Tailandia cierra 6 candidatos a fragata, entre ellos Navantia

Navantia mantiene su opción con la ALPHA-3000, de la que informamos en noviembre

Redacción

La Real Armada Tailandesa ya ha cerrado la lista de aspirantes para su programa de adquisición de nueva fragata. Según confirmó el portavoz naval tailandés, el contraalmirante Parach Rattanachaiyapan, las 6 ofertas recibidas proceden de HD Hyundai Heavy Industries y Hanwha Ocean, por Corea del Sur; ST Engineering por Singapur; ASFAT y TAIS, por Turquía; y Navantia, por España. La marina tailandesa prevé dedicar algo más de un mes al examen detallado de las propuestas.

En lo que respecta a la cuantía destinada a la adquisición, propiamente dicha, medios surcoreanos y tailandeses sitúan el programa en el entorno de los 17.000 millones de baht, equivalentes a unos 450 millones de euros al cambio actual, para una fragata de unas 4.000 toneladas, con exigencias de transferencia de tecnología y de participación local en la construcción. La evaluación no se limitará al buque: Bangkok quiere medir también qué retorno industrial ofrece cada candidato.

Navantia y Thales: acuerdo modernización en Tailandia

En el caso español, Navantia llega con unas bien consolidadas relaciones con la marina de guerra tailandesa, lo que podría representar, quizá, cierto respaldo. Más adelante lo veremos.

Como ya contamos en DYS en noviembre: “Navantia ofrece la ALPHA-3000 a Tailandia”. La empresa española no llegó a Bangkok con una idea abstracta, sino con una propuesta concreta, una de cuyas variantes, aunque de menor tonelaje (la corbeta saudí-clase Al Jubail, para Riad, basada en la Avante-2200), ya navega, y pronto alcanzará las 8 unidades en servicio, todas con la Marina Real saudí. Hablamos, en esencia, de la ALPHA-3000, presentada en la feria Defense & Security 2025 de Bangkok, como una plataforma fuertemente adaptada a amenazas actuales, con atención especial a la defensa contra drones, arquitectura de combate abierta y margen para transferencia tecnológica. El paquete de cualidades tecnológicas que cualquier buque moderno debe poder ofrecer en tiempos de gran diversidad de amenazas, muchas de las cuales son todavía muy novedosas.

En sus materiales comerciales, Navantia presenta la ALPHA-3000 como una fragata ligera multimisión, con capacidad operativa 360º, sistema de misión integrado, vigilancia avanzada mediante radar, sonar y optrónica, y cubierta de vuelo, hangar y 2 embarcaciones rápidas. La ficha comercial, en este caso de la versión ofrecida en Australia -muy similar, pero más alargada y co mayor desplazamiento que la saudí-, concreta, además, unas características principales de 104 metros de eslora, 14,4 metros de manga máxima, más de 27 nudos de velocidad máxima, dotación de 102 personas, alcance de 5.000 millas náuticas y más de 20 días de autonomía. A ello suma una planta propulsora CODAD, con 4 motores diésel de 5.920 kW, 2 reductoras, 2 hélices de paso controlable y 4 grupos diésel generadores de 660 kWe. En armamento, la configuración que aparece en esa misma ficha contempla un VLS de 16 celdas para misiles superficie-aire, 2 lanzadores cuádruples para misiles superficie-superficie, un cañón de 76 mm, un CIWS de 35 mm, 2 estaciones remotas de 20 mm, sistema lanzaseñuelos y 2 lanzadores triples de torpedos. En el plano aéreo, el buque está preparado para operar con helicóptero MH-60R, dispone de capacidad VERTREP, puede embarcar 2 RHIB y, según el fabricante, ofrece instalaciones para UAV tipo Camcopter y operación hasta estado de mar 5/6, con operaciones aéreas en estado de mar 4.

Sea como fuere, y a pesar de lo importante del cumplimiento de los requisitos exigidos, el concurso tailandés no premiará sólo las prestaciones sobre el papel, sino también la credibilidad industrial de cada oferta. Y precisamente Navantia no parte de cero en lo que a mordiente industrial se refiere con respecto de Tailandia. La relación con la marina del país tiene un recorrido real, estrecho, que arranca hace ya varios años. Como se recordará, el portaaviones HTMS Chakri Naruebet fue construido en España, a –cierta- imagen y semejanza del R-11 Príncipe de Asturias. Del mismo modo, la compañía mantiene presencia en programas y sistemas ya integrados en la flota tailandesa, como el propio artículo de DYS de noviembre recordaba. Navantia y Thales firmaron en la feria Defense & Security 2025 de Bangkok un acuerdo para apoyar la modernización de la Armada Real de Tailandia, dentro de los trabajos adjudicados a Navantia sobre 2 OPV clase Pattani y el anfibio LPD HTMS Chang. En esa colaboración tecnológico-industrial, Thales suministrará 3 sistemas IFF para esos buques, integrados en radares de vigilancia y sistemas de combate ya existentes.

HTMS Chang(LPD-792), es un buque anfibio Tipo 071 de construcción china (2023)

Ese importante compromiso con la modernización naval tailandesa dio continuidad a otro contrato previo. En abril de 2025, Navantia anunció que reforzaría las capacidades del HTMS Chang con la provisión e integración del sistema de gestión de combate CATIZ, el sistema de control de tiro DORNA, el sistema de vigilancia, el de armas, giróscopos y otras tecnologías asociadas. Así, primero se consolidó la entrada de Navantia en la modernización de un gran buque anfibio de la marina tailandesa y después se amplió esa presencia por medio de la cooperación con Thales en los segmentos identificación y sensores para varios buques.

Todo lo anterior refuerza de alguna manera la idea de que Navantia no llega sólo con una propuesta de fragata, sino con una presencia industrial consolidada y técnicamente activa en la modernización de la flota tailandesa. Por supuesto, eso no garantiza nada, pero sí que sitúa a Navantia en una posición distinta de la de un oferente sin historial con el cliente.

La foto, por tanto, es más clara en el plano industrial que en el puramente técnico, donde hay partido por delante.

Para Navantia, el cierre de esta lista de 6 es una muy buena noticia, más allá de le mera presencia administrativa. Significa seguir dentro de una competición cerrada en la que pesan, por supuesto, el producto, la relación previa con el cliente y la imprescindible promesa de retorno industrial. Y ahí, la compañía española puede apoyarse en historial, base instalada, trabajos ya en marcha sobre buques de la Armada Real de Tailandia y una propuesta —la ALPHA-3000— que es una oferta coherente y con notables posibilidades.

 

Una de las corbetas saudíes de Navantia

 

Redacción

defensayseguridad.es

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