España y Kongsberg: de cliente estratégico a socio industrial emergente

El misil antibuque de referencia en la Armada: el NSM
La apertura de la nueva sede de Kongsberg Defence & Aerospace (KDA) en Madrid marca un nuevo capítulo en la relación entre España y el principal fabricante de defensa de Noruega. Aunque la compañía llevaba tiempo presente en el país a través de otras divisiones —como Kongsberg Maritime—, esta es la primera vez que su rama de defensa establece una oficina propia en territorio español. El movimiento tiene una carga simbólica evidente: estar más cerca del Ministerio de Defensa, de las Fuerzas Armadas y de la industria local.
La relación entre España y Kongsberg no es nueva. De hecho, España fue el primer país fuera de Noruega en adquirir el sistema NASAMS, allá por 2003. Aquel paso convirtió a las Fuerzas Armadas españolas en un usuario pionero de un sistema que hoy es referencia en defensa aérea de corto y medio alcance en numerosos países de la OTAN. En los últimos años, esa relación se ha intensificado: solo entre 2022 y 2024, Kongsberg se convirtió en uno de los principales contratistas del Ministerio de Defensa, con adjudicaciones por valor cercano a los 500 millones de euros, principalmente ligados a la modernización del propio NASAMS.
Pero más allá de los contratos, lo relevante ahora es el giro hacia una presencia estructural. La oficina inaugurada en el Paseo de Recoletos no es un gesto decorativo. Según la propia compañía, responde al objetivo de profundizar la cooperación con España, no solo como cliente, sino como socio industrial. La idea es integrar más empresas españolas en la cadena de valor de sus sistemas, fomentar el soporte técnico nacional y facilitar procesos de mantenimiento y actualización sobre el terreno. La implicación es clara: más participación, más transferencia de conocimiento y mayor autonomía operativa para las capacidades adquiridas.

No son pocos los que miran con anhelo una defensa de costa basada en misiles como el NSM de Kongsberg
Otro frente de colaboración creciente es el naval. Kongsberg ha logrado introducir el misil antibuque Naval Strike Missile (NSM) en varios países europeos, y España está en la hoja de ruta. El trabajo conjunto con Navantia en programas de integración para plataformas navales abre la puerta a futuras colaboraciones en el ámbito marítimo, donde la Armada busca renovar capacidades frente a escenarios cada vez más exigentes.
Este refuerzo del vínculo hispano-noruego en materia de defensa llega en un momento clave. España, que está inmersa en un proceso de modernización de sus sistemas de mando, control y defensa aérea, necesita aliados tecnológicos sólidos que ofrezcan no sólo productos, sino compromiso a largo plazo. Kongsberg, con su modelo de colaboración flexible y su historial como proveedor fiable, se perfila como uno de ellos.
Queda por ver en qué medida la presencia de KDA en Madrid se traduce en retornos tangibles para la industria nacional. España tiene ante sí la oportunidad de pasar de cliente a co-creador. Y ese salto, más allá de las cifras de contrato, es el que realmente marca la diferencia.
Redacción
defensayseguridad.es

