Marruecos y el K2 Black Panther: ¿modernización o suma de problemas?

La posible compra del carro surcoreano K2 por Marruecos reabre debate: renovación o repetición de errores logísticos

A partir del artículo de Omar Sara en barlamane.com

El M1A2 SEPv3. Un poderoso argumento de primera línea de la fuerza pesada marroquí. Foto: GDLS

Habida cuenta de lo recurrente de este tipo de noticias, relacionadas casi siempre con un teórico contrato de adquisición masiva de material militar por Rabat, consideramos de utilidad a nuestros lectores ofrecerles hoy un breve cuestionamiento, una interpretación, sobre lo publicado por Omar Sara ayer mismo, 16 de enero, en el medio marroquí barlamane.com.

La pieza del digital norteafricano trae de nuevo a colación la noticia, difundida en la primavera pasada por multitud de medios, de que Marruecos estaría evaluando la adquisición de cerca de 400 carros de combate K2 Black Panther, además del sistema de defensa aérea Cheongung KM-SAM, ambos de fabricación surcoreana. Así las cosas, y antes de meternos a mayores, de concretarse semejante compra, estaríamos ante un plantel blindado para el vecino alauita tan ambicioso como merecedor de atención.

Esta eventual operación, según el articulista, surgiría de una frustración latente en Rabat respecto a su actual flota acorazada, tan diversa como onerosa de mantener. Cita el medio que “el apoyo exclusivo de los tanques Abrams, incluidas sus versiones más recientes, ya no satisface todas las necesidades operativas actuales”, lo cual, en sí mismo, podría ser una afirmación del todo extraña, sobre todo teniendo en cuenta de que hablamos de uno de los mejores carros de combate del mundo, sino el mejor, especialmente en su última versión. De hecho, Marruecos dispone de 162 carros M1A2 SEPv3, entregados desde 2023, y que son una actualización de esa parte de los 222 M1A1 y M1A2 originales.

Las fuentes surcoreanas citadas por Omar Sara matizan que el K2 sería “un activo complementario, más que como un reemplazo completo de Abrams”. La frase, sin embargo, se anuda sobre sí misma: ¿en qué momento se planteó siquiera la idea de reemplazar los Abrams, cuya modernización reciente (al estándar antes apuntado) los mantiene entre los carros más potentes del norte de África? El equívoco no es, a priori, menor. Invita a pensar en una hipotética substitución que no tiene fundamento alguno, más allá de lo que algunos filtradores o analistas entusiastas puedan imaginar. Lo lógico —y operativo— sería que el K2 reemplazase progresivamente a modelos como los T-72 soviéticos o los veteranos M48/M60 estadounidenses, verdaderos fósiles mecánicos en servicio más por necesidad de sumar en los informes de activos que por idoneidad.

Visitas, contratos y una relación que se ensancha

En cualquier caso, la posibilidad de este contrato no es, en principio, improvisada. Se remonta a la primavera de 2025, con la visita a Seúl del ministro marroquí de Industria y Comercio, Ryad Mezzour, momento que sirvió para estrechar lazos industriales y militares. Durante ese viaje, Marruecos expresó formalmente su interés por el K2, así como por el submarino KSS-III (clase Dosan Ahn Chang-ho) y el sistema Cheongung, en lo que parece ser una estrategia deliberada de diversificación armamentística, tan habitual, por otra parte, en Marruecos.

Rabat mantiene, por tanto, un núcleo duro de carros de primerísimo nivel, con ese casi cuarto de millar de Abrams. Pero este núcleo moderno, letal, choca con el zoológico mecanizado que le rodea: alrededor de 200 T-72, unos 200 M48 Patton y cerca de 300 M60, según la propia barlamane.com. Esta fragmentación doctrinal no sólo encarece el mantenimiento, sino que entorpece la formación, el adiestramiento, la interoperabilidad y la sostenibilidad logística.

Un M-60 marroquí «plancheado». Pese a las mejoras, es un medio obsoleto frente a los modernos carros

Y es entonces (y según) donde el K2 podría tener sentido, siempre que no se convierta en otro eslabón más de una cadena de suministros ya desbordada, sino en un agente de racionalización de medios. Con menos de 60 toneladas, un cargador automático que reduce la dotación a 3 tripulantes y un diseño adaptado a climas extremos, el K2 encajaría mejor, para según qué cometidos, que otros carros pesados, en los exigentes teatros marroquíes, como el Sáhara o la frontera oriental, permitiendo reservar los Abrams para las brigadas de mayor valor estratégico.

