La Marina Militare asigna fondos (2.700 millones) al programa para substituir a sus veteranos Durand de la Penne por buques de mayor tonelaje, armamento avanzado y gran capacidad antiaérea

Un relevo esperado
Los Durand de la Penne, en servicio desde principios de los años noventa, han sido durante décadas dos pilares de la defensa aérea de la Marina Italiana. Desplazando unas 5.400 toneladas, y armados con sistemas como los misiles Aspide y Otomat, estos buques han cubierto también roles antisubmarinos y de escolta con eficacia, pero acusan tanto la fatiga estructural como la obsolescencia tecnológica. Su reemplazo no admite ya demoras en una era de misiles hipersónicos, enjambres de drones y guerra electrónica persistente.
El programa DDX nace para ocupar ese espacio con algo más que una simple modernización conceptual. Se aspira a un destructor de nueva generación, centrado en defensa aérea de área, con alta capacidad de integración OTAN y resistencia en entornos degradados. La decisión llega tras varios años de estudios, y se cristaliza ahora en una licitación formal.
Un encargo a medida, bajo la gestión de OCCAR
El Ministerio de Defensa italiano publicó a finales de diciembre de 2025 un aviso previo de información en el Diario Oficial de la Unión Europea, anunciando el inicio de un procedimiento negociado (sin publicidad) a partir del 18 de febrero de este año. El paquete incluye diseño, construcción y soporte inicial para dos unidades, con un presupuesto asignado de 2.700 millones de euros (sin IVA).
La gestión del contrato está delegada a OCCAR (Organización Conjunta de Cooperación en Armamento), entidad que ya ha demostrado eficiencia en programas como las FREMM y que permitirá estandarización, reducción de riesgos y coherencia industrial transnacional. Su sede en Bonn y la participación de Italia, Francia y Alemania aportan un marco favorable para la interoperabilidad.
OSN al frente del desarrollo
Como contratista principal se designa a Orizzonte Sistemi Navali (OSN), sociedad mixta creada en 2002 con mandato específico para integrar sistemas navales complejos. La sociedad está formada por 2 conocidos actores industriales italianos: Fincantieri, con el 51%, que aporta capacidad de diseño y construcción naval, y Leonardo, que con el 49%, se responsabiliza de los sistemas de combate y electrónica embarcada. La fórmula permite una única interfaz con el Estado, evitando duplicidades y optimizando plazos.
El desarrollo de los DDX se basará en parte en la experiencia de las FREMM EVO, sobre las que OSN mantiene derechos industriales básicos. Sin embargo, las nuevas unidades no serán una simple evolución, sino una categoría diferente: mayor tonelaje, mayor potencia de fuego y más integración sensorial.
Lo que se sabe (y se intuye) de los DDX
Aunque el diseño final permanece clasificado, las estimaciones razonadas y los precedentes industriales permiten dibujar un perfil aproximado. Se prevé un buque con:
- Desplazamiento a plena carga entre 13.000 y 15.000 toneladas
- Eslora de 175 a 178 metros
- Manga de 24 metros
- Calado de unos 9 metros
- Velocidad superior a 30 nudos, gracias a una planta CODOGAL (combinado diésel, gas y eléctrico)
- Tripulación estimada en más de 300 personas
En cuanto al armamento, el DDX estará centrado en defensa aérea y multipropósito, con una arquitectura que podría incluir:
- Hasta 96 silos verticales (VLS), repartidos entre módulos Sylver A50 y A70, capaces de lanzar misiles Aster 30 y sus versiones Block 1NT para defensa antimisil balístico limitada
- Entre 8 y 16 misiles Teseo Mk2/E, con alcance extendido para objetivos navales
- Cañón principal de 127 mm, apto para fuego naval y apoyo terrestre
- Cañones secundarios de 76 mm, optimizados para defensa cercana contra amenazas como drones o misiles de crucero
- Torpedos antisubmarinos, sonar de arrastre variable y capacidad embarcada para helicópteros NH90 o AW101
Los sistemas de combate girarán en torno a radares multifunción Leonardo Kronos, con detección superior a 400 km, integrados en un sistema modular que permitirá escalabilidad y actualizaciones durante el ciclo de vida del buque.
Más allá del Mediterráneo
El DDX renovará ampliamente las capacidades de escolta y defensa aérea de la flota italiana, añadiendo mordiente a las FREMM. Y también reforzará su posición dentro de la OTAN como proveedor neto de capacidades navales avanzadas, algo vital para proteger grupos anfibios y portaaviones o formar parte de task forces multinacionales.
No hay fecha estimada de entrega más allá de rumores de final de la década, algo que podría parecer quizá apresurado, aunque, en cualquier caso, algunos medios informaron de que no se descarta que el programa se expanda para cubrir el relevo futuro de los destructores clase Horizon, más recientes pero limitados en capacidades frente a lo que se espera del DDX.
Italia se coloca, otra vez, en la vanguardia del rearme naval europeo, combinando una consolidada soberanía industrial naval, una fuerte proyección tecnológica y dar cumplida cuenta a los de compromisos de defensa colectiva. El DDX será, si todo avanza según lo previsto, el mayor buque de combate de superficie jamás construido en astilleros italianos.
Redacción
defensayseguridad.es

