Inesperado debate en el ambicioso plan naval noruego a pocos meses de la firma del contrato

Apenas unos meses después de firmar un acuerdo con BAE Systems para adquirir hasta 5 fragatas Type 26, el gobierno noruego está considerando reducir el pedido a sólo 3 unidades. Así lo revela el diario noruego VG, firmando la cita Alf Bjarne y citando fuentes gubernamentales y del sector de la defensa que, según apunta, confirman que se están reevaluando prioridades ante la presión presupuestaria a que están sometidas las cuentas del Reino.
La decisión —todavía no oficializada, pero que, parece, estaría pronta a comunicarse— se inserta en una revisión del plan de defensa a largo plazo, aprobado por unanimidad por el Storting (Parlamento noruego) en 2024, con un techo de unos 140.000 millones de euros hasta 2036.
Según puede leerse en el artículo, el debate giraría en torno a elegir entre submarinos vs fragatas: una cuestión de prioridades un tanto reduccionista, pero que parece que preside la cuestión.
El detonante inmediato de esta reconsideración ha sido la aprobación de 2 submarinos adicionales de tipo 212CD fabricados por TKMS, cuyo coste ha escalado a casi unos 8.300 millones de euros. El Jefe de la Defensa noruega, general Eirik Kristoffersen, ha dado máxima prioridad a esta adquisición, que duplica el presupuesto inicial previsto, resultando en peligro, por tanto, el resto de programas, entre ellos el de las fragatas de BAE.
Esta presión financiera es la que, según VG, obliga a Noruega a elegir: o incrementar el techo de gasto o recortar en otros programas. Y las fragatas —la plataforma más cara del plan— están en el punto de mira.
Partidos como Rojo y ODM han expresado públicamente su apoyo a la reducción. Alegan que con 3 fragatas plenamente dotadas se puede obtener un rendimiento operativo más realista que con 5 unidades mal tripuladas.
Bjørnar Moxnes (Rojo):
“Las fragatas son caras y difíciles de tripular. Apoyamos 3 unidades bien dotadas antes que 5 que no puedan operar.”
Arild Hermstad (ODM), por su parte, fue más allá, cuestionando la vulnerabilidad de estas plataformas en conflictos de alta intensidad.
Frente a esta postura, Tor Ivar Strømmen, oficial naval y profesor en la Academia Naval de Noruega, advierte del riesgo estratégico:
“5 fragatas es el mínimo. Con sólo 3, probablemente solo 2 estarán disponibles simultáneamente. No cumpliríamos las tareas clave de la OTAN en el Mar de Noruega ni garantizaríamos el acceso logístico a Escandinavia.”
Cabe recordar que Navantia, astillero español que construyó las actuales fragatas clase Fridtjof Nansen, quedó excluida del concurso para su substitución. Como todos recuerdan, una de estas fragatas, KNM Helge Ingstad, se hundió en 2018 tras colisionar con un petrolero, en un accidente que deterioró la imagen del programa y las opciones españolas, por más que posteriormente se llegara a un enjuague que satisficiera -moderadamente- a todas las partes.
La elección de la Type 26 —buque británico que también será columna vertebral de la Royal Navy— fue vista como un paso hacia una mayor interoperabilidad con Reino Unido, especialmente tras la visita del primer ministro Jonas Gahr Støre a su homólogo británico, Keir Starmer, en diciembre pasado.
Starmer valoró el acuerdo conjunto en 10.000 millones de libras, unos 11.200 millones de euros. Pero la cifra final de unidades no quedó cerrada, abriendo la puerta a esta reconsideración actual.
La posible reducción del número de fragatas, todavía sujeta a debate y en absoluto definida, pone en tensión el equilibrio entre ambición operativa y sostenibilidad fiscal no sólo de Noruega, sino de muchos países de la Alianza.
En cualquier caso, recortar capacidades navales en pleno reforzamiento del flanco norte de la OTAN puede tener consecuencias no sólo tácticas, sino también estratégicas en el entorno atlántico. Lo que está en juego seguramente es algo más que el número de buques, también el margen de maniobra de Noruega para encajar los onerosos gastos del rearme ante sus ciudadanos, de los que, en última instancia, emanan los votos.
El debate se intensificará esta primavera, cuando el gobierno de Oslo presente su revisión del plan a largo plazo al Storting.
Redacción
defensayseguridad.es


Un comentario
«Las fragatas son … difíciles de tripular.» El mito de los navegantes vikingos a la porra.