El giro irreversible del debate atómico en Europa

Europa se asoma al hecho nuclear: lo que ya no puede ignorarse y la puerta que se entreabre en España en un momento histórico para la Alianza y Europa

 

Europa nuclear: el debate que ya nadie puede evitar

Durante muchos años, la defensa nuclear europea fue un tema ignorado, archivado en el lugar de las cosas que hacen otros, y que concurrían de manera sólida a la estandarización aliada durante los dividendos de la paz. Los franceses, surtidos de lo necesario, modesto pero real, eran (son) independientes, iban por libre; los ingleses, más limitados, estrecharon la mano de Washington para lograr su disuasión atómica; y luego estaba, precisamente, el arsenal de los EE.UU., el escudo nuclear de clase mundial que parecía garantizar la seguridad de todos los aliados. Así, las armas nucleares estaban ahí, a disposición de todos, pero sin ser de todos. La disuasión, por tanto, era una promesa garantizada por Washington, asentada sobre el Acuerdo de Intercambio Nuclear de la OTAN y el equilibrio bipolar heredado de la Guerra Fría. Europa, en su mayoría, se había acomodado efectivamente a esa tutela, evitando así los costos, el debate y el rechazo mayoritario de las clases populares. Pero 2026 no es 1996.

Trump ha regresado a la Casa Blanca. La OTAN se resiente, entre los discursos tranquilizadores de Bruselas y las declaraciones transaccionales que llegan desde Washington. En esa línea, la del «no pasa nada que amenace la integridad atlántica», se movía Javier Colomina, Vicesecretario Adjunto de la OTAN y Flanco Sur, el jueves, en Córdoba, durante la Jornada de El Confidencial: «No está en entredicho el compromiso de EEUU con la OTAN. Si USA mantiene 80.000 soldados en Europa, ¿cómo puede decirse que no tiene compromiso?» Quiso ser claro, convincente, ante un auditorio que arqueaba las cejas, a medio camino entre el deseo de que sus palabras fueran francas, y la realidad de las pullas de Washington.

Pero la realidad es que la invasión rusa de Ucrania puso muchas verdades al descubierto sobre la mesa, y una de ellas, de las muchas que todavía hoy sigue aportando la terrible agresión rusa, ha desvelado la necesidad de disuasión real en el Viejo Continente, y el proyecto de autonomía estratégica europea ha dejado de ser una consigna para convertirse en una urgencia. El resultado: el debate nuclear, enterrado durante décadas, ha resurgido.

Sólo hay que dar un paseo por cualesquiera de los medios informativos europeos para sopesar el grado de profundidad que el asunto ha alcanzado. Da igual que se trate de Lituania, que de Alemania; de Suecia que de Italia. Todos lo llevan, todos lo tratan, todos lo discuten. Por ilustrar estas palabras, traemos a colación lo que hemos encontrado en 3 piezas informativas, publicadas por Le Figaro, Die Zeit y SVT, que confirman la magnitud del cambio. Pero son sólo una muestra; da igual adónde acudan, no tardarán en toparse con el «trébol radiactivo» presidiendo decenas de columnas informativas y de opinión. No se trata ya de tribunas aisladas, sino de una conversación en curso en las capitales europeas, en los partidos de gobierno y oposición, y en los entornos diplomáticos. Es decir, un debate real, sobre la mesa, y despojado de líneas rojas.

Prueba nuclear en el Atolón de Bikini. Foto: National Geographic

Alemania: el pragmatismo ya supera al pacifismo

La posición alemana ha evolucionado, probablemente de la manera más llamativa de todas. El país no sólo alberga armas nucleares estadounidenses en la base de Büchel, como parte del acuerdo de intercambio nuclear de la OTAN, sino que ahora se abre a explorar fórmulas para codiseñar una estructura de disuasión europea sin romper sus compromisos internacionales.

El canciller Friedrich Merz ha reconocido finalmente conversaciones incipientes con Francia y Reino Unido. No es un paso modesto. Es casi épico, viniendo de donde viene. A pesar de que Alemania tiene prohibido el desarrollo o la adquisición de armas nucleares por el Tratado de No Proliferación (TNP) y por el Tratado Dos más Cuatro (el que estructuró la unificación alemana en 1990), ha comenzado a considerar un rol de mayor peso en una disuasión colectiva. El presidente de la Comisión Parlamentaria de Defensa, Thomas Roewekamp, lo dijo sin eufemismos: «Alemania no tiene ojivas ni misiles, pero tiene industria, tecnología y presupuesto para contribuir a un programa europeo si se conforma con inteligencia«. Es un comienzo, en brazos de lo colaborativo con el resto de potencias continentales, pero comienzo, al cabo. Será cuestión de tiempo que las líneas que delimitan la contención alemana nuclear puedan ser traspasadas.

