SASCorp y el UGV Valkyrie

Qué sabemos del aspirante español en vehículos no tripulados anfibios para la Armada

 

Jorge Estévez-Bujez

En defensa, la distancia entre una idea brillante y una capacidad útil suele medirse, hablando de lo que hablamos, en el barro, agua salada, la fatiga mecánica y validación real sobre todos esos terrenos; y alguno más. Sobre el papel, casi todo funciona. En España somos expertos en esto último —aunque no es detalle exclusivo nuestro, ni mucho menos—. En una playa muy batida, con mala visibilidad, obstáculos, comunicaciones degradadas al extremo y una cadena logística bajo presión —o, incluso, sin ella—, sólo sobreviven las soluciones bien diseñadas, bien probadas y bien integradas; y no todas.

 

El Valkyrie en FEINDEF. Foto: ABC

Y es ahí donde SASCorp ha querido posicionar su propuesta. La empresa leonesa, especializada en ingeniería avanzada, simulación de alta fidelidad y desarrollo de soluciones para defensa, ha ido construyendo durante más de una década una posición singular dentro del tejido industrial español. Desapercibida, como tantas, no compite desde el volumen, sino desde principios no tan cuantificables, como la precisión, el cálculo, la validación, el diseño de plataformas, protección balística, sistemas autónomos y capacidad de integrar soluciones complejas en entornos donde el margen de error es mínimo en la mayoría de las ocasiones.

Su proyecto más visible es el Valkyrie, un vehículo terrestre no tripulado —UGV— anfibio y pesado. Un 6×6 desarrollado en León, desde el mismo papel de dibujo. Como decía uno de los responsables de la compañía a Izan González (El Español) en un trabajo sobre el Valkyrie firmado hace ahora casi un año: «Para aprovechar todas las capacidades de un UGV tienes que partir de cero«.

Conocido en sus primeras fases como Tellus, el sistema nace, porque todavía no lo ha hecho a nivel público completo, con una vocación clara: operar allí donde enviar personal en primera instancia resulta demasiado arriesgado, o donde el acompañamiento a las tropas de este ingenio suponga un plus de capacidad. Reconocimiento de playas, apoyo a operaciones anfibias, apertura de paso, transporte logístico, evacuación, detección de amenazas y, en fases posteriores, integración de módulos de misión más exigentes.

No es, por tanto, un demostrador pensado para desempeños menores. Es una plataforma concebida para un tipo de guerra que no admite medias tintas, y que ha dejado atrás varios de los hitos que tradicionalmente la describían. Ahora hablamos de operaciones distribuidas, litoral saturado de sensores, amenaza de minas, drones, fuegos de precisión y necesidad creciente de preservar a la fuerza humana en los primeros compases de una misión.

SASCorp: ingeniería aplicada sin retórica industrial

Puede decirse que SASCorp ha crecido sobre una base técnica muy concreta: simulación dinámica de alta precisión, cálculo avanzado y validación en pruebas reales. Su centro de supercomputación JARVIS, con más de 1.000 núcleos, 12 TB de RAM y 20 TFLOPS, le permite trabajar con modelos exigentes, lanzar simulaciones en paralelo y reducir los ciclos entre diseño, prueba y corrección.

Ese músculo de cálculo ha servido para desarrollar soluciones de protección frente a minas, IED, impactos de alta velocidad y amenazas como RPG, además de apoyar trabajos en dinámica de fluidos computacional, vehículos no tripulados, blindajes compuestos y sistemas de armas. La compañía también ha colaborado en programas nacionales vinculados a plataformas de ruedas y cadenas, y ha prestado asesoramiento técnico en procesos relacionados con UAV.

La consecuencia natural de esa trayectoria ha sido dar el salto desde la ingeniería de apoyo hacia la fabricación de plataformas propias. Y hacerlo con una premisa de mantener conocimiento, diseño y capacidad de evolución dentro del país. Y por fin, tras toda esa jerga inasequible, aparece el imponente Valkyrie.

Valkyrie: de prototipo a plataforma preoperacional

El desarrollo del vehículo comenzó a finales de 2020. En FEINDEF 2021, SASCorp presentó una primera versión del sistema. 4 años después, en la edición de 2025, la primera feria a la que pudo asistir DYS, el Valkyrie apareció ya con una configuración madura, con mayor aspecto industrial, camuflaje aplicado, nuevas antenas de comunicaciones y una orientación clara hacia logística, reconocimiento, movilidad autónoma y operaciones anfibias. La criatura tenía forma, y no pasó desapercibida.

