Un futuro destructor europeo

¿La flota que viene? Apuntes para no perder el norte (ni el presupuesto) en el EUROPEAN COMBAT VESSEL

Imagen de portada: Smart 8000 de Navantia

La reunión del 15 de enero en la Agencia Europea de Defensa (EDA) sobre el European Combat Vessel (ECV) podría pasar fácilmente desapercibida, y de hecho así lo hizo, en un ciclo informativo saturado de tensiones en el Ártico, intensos anuncios presupuestarios, soberanías en entredicho y declaraciones altisonantes sobre “soberanía industrial”. Pero no debería. Porque hace 7 días ocurrió algo verdaderamente interesante: y es que el programa ECV sigue vivo. Más aún, se mueve. Y no es poca cosa decirlo en el contexto de una defensa europea donde no es raro que la inercia acabe devorando más de un esbozo de ambición compartida, por el motivo que sea: ora egos (FCAS), ora veto tecnológico (Israel).

Lo que allí se discutió —requisitos comunes, diseño modular, interoperabilidad OTAN y hoja de ruta industrial— no es todavía un contrato, ni siquiera una especificación técnica. Pero sí es una coincidencia de voluntades, una de esas raras ocasiones en las que astilleros y gobiernos empiezan a hablar el mismo idioma antes de que el barco encalle en su propia quilla burocrática. No deja de ser eso: una conversación. Pero, ¡qué conversación!

La representación española corrió a cargo de Luis Calviño, coordinador naval para el desarrollo de requisitos del ECV. En su intervención, según se ha conocido, Calviño enfatizó la necesidad de un compromiso firme entre los socios europeos: «Necesitamos un compromiso real de los socios europeos para desarrollar estos sistemas. Hemos estado dependiendo de otros, pero eso ya no podemos hacerlo más«.

Navantia firmó un MOU con Fincantieri para participar en el diseño del proyecto italiano DDX (11.000 toneladas). En otros tiempos lo hubieran llamado crucero. Sería bonito imaginar una serie corta (clase Lepanto,

El Proyecto DDX italiano en imágenes de 2022

Una oportunidad que ya veremos si lo es

A nadie se le escapa que Navantia ha estado presente en el foro, aunque el anonimato de los comunicados oficiales impide valorar su nivel de protagonismo real. No tardará en salir uno convenientemente filtrado. En todo caso, el escepticismo que despierta el rol que asumirá finalmente la empresa pública española no es pequeño. Capaz, sí. Pero el sentido común invita a una cautela reverencial. No ha mucho que hablábamos del Airbus Naval, y no debe olvidarse la tentación de Bruselas de ahondar el esos pasos aunque, por ahora, no estamos en éso.

¿Será este un programa para reforzar capacidades o simplemente una trituradora de recursos con bandera europea? La duda no es gratuita. Que el programa FCAS —con todas sus diferencias respecto de éste— no acaba de despegar, o está próximo a estrellarse, debería servir como advertencia: cuando los consorcios son demasiado amplios, cuando todos quieren su parte del pastel sin ceder cocina, el resultado suele ser un menú indigesto.

El ECV aspira a lo máximo: una familia de buques adaptables, comunes en tecnología, pero personalizables según el usuario; capaz de operar desde patrullas costeras hasta guerra antimisil, pasando por ciberdefensa, control del lecho marino o integración con sistemas no tripulados. Todo ello con una perspectiva systems-to-hull (primero el sistema, luego el casco), una inversión conceptual que suena moderna pero que, sin una industria coordinada y presupuestos realistas, corre el riesgo de quedarse en powerpoint naval.

Según fuentes cercanas a los trabajos iniciales, se manejan desplazamientos en torno a las 8.000 toneladas, lo que lo situaría más cerca de un destructor de nueva generación que de una fragata convencional. La modularidad permitiría versiones optimizadas para guerra antisubmarina (ASW), defensa aérea de zona o escolta oceánica de largo alcance.

El siguiente vídeo, de navyleaders.com, deja una pequeña entrevista con Jürgen Scraback, de la EDA con algunas declaraciones interesantes

Stronger Together: The European Combat Vessel 2040+ Project Explained

Muchas voces, muchos métodos, más de un casco

Participan Bélgica, Chipre, Grecia, España, Italia, Países Bajos y Portugal. La combinación es interesante: países atlánticos, mediterráneos y del sur de Europa, con tradiciones navales, industrias y doctrinas completamente diferentes. No es una novedad la colaboración multinacional —ahí están el MMPC o la FREMM—, pero sí lo es el intento de ir más allá del diseño de una clase puntual y pensar en términos de sistema naval europeo.

El proyecto se vincula también con el Modular and Multirole Patrol Corvette (MMPC), una corbeta europea lanzada bajo el Fondo Europeo de Defensa. Una idea que, dicho sea de paso, no compartimos: disponemos ya de un portfolio de corbetas Alfa como para hacer un coworking de buques menores.

