Tiempos incontinentes

Croacia, las corbetas y la prisa por señalar vencedores antes de tiempo

Jorge Estévez-Bujez

En los concursos de defensa hay una liturgia que nunca debe violentarse -como en casi todo en la vida-. No está de más recordarlo. Primero llegan las convocatorias, después los memorandos, luego las fotografías, más tarde los titulares, tanto parciales como imparciales y, finalmente, si hay suerte, el contrato. El problema es que a veces se pretende empezar por el final. Y éso es, más o menos, lo que empieza a ocurrir con el programa croata de Corbetas Multimisión.

En los últimos días, al menos 2 medios han dejado sonar las campanas con un entusiasmo que parece algo prematuro. Por un lado, Opex360, que al presentar los acuerdos industriales de Naval Group transmite la sensación de que el grupo francés habría dado un paso casi decisivo en la carrera, adelantándose a la competencia mediante la firma de acuerdos industriales con socios locales antes que el resto de competidores. No es así. Navantia ya se reunió el mes pasado con el astillero ULJANIK Brodogradnja, y con una compañía de ingeniería y servicios de defensa, NORTES BLUE, firmando sendos memorandos de entendimiento con la excusa del Industry Day que organizó el astillero español.

Lea aquí el artículo de Opex360

Por otro, Dayli Croatia, a través de su cuenta en X, ha contribuido a esa música de victoria anticipada. En este caso, el titular es inequívoco: «La República de Croacia adquirirá dos corbetas de la clase Gowind 2500 para la Armada croata.» Se acabó el concurso. Hagan sus maletas y márchense.

Todo ello resulta, como poco, algo precipitado. Si bien Laurent Lagneau no ha llegado al nivel hype de la cuenta croata; de hecho, el cuerpo de su artículo es mucho menos atrevido que su titular, no es menos cierto que aprovechó la corriente local (croata) generada a partir del post en X para ayudar a sostener la marea. Legítimo, sí; pero prospectivo sin miramientos. Y no porque Naval Group no se haya movido. Lo ha hecho. Y con inteligencia. Pero, de ahí a deslizar que la partida está prácticamente decantada media un trecho que todavía no se ha recorrido. Creo que lo llaman clickbait.

La música del titular y la letra pequeña del texto

Lo interesante del artículo de Laurent L. en Opex360 no está sólo en lo que cuenta, sino en cómo lo envuelve. El texto deja un regusto claro: el de una operación en la que Naval Group parecería haber cobrado ventaja de forma muy visible tras firmar, el 21 de abril, varios memorandos de entendimiento con actores croatas, entre ellos la Facultad de Ingeniería Mecánica y Construcción Naval de Zagreb, la empresa Orqa y, de manera especialmente significativa, los astilleros Iskra y 3. MAJ.

Esa estrategia, esos movimientos, existen y son relevantes. Nadie sensato lo negaría. Pero también se hace necesario contemplar los hechos con un poco menos de excitación que algunos de sus posibles ecos. Porque incluso ahí, lo que aparece es una maniobra industrial importante, sí, pero todavía en el terreno de los memorandos, las intenciones y las propuestas, no en el de la adjudicación ni en el de una superioridad irreversible.

 

Dicho de otro modo: una cosa es firmar acuerdos que permiten construir una narrativa de implantación local coherente con las aspiraciones y los deseos del cliente, y otra bastante distinta haber ganado ya el concurso en los hechos, a pesar de que algunos parezcan estar ensayando la crónica de la victoria con demasiada antelación.

Navantia llegó antes al terreno que ahora otros presentan como novedad

Como decía, si el argumento es la integración con la industria croata, la idea de que Naval Group habría abierto un camino inédito no se sostiene demasiado bien. Navantia ya había movido ficha antes.

La empresa española aprovechó en marzo el Industry Day celebrado en la Cámara de Economía de Zagreb para establecer contactos con compañías locales y articular su propio tejido de colaboración industrial en torno a su oferta para Croacia. Más de 50 representantes de empresas croatas participaron en el encuentro, incluidos algunos de los astilleros más relevantes del país.

Firmas de colaboración en el Industry Day de Navantia en Zagreb. foto: Navantia

 

No sólo eso. Navantia, como más arriba mencionaba, firmó cartas de intención con el astillero ULJANIK Brodogradnja y con NORTES BLUE, una compañía de ingeniería y servicios de defensa. Es decir, cuando ahora se presenta como gran novedad la aproximación industrial de un competidor, es preciso recordar que la industria local croata ya llevaba tiempo siendo cortejada también por la oferta española.

No se trata de restar valor a los movimientos franceses. Se trata de no concederles en exclusiva un terreno en el que otros aspirantes, y muy particularmente Navantia, ya habían trabajado antes.

