus lanzamientos fuera de España y qué tendría que cambiar —en términos normativos, industriales, políticos o de infraestructura— para que algún día pudiera plantearse seriamente una capacidad de lanzamiento desde territorio español?
Raúl Torres: La elección del Centro Espacial de la Guayana responde a criterios técnicos, operativos y estratégicos. Se trata del principal puerto espacial europeo y ofrece unas condiciones excepcionales para operaciones orbitales.
Recordar que España actualmente no cuenta con un puerto espacial que permita llegar a órbita. En cuanto a Canarias, técnicamente reúne condiciones que podrían permitir desarrollar una capacidad de lanzamiento orbital para determinados tipos de misiones. Existen estudios y análisis que demuestran su viabilidad desde el punto de vista técnico. Dicho esto, una base de lanzamiento no puede plantearse únicamente desde una perspectiva territorial o política. Es una decisión de país que debe estar guiada por criterios técnicos, operativos, de seguridad y de interés estratégico a largo plazo.
Además, una infraestructura de este tipo no serviría para cualquier misión. Por su ubicación, estaría especialmente orientada a determinados perfiles de lanzamiento, por lo que su utilidad debe analizarse dentro de una estrategia espacial más amplia.
En nuestra opinión, lo importante es que cualquier decisión se tome sobre una base técnica sólida, evaluando de forma rigurosa el valor que esa capacidad aportaría a España y a Europa. Si existe una necesidad estratégica bien definida y una justificación técnica clara, puede ser una iniciativa muy relevante para el futuro del sector espacial español.
José Corrochano (DYS): En Europa, los grandes actores espaciales no se consolidan únicamente por capacidad tecnológica, sino también por una relación estable con sus Estados: demanda pública, programas recurrentes, contratos estratégicos y una visión de largo plazo. En el caso español, ¿qué tipo de relación debería construirse entre PLD Space, el Ministerio de Defensa y las instituciones responsables de la política espacial para que España no solo tenga una empresa capaz de lanzar, sino un verdadero campeón nacional con continuidad, escala y peso europeo?
Raúl Torres: La relación debería construirse sobre una visión compartida de interés estratégico nacional. Las capacidades espaciales requieren horizontes de inversión largos y una elevada intensidad tecnológica, por lo que la estabilidad es fundamental. Más que una relación basada únicamente en financiación, creemos en un modelo donde exista una demanda institucional predecible, objetivos comunes y una colaboración continuada entre administraciones, industria y organismos públicos. Esa es la fórmula que han seguido los países que hoy lideran el sector espacial mundial.
Entrevista realizada por Jorge Estévez-Bujez, Roberto Escámez y José Corrochano para Defensa y Seguridad (DYS)
Entrevistado: Raúl Torres, CEO y cofundador de PLD Space
Créditos: PLD Space