Eso requiere no sólo ingeniería naval, sino voluntad política sostenida y coordinación industrial. Es la receta, y ya nos lo han leído muchas veces.

Y ahí surge la duda: ¿cómo se alinearán las doctrinas de Fincantieri, Navantia o Damen? ¿Dónde acaba la cooperación y empieza la negociación de compensaciones industriales? Nadie lo ha dicho aún en voz alta, y si lo han hecho no ha trascendido; el fantasma del despiece nacional —cada país con su módulo, su radar, su torre y su cabina— puede estar ahí. Si es lo que se pretende y estamos de acuerdo, adelante.

Un buque que no será uno solo

El concepto de «familia de buques», tal y como se expresa en los escasos documentos oficiales, se antoja más una jugada política que una decisión técnica. Se evita tener que imponer un diseño único y se abre la puerta a personalizaciones nacionales. En la práctica, lo cierto es que puede facilitar la incorporación progresiva de otros Estados miembros, como ya se sugiere en el comunicado. Pero el riesgo es que se acabe construyendo un lego de especificaciones incompatibles, con cada país presumiendo de soberanía mientras encarece los costes.

El ECV nace con un objetivo político claro: reducir la fragmentación naval europea y ganar presencia en regiones estratégicas. Pero su supervivencia dependerá de algo menos grandilocuente: de una gestión pragmática y una industria que sepa contener la tentación de maximizar retornos sin entregar capacidades reales.

El Flight III de Navantia propuesto para la Marina de guerra australiana

El momento naviero del FCAS

Hay paralelismos innegables con el Future Combat Air System. También allí hay promesas de soberanía tecnológica, cadenas industriales multinacionales, una entrada en servicio para 2040 y una inversión prevista en decenas de miles de millones. También allí, el entusiasmo inicial dio paso a una guerra de trincheras entre socios.

Sería irresponsable afirmar que el ECV terminará como el FCAS, pero sería aún más irresponsable ignorar que puede hacerlo. Seguramente no lo hará. Es mejor ser optimista, que decía el gran escriba inglés de los azucarillos.

Navantia tiene aquí una ocasión única para demostrar que puede jugar en primera división naval europea, no como ensamblador, sino como impulsor de conceptos. Pero también tiene el riesgo de asumir una carga financiera y técnica que acabe penalizando otros programas nacionales más urgentes. Las cosas del comer son lo primero, y tenemos entre manos más de lo que podíamos creer hace apenas un par de años. LHDs, Bonifaz, S-85 y S-86, portaaviones convencional, F-116 y F-117, más hidrográficos, el nuevo Alerta, MLU de las Bazán, «BAC700″… Mucho aún por hacer para recuperar la forma y mantener despejado el Baleares-Estrecho-Canarias (de enemigos, que no de tráficos ilegales, y si no que le pregunten a @Springbok1973).

Lo que hay, lo que viene, lo que falta

Por ahora no hay plazos firmes, ni prototipos, ni acuerdos cerrados. Pero sí hay una hoja de ruta, un consenso sobre requisitos y una intención de avanzar hacia propuestas de configuración. El presupuesto estimado de más de 20.000 millones de euros para al menos 30 buques lo convierte en uno de los programas navales más ambiciosos desde la creación del Fondo Europeo de Defensa.

Queda mucho por hacer. Pero si algo distingue esta reunión de Bruselas es que, por primera vez en años, se ha hablado de construir juntos desde el inicio, no de ensamblar piezas ajenas con sello nacional. Si la UE se toma en serio su autonomía marítima, este es el tipo de proyecto que puede marcar la diferencia. O el tipo de proyecto que puede recordarnos, una vez más, que entre la ambición y el despropósito, la línea es más fina que la chapa de un casco .

Defensayseguridad.es estará ahí para contarlo. Desde el puente, o desde el astillero. Desde donde nos dejen.

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

Un futuro destructor europeo
¿La flota que viene? Apuntes para no perder el norte (ni el presupuesto) en el EUROPEAN COMBAT VESSEL Imagen...
Seguir leyendo
Los primeros SMAP/T NG italianos llegan a sus cuarteles
Italia refuerza su defensa aérea: primeros sistemas SAMP/T NG entregados al Ejército El Ejército Italiano...
Seguir leyendo
SILAM, Rheinmetall y Escribano: la única opción posible, no la mejor, ni la peor
Sobre la noticia en ABC de hoy sobre Escribano, Rheinmetall y el SILAM Por más que se presente como...
Seguir leyendo
Puerto Real al servicio del Reino Unido: Navantia inicia la construcción de bloques para los buques logísticos FSS
El astillero gaditano arranca la fabricación de módulos para una de las mayores plataformas navales británicas,...
Seguir leyendo
Alpha 900: 4 horas en vuelo autónomo
Demostración real valida la autonomía extendida del UAV táctico español El helicóptero UAV Alpha 900...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.