La evolución fue destacable porque mostraba una secuencia sensata. Primero, plataforma. Después, movilidad. Luego, autonomía. Más tarde, integración de módulos de misión. En defensa, intentar hacerlo todo a la vez suele producir programas vistosos, caros, frágiles y posteriormente fallidos (las más de las veces). SASCorp parece haber optado por una senda más prudente: validar paso a paso y evitar que la ambición tecnológica sin control devore la utilidad operativa.

El Valkyrie es un 6×6 anfibio pesado, modular y multipropósito. En su configuración inicial se movía en el entorno de las 5,5 toneladas en versión anfibia, con una carga útil aproximada de 1,8 toneladas, mientras que en uso terrestre podía alcanzar las 7,5 toneladas y elevar su carga hasta unas 4,3 toneladas. Las dimensiones publicadas han variado con el paso de los años y el desarrollo: de los aproximadamente 5 metros de largo, 2,5 de ancho y 1,7 de alto del prototipo inicial, se ha pasado, en las referencias más recientes, a una configuración mayor, cercana a 5,6 metros de largo, 3 de ancho y hasta 2,3 de alto, lo que apunta a una evolución natural del diseño tras varios años de trabajo sobre el vehículo.

 

Otra instantánea del Valkyrie; esta vez de EDR Magazine

 

Sobre el terreno, los datos iniciales del prototipo apuntaban a la capacidad de superar pendientes del 60 %, inclinaciones laterales del 30 % y vados de hasta 1,7 metros. No son cifras en absoluto despreciables. En una operación anfibia, la playa rara vez ofrece una alfombra de bienvenida, excepción hecha de que el enemigo y/o el tiempo no hayan hecho los deberes. Arena blanda, agua, rocas, desniveles, obstáculos y transición inmediata hacia terreno irregular son parte del problema. La Infantería de Marina sabe mucho de eso. El vehículo que no es capaz de resolver esa transición no es anfibio: sólo flota. Y flotar está bien, pero no suele ser suficiente.

Propulsión híbrida y movilidad anfibia

Uno de los elementos más interesantes del Valkyrie es su arquitectura de propulsión. El sistema combina un motor turbodiésel Jaguar de 350 CV, empleado como generador, con 6 motores eléctricos o conjuntos motor-rueda encargados de mover la plataforma. Esta solución ofrece varias ventajas: distribución del par, redundancia, mejor control de tracción y posibilidad de operar en modo eléctrico durante fases discretas.

En modo híbrido, la autonomía inicial se situaba en su día en torno a las 8–10 horas. En modo completamente eléctrico, el alcance rondaba los 3 kilómetros, una cifra modesta si se mira como autonomía pura, pero útil para movimientos puntuales con menor firma acústica.

En el agua, el vehículo emplea 2 chorros Castoldi, con una velocidad publicada de hasta 6 nudos. Frente a soluciones que confían únicamente en la rotación de las ruedas para desplazarse en el agua, los chorros ofrecen una navegación más controlada, mejor maniobrabilidad y mayor sentido operativo en un entorno litoral.

Según los datos iniciales del prototipo, el Valkyrie alcanzaba hasta 40 km/h en tierra; una cifra que debe tratarse como asociada a aquella configuración inicial. Está concebido para moverse por terrenos difíciles: costa, nieve, zonas forestales, barro o superficies degradadas. Esa polivalencia resulta esencial para un sistema que no puede limitarse a llegar a la playa. Debe salir de ella, avanzar, reconocer, transportar, abrir paso o sostener a la fuerza durante las que habrán de ser horas de intensa actividad y combate.

Sensores, autonomía y control supervisado

La autonomía del Valkyrie no debe entenderse como independencia absoluta, sino como capacidad de operar bajo supervisión con distintos niveles de asistencia. La arquitectura inicial se apoyaba en sensores LIDAR, cámaras Near IR y Long Wave IR, y contemplaba conducción autónoma supervisada campo a través, modo “follow-me” y navegación por puntos de paso.

El enlace directo se situaba inicialmente en hasta 10 kilómetros, con opción de enlace satelital. Este punto será determinante en cualquier evaluación futura. La autonomía de un UGV no depende sólo de su software o de sus sensores; depende también de la resiliencia de sus comunicaciones, de su capacidad para operar con señal degradada y de la facilidad con la que quienes lo operan puedan intervenir, corregir o retomar el control, llegado el caso.

El Valkyrie debe demostrar que puede ser fiable, mantenible dentro y lejos de casa, y útil en condiciones navales y terrestres reales. Salitre, vibración, humedad, arena, golpes, interferencias y mantenimiento de campaña serán jueces severos, pero imprescindibles en la evaluación que la Infantería de Marina hará de él en pocos meses.

