La crisis del FCAS sigue sin encontrar salida y, en Manching, la paciencia se ha agotado. Lars Hoffmann informaba ayer en ese sentido desde las páginas de hartpunkt.de

Redacción

Tras el nuevo intento de mediación acordado entre Alemania y Francia para tratar de encauzar el choque entre Airbus y Dassault antes de mediados de abril, el recién reelegido comité de empresa de Airbus ha decidido elevar de nuevo la presión sobre el Gobierno federal. Lo cierto es que ya van unas cuantas, porque la frecuencia con que se pronuncia el poderoso Comité de empresa es de todo punto inusual en este asunto.
Así, durante una asamblea de trabajadores celebrada este 23 de marzo, los representantes de los empleados reclamaron a Berlín que deje de demorar una decisión sobre el programa. El mensaje no llega desde una posición cualquiera: IG Metall arrasó en las elecciones sindicales del 9 al 13 de marzo, con el 85,5 % de los votos y 30 de los 35 asientos del nuevo comité, lo que refuerza su capacidad de presión dentro de la planta.
Y en medio de ese clima, el presidente del comité, Thomas Pretzl, lanzó la frase que condensa el malestar acumulado y vuelve a promover el fin del FCAS:
«La mediación iniciada por el canciller Merz debe ser el último recurso. Ha llegado el momento de que el gobierno federal adopte una postura clara, ponga fin al proyecto franco-alemán del avión de combate y lance el suyo propio».
Es la constatación de que una parte relevante del entorno industrial alemán ya no cree viable la convivencia con Dassault en los términos actuales. Pretzl, de hecho, ya había defendido días antes que Berlín debería romper con el socio francés y encargar a Airbus un nuevo caza nacional, con el argumento de preservar soberanía industrial, retener valor añadido y sostener empleo y tecnología en Alemania.
A estas alturas, la cuestión ya no es si el FCAS atraviesa una crisis grave. Eso está descontado. La cuestión es si la mediación política, que es la fase final en que estamos ahora, servirá para algo tangible o si, una vez más, solo comprará tiempo en un programa que lleva demasiados meses atrapado en el mismo punto muerto, con las mismas noticias, iguales parámetros informativos mortecinos y sin apenas esperanza. En Berlín son cada vez más quienes dan por rota la relación entre Airbus y Dassault. Y en Manching, desde luego, hace tiempo que han dejado de disimularlo.
Redacción
defensayseguridad.es


2 respuestas
Y España como siempre de mirón.
Alemania se ha vuelto comunista y allí mandan los sindicatos. Obreros tomando decisiones estratégicas… pero no de sus bolsillos, claro (bueno, también, pero sólo en parte).
No recuerdo que protestasen así por ser unos ineptos incapaces de fabricar un sencillo dron como el Valquiria y obligar al gobierno a comprarlo en los EE. UU.
Por cierto, ¿y han aclarado esos obreros con qué motor volaría ese «SCAF alemán»? Por qué también han sido incapaces de desarrollar un motor propio. Que yo sepa, los aviones necesitan uno para despegar y mantenerse en el aire.