Ensayo en Andøya Space, Mach 6 y 300 km de alcance: la startup anglo-alemana suma financiación y mete presión al calendario europeo de defensa hipersónica

La startup anglo-alemana Hypersonica ha comunicado el éxito de su primer ensayo de vuelo con un prototipo hipersónico, realizado el 3 de febrero pasado, en el centro de lanzamientos de Andøya Space, en el norte de Noruega. El anuncio sitúa a la compañía como la primera firma europea de capital privado que declara haber validado un vehículo a velocidades hipersónicas en un test de estas características.
Según la información facilitada por la propia empresa, el prototipo —identificado como HS-1 en varias referencias— superó Mach 6 (más de 7.400 km/h) y alcanzó un rango superior a 300 km. Hypersonica sostiene que, durante el ascenso y el posterior descenso atmosférico, todos los subsistemas operaron de forma nominal.
Uno de los datos que más subraya la compañía es el calendario: 9 meses desde el concepto de sistema hasta el vuelo. Esa cadencia, aseguran, permitiría recortar de forma marcada el coste frente a métodos tradicionales, apoyándose en una filosofía de arquitecturas modulares y ciclos de prueba rápidos. Andøya Space aparece, además, como socio clave para ejecutar el ensayo en Noruega.
23,3 millones de euros para subir el listón
En paralelo al anuncio del test, Hypersonica ha comunicado el cierre de una ronda Serie A de 23,3 millones de euros, liderada por el fondo Plural (Londres), con participación de SPRIND (Agencia Federal Alemana para Innovaciones Disruptivas), General Catalyst y 201 Ventures.
La empresa afirma que la financiación se empleará para ensayos a mayor escala y para avanzar hacia una oferta orientada a países miembros de la OTAN que buscan cubrir el hueco europeo en ataque de precisión a larga distancia.
“Soberanía” en hipersónica: ambición 2029
Hypersonica, fundada en diciembre de 2023 por Dr. Philipp Kerth y Dr. Marc Ewenz (ambos doctores por Oxford), opera con sede principal en Múnich y presencia en el Reino Unido. En su comunicación pública insiste en reducir dependencias, priorizando una cadena de suministro que evite cuellos de botella externos y reforzando el argumento de una capacidad europea soberana en tecnologías hipersónicas.
El objetivo declarado es llegar a una capacidad desplegable hacia 2029, con los próximos hitos centrados en vuelos sostenidos a velocidades hipersónicas, control y maniobrabilidad, y la maduración del sistema hasta requisitos operativos completos.
En un entorno donde Rusia, China y Estados Unidos llevan años invirtiendo en vectores hipersónicos y defensas asociadas, la llegada de Hypersonica no cambia el balance por sí solo, pero sí aporta una señal: Europa empieza a ver iniciativas privadas que intentan convertir el debate sobre la autonomía industrial en hardware que vuela. Surge aquí la pregunta sobre lo productos de la «contraparte pública», por así decirlo; los desarrollos promovidos por la UE: el HYDEF, el HYDIS o incluso el Twister, de los que esperamos ya en 2026 ser testigos de avances, aunque sea en fase temprana. Todos los esfuerzos, tanto públicos como privados, son bienvenidos.
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