Ecos internacionales y confirmaciones cruzadas

Este interés marroquí, como al principio decíamos, no ha pasado desapercibido desde hace meses. En abril de 2025, el portal coreano Bladi.net informó que, tras la adjudicación a Hyundai Rotem de un contrato ferroviario por valor de 2.200 millones de wones (alrededor de 1,5 mil millones de euros), Rabat planeaba ampliar la cooperación a sistemas de armas avanzados, mencionando ya al K2, el KSS-III y el Cheongung.

Marruecos World News también recogió los informes surcoreanos de aquel mes, señalando que Mezzour expresó un «fuerte interés» en dichos sistemas durante su visita oficial. Las filtraciones industriales sugerirían que las conversaciones se extienden todavía, incluso a la artillería K9 y ciertas capacidades navales, siendo, como es natural, Hyundai Rotem un actor clave gracias a sus contratos civiles previos con Marruecos, lo que serviría para allanar camino y acercarse a las firmas de hipotéticos contratos del material de que hablamos.

¿Modernización racional o suma de capas?

Como decíamos, la cuestión de fondo no es si Marruecos puede comprar el K2, sino para qué. Si lo hace para limpiar la era, reemplazando así los blindados más anticuados, la jugada cobra todo el sentido. Si lo hace para sumar otro tipo de carro más a su ya inabarcable y variopinta flota, estaría repitiendo el mismo error que lleva décadas lastrando a sus fuerzas acorazadas e incitando poco menos que al suicidio a sus mandos logísticos.

El artículo original de barlamane.com apunta hacia la dirección correcta, aunque lleva a equívoco con las afirmaciones que hemos indicado. En todo caso, insistimos: si el K2 llega para substituir, no para sumar, se trataría de una apuesta coherente. Pero si es un movimiento puramente numérico, el caos logístico se agravará, sin importar la calidad técnica del blindado surcoreano.

Implicaciones para la región: España observa, Argelia se inquieta

Para España, como país mediterráneo vecino, esta evolución exige una lectura atenta pero no alarmista, especialmente mientras no se concrete la adquisición. La mejora en capacidades terrestres marroquíes es evidente, avanza, se desarrolla profusamente y no puede ser tomada a la ligera.

Un T-72B marroquí en proceso de modernización en la República checa, que se ofrecieron a Ucrania. Foto: menadefense.net

Sin embargo, Argelia, que cuenta con su propio programa de renovación blindada y su visión tradicionalmente confrontacional con Rabat, interpretará muy probablemente este posible contrato como una escalada, lo que, forzosamente, introducirá presión adicional en un triángulo estratégico donde la disuasión mutua ha sido el lenguaje predominante.

El modus operandi marroquí es conocido: buscar músculo militar moderno sin renunciar a su tradicional dispersión de proveedores. Pero esa fórmula, tan políticamente atractiva como operativamente insostenible, debería tener fecha de caducidad.

Si el K2 llega para cortar ramas muertas del árbol acorazado marroquí, será una modernización. Si llega para colgarse como un adorno más, será otra capa de pintura sobre una estructura que ya pide reforma integral.

 

Jorge Estévez-Bujez

defensayseguridad.es

Un comentario

  1. Nos dice el autor que la posible adquisición por parte de Marruecos de unos 400 carros K2 surcoreanos «exige una lectura atenta pero no alarmista». En el propio artículo se mencionan los números de tal tipo de arma en ese país que en conjunto alcanzan 900 unidades a las que se podrían añadir estas 400, aunque se entiende más probable que vengan a sustituir a otras ya existentes por lo que las cifras totales no aumentarían. En cualquier caso, esas cifras contrastan con la raquítica presencia del Ejército de España en África, territorio donde debería desplegar dos tercios de sus efectivos y equipamiento para garantizar la capacidad de resistencia hasta la llegada de los auxilios. En mi opinión, si no nos pasa algo muy grave no es porque pongamos los medios para que no suceda, sino porque el vecino entiende que aún no es el momento. Cuando esto último deje de ser así, nos pasará.

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