Detrás de esta novedosa pero —por el momento— cauta posición teutona en el abordaje de la cuestión atómica, hay una lectura necesariamente fría: la disuasión estadounidense ya no es incuestionable. Y si Trump condiciona la defensa europea a los presupuestos nacionales, y si su retórica de «pagar o quedar fuera» se consolida, Alemania no puede permitirse ser un simple espectador.

Francia: liderazgo nuclear, pero sin cesión de soberanía

París es, en lo nuclear también, el outsider que suele ser en casi todo lo que huela a proyecto común; sólo que en esto, los argumentos, las capacidades, las desarrolla y materializa de principio a final. Aquí no hay un Rafale con el que escindirse, ni un FCAS que violentar a cuento del celo parisino. Lo atómico tiene acento, carácter y ADN galo. No hay más discusión en la cuestión nuclear para París que lo que atañe a ellos con ellos, y nadie más. Esto no es como la disuasión estratégica de Londres. Aquí no hay un cordón umbilical como el de Gran Bretaña con los EE.UU.

A pesar de ello, Francia dice querer ofrecerse como salvaguarda al resto de Europa. Emmanuel Macron ha retomado una propuesta lanzada ya en 2020: abrir un diálogo para ofrecer la capacidad nuclear francesa como paraguas de protección para el conjunto europeo. La idea fue ignorada en su momento, y ni Angela Merkel, primero, ni Olaf Scholz, después, prestaron más atención a ella. Hoy, con la inestabilidad al otro lado del Atlántico, Weber (PPE) y Merz la han recuperado con brioso y urgente interés.

Macron ha iniciado lo que ha denominado una «actualización» de la doctrina nuclear francesa. Se espera, por tanto, una redefinición de los supuestos que justificarían el uso del arma y los escenarios que justificarían su activación en defensa de aliados. Pero hay líneas rojas claras: la disuasión francesa es, y seguirá siendo, soberana. No habrá botón compartido ni condición externa sobre su uso. La oferta es de cobertura, no de cogestión. A efectos de programa europeo, por tanto, nada que hacer.

Francia posee hoy cerca de 280 ojivas, según SIPRI. Respetable, cuando menos. Su fuerza de disuasión se estructura en la Force Océanique Stratégique (FOST), compuesta por cuatro submarinos nucleares clase Triomphant armados con misiles M51.2, así como una componente aérea desplegable desde los cazas Rafale. Suficiente para saberse relativamente a salvo, pero escaso frente a los arsenales orientales. En todo caso, la ultima ratio regnum parisina es un menú que sólo se sirve y se digiere en El Elíseo.

Suecia: ruptura del tabú

La posición más sutil pero no menos reveladora es la sueca. Desde su adhesión a la OTAN en 2023, Suecia ha consolidado su rol de actor central en el norte de Europa. Y lo está haciendo bien. Lo nuclear, sin embargo, seguía siendo terreno vedado. Hasta ahora.

Las declaraciones de Ebba Busch (KD), ministra y líder demócrata-cristiana, admitían por primera vez la posibilidad de un apoyo a un programa nuclear europeo. Suecia, sostiene, no desea armas nucleares en su suelo, pero tampoco quiere quedar fuera del entramado de disuasión.

El editorial del Dagens Nyheter del pasado 10 de enero fue el primer catalizador: «nadie quiere discutir armas nucleares suecas, pero tenemos que hacerlo«. El medio UnHerd lo recogió con amplitud y apuntó que Suecia es, técnicamente, un «candidato ideal» a una capacidad nuclear latente. Tiene un programa nuclear civil avanzado, capacidad de enriquecimiento, industrias clave como Saab o BAE Systems Bofors, y experiencia histórica en programas atómicos militares entre 1947 y 1972.

Aunque el TNP y la opinión pública siguen siendo frenos evidentes, el debate se ha reactivado. Y no sólo en términos defensivos. También como afirmación de soberanía regional, frente a una Rusia que ya ha desplegado armamento nuclear en Bielorrusia y mantiene la amenaza constante en el Ártico.