El concurso no premia sólo la foto industrial

Croacia busca 2 corbetas para cumplir sus compromisos con la OTAN y reforzar la vigilancia del Adriático, dentro de un programa valorado en hasta 1.600 millones de euros, cifra que incluiría construcción, formación, munición y mantenimiento. Esa dimensión económica explica la intensidad de la competencia, pero también obliga a recordar una obviedad que a veces se pierde bajo el intenso fuego curzado de la comunicación: Zagreb no va a decidir sólo en función de quién haya firmado más papeles con más rapidez.

La oferta se examinará en varios planos. El primero, naturalmente, es el técnico y operativo. El segundo, el industrial. El tercero, el financiero. El cuarto, el calendario. Y el quinto, quizá el más importante en adquisiciones de este tipo, la credibilidad real del paquete completo: buque, apoyo logístico, formación, sostenimiento y carga de trabajo local.

Quizás por ello sea recomendable bajar un poco el volumen de las campanas. Porque todavía no estamos en el momento del veredicto, sino en la fase, siempre aparatosa, en la que cada competidor intenta demostrar que no sólo puede entregar un barco, sino también dejar una huella industrial en el país cliente.

La oferta española: menos fuegos artificiales, más insistencia en la ejecución

En el caso de Navantia, la propuesta gira en torno a la conocida Avante 2200/ALFA 3000, presentada como una plataforma moderna, existente y probada, alineada con estándares OTAN y diseñada para maximizar la disponibilidad operativa desde el primer día. La empresa no ofrece únicamente 2 unidades, sino también un paquete de Apoyo Logístico Integrado (ILS) con repuestos, programas de formación para dotaciones y personal de mantenimiento, simuladores y el respaldo de la Armada.

En ese esquema, la colaboración industrial con Croacia es una pieza más del conjunto; obligada, por otra parte, por las características de estos concursos y resuelta por casi todos los oferentes. La baza española, por tanto, no pasa por vender un relato de deslumbramiento repentino, sino por transmitir que puede entregar una solución comprensible, acompañada y con menor exposición al sobresalto.

De hecho, si algo deja claro el movimiento industrial previo de Navantia en Zagreb es que la compañía entendió desde el principio que en este concurso no bastaba con comparecer con una plataforma naval competitiva. Había que demostrar también voluntad de encaje local, interlocución industrial y un cierto respeto por la idea, cada vez más presente en Europa, de que comprar defensa sin dejar capacidad en casa empieza a ser una mala costumbre demasiado cara.

 

Arabia Saudí ya opera 5 Avante 2200, y espera otras 3

Opex360 insinúa; el concurso todavía no sentencia

Mientras que el clickbait del Croatia Dayli no merece más atención. El artículo de Opex360 sí que tiene un interés doble. Por un lado, informa de los movimientos industriales en suelo croata por parte del astillero galo. Éso es real y merece ser seguido con atención. Ahí están las capacidades del Gowind 2500, ahí está la valoración favorable del experto croata Matija Blaće, ahí están las expectativas industriales y las promesas de transferencia tecnológica. Todo eso cuenta. Todo eso pesa. Pero nada de eso equivale todavía a una sentencia. Por otro lado, deja ver hasta qué punto algunos observadores empiezan a construir una narrativa de ventaja francesa que hoy, siendo generosos, sólo puede calificarse de provisional. No es que no estemos acostumbrados, pero tampoco lo estamos a oponernos dialécticamente en los medios informativos nacionales a campañas de presión informativa (legítimas, sí, pero no pocas veces vulgares) en contra de los intereses industriales españoles (ahí está la más reciente sobre los S-80 a cargo de un medio nacional, secundado por la retahíla de equivalentes franceses).

Sobre la campaña de desprestigio de los S-80+

Por todo lo anterior, y todavía a estas alturas, presentar la carrera como si ya se hubiera escapado del pelotón suena más a deseo, o a necesidad editorial, que a constatación definitiva.

Antes de tocar a victoria, esperemos al contrato

La tentación de anticipar ganadores en defensa es comprensible. Vende mejor una historia con favorito claro que una licitación abierta, técnica, lenta y sujeta a variables industriales, políticas y presupuestarias. Pero una cosa es facilitar la lectura y otra bastante distinta empezar a escribir el acta antes de que se haya reunido el jurado.

Croacia sigue teniendo que decidir qué plataforma le conviene más, qué socio industrial le ofrece más garantías, qué calendario resulta más creíble y qué paquete de apoyo le reduce mejor los riesgos futuros. En ese tablero, Naval Group, antes lo decía, ha dado un paso visible, pero Navantia lo había dado antes en el terreno industrial croata, aunque sin recibir el mismo redoble de tambor. Y otros competidores siguen ahí. Quizás no sirva de nada en el día del fallo del ganador. Quizá. Pero siempre será de todo punto más aseado informar de todos los extremos, más allá del legítimo interés patrio.

Ya son 2 los que empiezan a tocar las campanas con notas de victoria. Nadie puede negar que es posible que alguien haya deslizado información de primera mano sobre el resultado final. Lo ignoro. Si es así, felicitaremos llegado el día. Hasta entonces, el decoro obliga a no desairar a los comensales, todavía presentes.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

 

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