Mientras el FCAS sigue atrapado en su ritual de desencuentros y luchas por liderazgos simbólicos, el GCAP –ese proyecto alternativo anglo-nipón-italiano que algunos subestimaron en 2022– entra de lleno en su fase de diseño y desarrollo

GCAP. Imagen: Leonardo (Italia)
La noticia, publicada por Gareth Jennings en Janes ayer mismo, 9 de enero, no es menuda, sobre todo si, como pretendemos, la ponemos en calor frente al FCAS. Jennings, editor especializado en aviación militar, es uno de los nombres más respetados del sector. Cuando afirma que el GCAP avanza a velocidad de crucero, conviene escuchar. Porque, según le ha confirmado BAE Systems, el Programa está cerrando las últimas negociaciones entre la Agencia GCAP y el consorcio industrial Edgewing, con vistas a arrancar el desarrollo técnico detallado. La firma del contrato es, literalmente, cuestión de días. BAE Systems aseguró a Janes que la Agencia GCAP (integrada en la Organización Gubernamental Internacional – GIGO) está a punto de concluir las negociaciones finales con el joint venture industrial Edgewing para transitar desde la fase de concepto y evaluación al trabajo pleno de diseño y desarrollo.
¿Pero qué son GIGO y Edgewing?
Aquí es donde el modelo GCAP muestra sus cartas de eficacia en la gestión y, muy probablemente, su gran diferencia con el FCAS (una de ellas).
GIGO, siglas de Global Combat Air Programme – International Government Organisation, es la estructura intergubernamental oficial creada por Italia, Japón y Reino Unido para gobernar el programa. Se encarga de tomar decisiones conjuntas, coordinar presupuestos, definir políticas industriales, gestionar la propiedad intelectual y supervisar la futura exportación del sistema.
Pero GIGO no es un consorcio informal ni una mesa de coordinación de buenas intenciones: es una organización internacional plenamente constituida, con personalidad jurídica propia, sede establecida y estatutos ratificados por los 3 parlamentos entre 2024 y 2025. Frente a otros modelos multinacionales que operan de forma bilateral o fragmentada, GIGO ofrece gobernanza centralizada, legalmente vinculante y operativa. Lo que está diseñado para decidir, decide.
Edgewing, por su parte, es el consorcio industrial tripartito formado por:
- BAE Systems (Reino Unido)
- Leonardo (Italia)
- Mitsubishi Heavy Industries (Japón)
Esta joint venture actúa como contratista principal del sistema GCAP, responsable no sólo del desarrollo del caza tripulado de 6ª generación, sino de todo el ecosistema que lo acompaña: sensores, arquitectura de misión, inteligencia artificial embarcada, enlaces de datos, gestión del espacio de batalla y colaboración con plataformas no tripuladas.
No hay ambigüedad. No hay duplicidades; tampoco pretensiones sobre el trabajo de los otros. Cada empresa tiene un rol claro, con responsabilidades repartidas desde el inicio. Mientras el FCAS sigue discutiendo cómo se reparten los “pilares”, Edgewing tiene una estructura legal funcional y operativa, con capacidad técnica real desde el minuto uno.
Según Jennings, un portavoz de BAE Systems declaró: “El Programa Global de Combate Aéreo avanza, con la Agencia GCAP y Edgewing trabajando en colaboración para concluir las negociaciones finales del primer contrato internacional”. Los trabajos de diseño técnico detallado ya han comenzado, incluso antes de la firma oficial del contrato. ¿Cómo es posible? Porque tanto GIGO como Edgewing fueron constituidos con rapidez, bajo una visión compartida y asegurados políticamente. La clave: el Tratado GCAP, firmado y ratificado en 2024-2025, permitió crear ambas estructuras y dotarlas de capacidad para avanzar sin depender de nuevas rondas de aprobación política cada vez que se quiere mover un tornillo.
Política alineada. Con sintonía y sin ruido
De tal forma avanza todo a un ritmo notable, que hace meses las noticias entorno al Programa son óptimas, luego de dejar atrás dudas que, como en todo proyecto de este calibre, surgieron en diversos momentos. Pero los socios ya no están en éso. El 10 de diciembre de 2025, en las semanas trágicas del FCAS, mientras los franceses insistían en su superior capacidad para gobernar el FCAS, los alemanes azuzaban a sus sindicatos para dar la réplica, y los españoles asistíamos silentes desde la barrera, los ministros Guido Crosetto (Italia) y Shinjirō Koizumi (Japón) mantuvieron una videoconferencia en la que reafirmaron su compromiso político con el programa. Fue la continuación lógica de la reunión trilateral de noviembre con John Healey (Reino Unido), en la que se acordó cerrar el primer gran contrato GIGO–Edgewing antes de final de año. A día de hoy, ya es un hecho prácticamente consumado.
¿Y el calendario?
El objetivo se mantiene: entrada en servicio en 2035. Sin notas de prensa grandilocuentes, el GCAP está logrando crecer y consolidarse. Comienza a ser creíble. Es indudable que los socios han aprendido de los errores del pasado, pero también de las miserias de los vecinos. Con cierta moderación, sin reuniones para salir de ellas sin acuerdo ni fecha para la próxima, el GCAP está diseñando su futuro mientras otros todavía debaten si lo van a firmar.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

