AERTEC gira hacia el armamento propio

El BAT y el FOX I en la expectativa más ilusionante de la compañía tras la venta de Tarsis a Indra

 

Redacción

La firma malagueña reordena su hoja de ruta en defensa y sitúa ahora el micromisil FOX I y la bomba planeadora BAT en el centro de su nueva etapa industrial.

En una entrevista publicada por El Economista y firmada por Nacho Martín hoy, los fundadores y consejeros delegados de AERTEC, Antonio Gómez-Guillamón y Vicente Padilla, explican que la venta de la división de drones Tarsis a Indra en julio de 2025 respondió a una decisión de «responsabilidad». La razón, según relatan, fue simple: los contratos que llegaban exigían una capacidad financiera e industrial muy superior a la que podía asumir la compañía por sí sola.

La operación, cuyo importe no trascendió en su momento, aparece recogida en la memoria anual de la empresa por 25,4 millones de euros. Meses después, Indra logró un contrato de 364 millones de euros para fabricar 49 sistemas aéreos no tripulados, un movimiento que, leído en perspectiva, da la medida del salto de escala que AERTEC entendió que no podía absorber sin poner en riesgo su estructura.

Lejos de presentar esa venta como una retirada, AERTEC la plantea como un cambio de posición dentro del negocio de defensa. La empresa mantiene actividad en 3 grandes áreas: aeropuertos, sistemas de avión y sistemas de defensa y misiles. En ese marco, el objetivo ya no pasa por sostener una plataforma completa de gran volumen, sino por reforzar el desarrollo de productos propios con mayor control industrial y una integración más asumible.

Ahí aparecen los 2 programas que concentran ahora buena parte del interés. El primero es el FOX I, que AERTEC presenta como el primer micromisil español. Gómez-Guillamón asegura en la entrevista que la empresa espera completar en 2027 la fase de calificación previa a la industrialización. El directivo sostiene además que, pese a los retrasos derivados de la prioridad que han ganado otros programas, la empresa sigue siendo la única en España con un desarrollo de este nivel de madurez en esa categoría.

El segundo desarrollo es la BAT, una bomba planeadora guiada concebida pensando en el SIRTAP de Airbus. Según explican los entrevistados, el diseño está prácticamente cerrado y buena parte de sus subsistemas aprovechan el conocimiento adquirido con el FOX I. La intención de AERTEC es que esta solución pueda convertirse en una opción de armamento nacional para plataformas no tripuladas españolas, reforzando así una base tecnológica propia.

Uno de los pasajes más reveladores de la entrevista es el que describe la lógica de la venta de Tarsis. Gómez-Guillamón admite que la aceleración del gasto en defensa terminó precipitando un escenario que la empresa no podía sostener: «Los contratos que venían eran de tal magnitud que nuestra compañía no lo podía soportar por tamaño». En la misma línea, los directivos explican que la entrada de Indra aportaba el músculo financiero e industrial del que AERTEC carecía para afrontar una expansión de ese calibre.

Padilla subraya que el acuerdo también permite a la compañía seguir vinculada al programa, aunque ya no sea propietaria de la plataforma. AERTEC espera conservar presencia mediante subsistemas, integración de armamento y soluciones asociadas a una futura versión armada de esos sistemas aéreos. La idea, en suma, es permanecer dentro del ciclo de valor del dron táctico español, pero desde una posición más realista y sostenible.

El artículo deja además varios datos relevantes sobre la situación actual de la empresa. Padilla afirma que AERTEC cerró 2025 con 51 millones de euros de ingresos, aunque prevé una cifra inferior en 2026 por el efecto de la venta de Tarsis, si bien por encima de los 40 millones. La plantilla ronda los 500 empleados. En cuanto al reparto del negocio, Gómez-Guillamón cifra en torno al 40% el peso de la defensa pura, frente a un 60% de actividad civil.

Otro elemento relevante es la proyección internacional. Los directivos sitúan Oriente Medio como su tercer mercado tras España y Europa, aunque aclaran que allí su actividad principal sigue siendo comercial. Aun así, reconocen contactos y oportunidades en defensa, especialmente en Arabia Saudí, mientras mantienen su mayor volumen de trabajo militar en programas nacionales y europeos.

Bomba planeadora BAT

 

En paralelo, AERTEC busca hacerse un hueco en los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa. Sus responsables señalan que esperan participar, de una u otra forma, en aquellos programas con componente aeroespacial, y citan iniciativas como el Hürjet, varios programas de helicópteros o el Siagen, entendido como puente hacia el FCAS. También lanzan una crítica medible: reclaman que los grandes adjudicatarios actúen de verdad como tractores de la industria auxiliar.

La entrevista en El Economista dibuja así una empresa que sigue teniendo ambición, pero que corrige su perímetro. La venta de Tarsis a Indra no se presenta como una renuncia, sino como una decisión de ajuste industrial ante un mercado que ha crecido más deprisa que algunas capacidades empresariales. Desde ese punto de vista, la nueva AERTEC quiere jugar donde entiende que puede aportar más valor: en la electrónica embarcada, la integración, el guiado y la munición propia.

Hay, sin embargo, un matiz especialmente revelador en la parte final de la conversación con El Economista. Los directivos de AERTEC dejan claro que el aprendizaje de Tarsis pesa sobre todo lo que venga después. Vicente Padilla admite que, cuando FOX I y BAT estén listos, la empresa decidirá entonces si puede comercializarlos por sí sola, si necesita un socio industrial o financiero, o incluso si acaba explorando una venta. «Cuando lleguemos a ese río ya veremos cómo lo cruzamos, pero de momento vamos a por todas», resume. La frase no suena a vacilación, sino a una manera de asumir que en defensa no basta con disponer de una tecnología válida: también hay que tener balance, músculo productivo y capacidad para escalar sin poner en riesgo la empresa.

Antonio Gómez-Guillamón refuerza esa idea al explicar que, si el crecimiento de Tarsis hubiera sido progresivo, AERTEC probablemente habría seguido adelante. Pero el salto fue demasiado brusco. Ese razonamiento ayuda a entender cómo ve ahora la compañía sus nuevos desarrollos: con ambición intacta, sí, pero con una noción mucho más precisa de sus límites industriales.

A partir de ahí aparece otro dato con interés propio. Padilla reconoce que AERTEC ya trabajó en su día en un kit de guiado para cohetes de 70 mm, de mayor calibre que el FOX I, y no descarta retomar esa línea en el futuro. La empresa sostiene que domina la tecnología de guiado y la dinámica del misil, y desliza además que algún fabricante ya ha mostrado interés por esa propiedad intelectual. No es un programa inmediato, pero sí una pista relevante: si FOX I y BAT alcanzan la calificación y entran en mercado, AERTEC podría intentar dar el salto a soluciones de más entidad.

La cuestión que más interesa a todos será, sin duda, comprobar si FOX I y BAT logran completar la calificación, encontrar cliente de lanzamiento y traducirse en contratos estables. Esa será la prueba que determine si la empresa ha sabido convertir una cesión forzada en una nueva línea de crecimiento con recorrido real.

 

Redacción

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Fuente: artículo de El Economista, firmado por Nacho Martín, con declaraciones de Antonio Gómez-Guillamón y Vicente Padilla, publicado el 7 de abril de 2026.

 

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