España: el silencio ya no es estrategia

Y por fin llegamos a casa. España, tradicional potencia media-baja en capacidades marciales y descarnadamente baja en relevancia diplomática, se ha mantenido en un perfil menor, apenas perceptible en esta cuestión de átomos y tréboles radiactivos. Su doctrina sigue anclada en la no proliferación y en la confianza plena en el paraguas nuclear estadounidense dentro de la OTAN. Pero la pregunta aquí, como en el resto de Europa, es si ese modelo es suficiente.

La geografía ibérica ha favorecido una falsa sensación de invulnerabilidad. Como si la excepcionalidad morfológica de las latitudes hispanas fueran una salvaguarda de algo. No lo son, efectivamente. Nuestros riesgos vienen del mismo lugar que los del resto, pero no sólo. El Sahel arde, Rusia establece acuerdos militares y de seguridad en Burkina Faso y Malí. El flanco sur se ha convertido también, rápidamente, en una posible brecha. Sólo tienen que echar un vistazo, de vez en cuando, a las alertas y advertencias de Pérez Triana y los suyos en Osintsahel. La disuasión no es un lujo exclusivo para Centroeuropa y los gendarmes orientales de la Alianza. Es un factor de estabilidad también para el sur (y dejamos sin nombrar otras amenazas).

¿Integrarse sin transgredir será uno de los primeros planteamientos que surjan?

La siguiente hoja de ruta podría, por qué no, ser viable:

  1. Apoyo político expreso a un paraguas nuclear europeo.
  2. Contribución financiera y logística.
  3. Cooperación tecnológica.
  4. Modelo de disuasión sin despliegue.
  5. Debate parlamentario amplio y transparente.

Es sólo una manera de abordarlo, acaso la menos comprometedora, pero que hace más sencillo, más cómodo, sentarse a hablar de algo que no se quiere. Una colaboración abierta, pero que no debería ser un final en sí misma, un objetivo último, sino quizás el comienzo de un segundo Islero, pese a quien pese. Porque la realidad es que la opción ya estuvo ahí, y nunca se ha disipado del todo (en los políticos sí, por descontado).

La disuasión como necesidad, no como opción

Europa ya no puede eludir el debate. Lo nuclear ha vuelto al centro de la seguridad continental. Alemania busca un papel, Francia impone su lógica, Suecia se sacude su pasado pacifista. Polonia, Italia y Finlandia ya han insinuado su interés. En España, al menos entre los medios, los analistas y los expertos, ya comienza a escucharse el rumor.

La disuasión no es incompatible con el multilateralismo ni con la paz. Es, en el contexto actual, una condición para que la diplomacia tenga sentido. Sin ella, todo lo demás se tambalea.

España debe decidir si quiere seguir sentada en la segunda fila o si está dispuesta a ocupar su lugar entre quienes diseñan el futuro de la seguridad europea. Lo nuclear ya no es un dogma: es una cuestión de realidad.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMPARTIR NOTICIA

NOTICIAS DESTACADAS

El giro irreversible del debate atómico en Europa
Europa se asoma al hecho nuclear: lo que ya no puede ignorarse y la puerta que se entreabre en España...
Seguir leyendo
"San": el escudo polaco contra los drones que quiere liderar Europa
Con casi 700 vehículos, múltiples niveles de fuego y participación de gigantes como Kongsberg o PGZ,...
Seguir leyendo
CSG llega a un acuerdo para comenzar a fabricar en Grecia munición de gran calibre
CSG comienza a fabricar munición de gran calibre en Grecia junto a Hellenic Defence Systems. Una alianza...
Seguir leyendo
Fricciones en el GCAP
Declaraciones controvertidas del socio italiano (Crosetto) Mientras los socios del FCAS comienzan la...
Seguir leyendo
Airbus da por buena la escisión del caza de sexta generación del FCAS
  Entre la resignación industrial y el certificado de defunción político. Ya no se lucha por salvar...
Seguir leyendo

COMPARTIR NOTICIA

defensalogo
Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia mientras navega por él. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias se almacenan en su navegador, ya que son esenciales para el funcionamiento de las funciones básicas del sitio web. También utilizamos cookies de terceros que nos ayudan a analizar y comprender cómo utiliza este sitio web. Estas cookies se almacenarán en su navegador sólo con su consentimiento. También tiene la opción de excluirse de estas cookies. Sin embargo, la exclusión de algunas de estas cookies puede afectar a su experiencia de navegación.