Modularidad

La modularidad debe ser una de las grandes bazas del sistema. Bajo la familia Tellus/Valkyrie, SASCorp plantea configuraciones que estructuran la familia del vehículo:

Evacuación médica

Soporte vital

Transporte

Zapadores

Reconocimiento y combate

En evacuación, puede incorporar un compartimento blindado para 2 heridos, material de primeros auxilios y módulos externos con capacidad adicional. En apoyo sanitario avanzado, puede integrar monitorización durante el transporte. En misiones de zapadores, el sistema puede plantearse para tareas de apertura de paso, apoyo a la limpieza de obstáculos y reducción del riesgo para el personal. En transporte logístico, puede reducir la exposición del personal en misiones de reabastecimiento bajo amenaza, transportando cargas considerables a distancias más que razonables. En todo caso, aún es pronto para delimitar con exactitud variantes más concretas.

En configuración de combate, el blindaje modular puede plantearse como crecimiento hasta STANAG 4569 nivel 4, y la plataforma admite la integración de estaciones de armas remotas y torretas de mayor calibre. Conviene, eso sí, tratarlo como una posibilidad técnica asociada al desarrollo modular, no como una capacidad certificada en servicio. También se ha contemplado el empleo de armamento en flotación, con piezas más pesadas sólo en posición estática y tras desplegar estabilizadores traseros.

Si todas esas capacidades que, hasta el momento, sólo conocemos a nivel teórico, son capaces de concretarse sobre el terreno, estaremos, sin lugar a dudas, ante un sistema de primer nivel que, en buena lógica, habrá de alcanzar un número no desdeñable de vehículos en servicio en las Fuerzas Armadas españolas, en general, y no sólo en la Infantería de Marina.

Si hubiera que echar mano de un sistema homónimo dentro del entorno OTAN,  por aquello de establecer las pertinentes comparaciones de capacidades, no lo tendríamos fácil. Quizá, todo lo más, habría que tomar en consideración el Rheinmetall Mission Master XT, un A-UGV anfibio de uso militar, modular y pensado para terrenos extremos. Ahora bien, es mejor no forzar la equivalencia, porque el sistema alemán-canadiense es un 4×4 (hay una versión de carga 8×8) de unas 2,2 toneladas, con 1.000 kg de carga útil y capacidad anfibia a plena carga, mientras que el Valkyrie juega en una categoría más pesada, 6×6, con mayor volumen y una orientación más marcada hacia operaciones litorales de entidad. Sirve como referencia técnica, no como espejo exacto.

 

Mission Master XT. Rheinmetall

 

Como hemos podido observar, sus facultades pueden ser muchas; numerosas sus virtudes y la variedad de misiones en que podrá desempeñarse. Sea como fuere, y en lo que respecta a la versión armada —la más atractiva visual y comercialmente— es bueno apuntar que la plataforma pueda integrar armamento, ya que aportará mucho a la capacidad de combate no tripulado, necesitada de experimentar un crecimiento sostenido en el seno de nuestros ejércitos. A pesar de ello, su verdadero interés estará probablemente en la flexibilidad. Poder reconocer, transportar, evacuar, abrir rutas, apoyar a zapadores o asumir riesgos que, de otro modo, recaerían sobre infantes de marina. Esa es la lógica que hace que el sistema merezca atención. Y será la propia IdM la que decidirá qué misiones acompañan mejor al carácter del Valkyrie.

Valkyrie/Infantería de Marina

Seguramente, aunque aún es pronto para sostenerlo, el Valkyrie encaje de forma natural en la visión de una Armada —y su vector en tierra— más distribuida, automatizada y menos dependiente de exponer personal en las fases iniciales de una operación. La Armada 2050 —el estudio general sobre la visión a largo plazo de la Institución— apunta precisamente hacia una fuerza capaz de integrar sistemas tripulados y no tripulados, mejorar la conciencia situacional, acelerar la toma de decisiones y reducir riesgos en escenarios cada vez más disputados.

Para la Infantería de Marina, un UGV anfibio pesado puede aportar valor en varios momentos críticos. Lo decíamos antes: lanzamiento desde buque, aproximación a costa, reconocimiento de playa, detección de obstáculos, apoyo al desembarco, transporte de cargas y evacuación. En una operación anfibia moderna, el primer metro de playa puede ser tan peligroso como el primer kilómetro tierra adentro. Si una máquina puede asumir o compartir parte de ese riesgo, merece ser probada hasta el extremo.

El Valkyrie no substituye al infante de marina. No substituye al mando, ni al criterio humano, ni tampoco a la maniobra. Pero podrá ampliar opciones. Porque tener más opciones suele significar tener más margen para sobrevivir y cumplir la misión.

Industria nacional, soberanía tecnológica y pruebas reales

Uno de los aspectos más relevantes de un proyecto desarrollado al abrigo de los términos en boga en este tiempo: Rearm Europe, soberanía tecnológica, independencia de uso, know how propio, cadena logística nacional… es su origen español. SASCorp ha desarrollado el sistema aquí, en León, con dirección técnica española y una cadena de conocimiento que permanece dentro del ecosistema industrial de defensa del país. Y todo ello importa por, al menos, 3 razones.

