Deberíamos irnos a, quizá, la Operación Foco, en el año 67, cuando los israelíes destruyeron casi 5 centenares de aviones de combate enemigos (jordanos, sirios y egipcios), para encontrar acciones análogas, al menos en cuanto a la audacia y el éxito de la misma, salvando las distancias.
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TU22M bombardero estratégico ruso. foto: Ukrinform.
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) explica que la operación ha sido todo un éxito, logrando neutralizar, cerca de 40 bombarderos estratégicos rusos, Tu22 y Tu95. En el caso de este último, se habla de que habrían podido destruirse 3/4 partes de la flota existente, lo que dejaría a Moscú con unos 10 aparatos, aproximadamente.
Los objetivos han sido las bases de Belaya, Olenya (en Musmansk), Ivánovo y Diaguilevo (en el centro del país). Especial relevancia tiene el alcance de la base de Belaya, en la región de Irkutsk, a más de 5.000 kilómetros de distancia de Moscú.
En la operación se han usado drones de muy escaso valor económico -se habla de que pueden adquirirse por poco más de 400 euros-, lo que sin duda aumenta la sensación de humillación que en estos momentos debe inundar el Kremlin. Sin que el FSB -antiguo KGB- haya podido detectar movimiento alguno, los ucranianos desplegaron camiones hasta las inmediaciones de los terrenos de las 4 bases aéreas rusas. Una vez situados, los vehículos soltaron los drones que transportaban, que comenzaron su trayectoria hasta el corazón de las instalaciones militares sin ser detectados ni, por supuesto, neutralizados. Los radares y sistemas defensivos rusos no respondieron, porque fueron sorprendidos a manera abrumadora ante la rapidez del despliegue ucraniano y la escasa capacidad de reacción con la que contaron.

TU95. Bombardero estratégico ruso alcanzado en masa durante el ataque ucraniano.
Una vez en vuelo, los camiones fueron destruidos por el personal ucraniano y los conductores y sirvientes de los drones, al parecer, evacuados. Según Kiev, ya se encuentran en territorio ucraniano sanos y salvos.
Faltan aún muchos detalles por explicar de esta intrépida operación, y quizá muchos de ellos no se sepan nunca, como la manera en que fueron volados los drones, la distancia exacta de su lanzamiento, o la veracidad de la puesta a salvo de los ucranianos que intervinieron en ella. Sea como fuere, Zelensky puede apuntarse una de las acciones de guerra más inverosímiles y osadas de toda la guerra, y de otras muchas. El golpe es brutal, logísticamente incalculable, a falta de concreciones mayores. Cómo afectará a la próxima ronda de negociaciones entre rusos y ucranianos, y cuál será la respuesta de Moscú en los próximas días, u horas, es algo que no tardaremos en saber.
Ebujez
defensayseguridad.