La primera es evidente: la adaptación al usuario. Una empresa próxima al cliente puede modificar, corregir y evolucionar la plataforma con más agilidad que un proveedor distante. La segunda es la soberanía tecnológica. En sistemas no tripulados, sensores, software, enlaces y arquitectura de misión son tan importantes como la chapa o el motor. La tercera es la continuidad industrial. España necesita nichos propios, no sólo participación en grandes programas internacionales, en ocasiones subordinada. Lo primero asegura capacidades independientes; lo segundo, por muy europeos que sean esos programas, creará, por supuesto, capacidades industriales, pero también dependencias. Ambos modelos son necesarios, complementarios. Pero, acaso el primero, es garantía plena de autonomía industrial y tecnológica.

Dicho esto, el reto empieza ahora. Un vehículo como el Valkyrie deberá superar la fase de interés y entrar en la fase de exigencia mediante pruebas prolongadas, evaluación por unidades, integración doctrinal, mantenimiento, coste de ciclo de vida, interoperabilidad y resistencia en operaciones reales o realistas. La industria puede presentar una solución prometedora, pero son las Fuerzas Armadas las que deberán comprobar si esa solución aguanta el uso duro, diario, en condiciones adversas.

A corto plazo

El Valkyrie es una de las propuestas más sugerentes de la industria española, con especial atención en el campo de los vehículos no tripulados anfibios. Combina movilidad 6×6, propulsión híbrida, navegación acuática mediante chorros, sensores avanzados, autonomía supervisada y una arquitectura modular adaptable a misiones muy distintas.

Su valor no reside sólo en lo que todavía es hoy, sino en lo que puede llegar a ser si se integra con método. Una herramienta para reducir riesgos, aumentar la persistencia de la fuerza, apoyar a la Infantería de Marina y ensayar nuevas formas de operar en el litoral, es algo muy a tener en cuenta.

En una época en la que todos hablamos de autonomía, SASCorp ha puesto sobre la mesa una plataforma física, pesada, anfibia y desarrollada en España. Éso ya la distingue. Ahora falta lo esencial, que es verla trabajar bajo presión, con usuarios estrictos, en escenarios exigentes y con métricas claras.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

Fuentes consultadas

SASCorp, web oficial, secciones corporativas, capacidades y UGV/Tellus.

EDR Magazine, Paolo Valpolini, “Valkyrie, an amphibious 6×6 UGV by SASCorp”, 4 de noviembre de 2021.

Army Recognition, cobertura de FEINDEF 2021 sobre el Tellus/Valkyrie 6×6 amphibious UGV.

Army Recognition, cobertura de FEINDEF 2025 sobre el Valkyrie UGV y su encaje en la visión Armada 2050.

El Español / Observatorio de Defensa, Izan González, artículos sobre el Valkyrie y la evolución del sistema para la Armada.

Defensa.com, análisis sobre el sistema de propulsión híbrida del Valkyrie.

Rheinmetall, información oficial sobre la familia Mission Master y Mission Master XT.

Janes, cobertura sobre el Rheinmetall Mission Master XT y sus configuraciones militares.

Infodefensa, cobertura inicial sobre el UGV anfibio Valkyrie de SASCorp y sus especificaciones preliminares.

 

 

2 respuestas

  1. Muy buen y exhaustivo artículo. ¡Felicidades al periodista, y congratulaciones a SASCorp por ese desarrollo que tiene muy buena pinta!

    El vehículo se puede soltar en el agua más o menos a la misma distancia que un VBA (SuperAV, para que nos entendamos).

    Lo ideal sería que los futuros aerodeslizadores pudieran -como algunas unidades SSC americanas- soltar vehículos en en el agua, sin obligar a desembarcarlos directamente a tierra. De esta manera, el LPD/LHD podría mantenerse más alejado y el aerodeslizador acercar al horizonte de la playa a los vehículos anfibios, tripulado y robóticos.

    En cuanto al Valquiria está, debería integrarse el lanzamiento de drones aéreos: Q-SLAM 40, que no sólo es un arma, sino que puede ser un dron de reconocimiento, y eventualemnte también de un dron cuadricóptero cautivo, que permita elevar las cámaras a modo de mástil. Y también en modo no cautivo, con vuelta sutomtizada a la base del Valquiria para recargarse.

    La cuestión es que nuestro ejercito es muy lento a la hora de hacer pedidos y las empresas no pueden mantener un desarrollo sine die sin dinero. Y no hablo de créditos de desarrollo, que toca devolver, sino de pedidos iniciales.

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