El FCAS al borde del abismo: ¿un divorcio europeo del que nace la nube soberana?

Mientras las ministras de Defensa de Francia y España, Catherine Vautrin y Margarita Robles, se reúnen este jueves 11 con su homólogo alemán, Boris Pistorius, el Future Combat Air System (FCAS) pende de un hilo tan fino como el de una red de datos en combate.
Lo que en 2017 se vendió como el emblema de la autonomía estratégica europea –un caza de 6ª generación, drones colaborativos y una «nube de combate» para 2040, con un presupuesto de 100.000 millones de euros– hoy huele a fragmentación inevitable. No es sólo la crisis industrial entre Dassault Aviation y Airbus Defence and Space de la que llevamos meses hablando; es el síntoma de un Continente que prioriza egos nacionales, soberanías industriales, sobre sueños colectivos. Y éso está bien, de veras que lo está, pero, cuando hablamos de un Programa perfectamente delimitado en los porcentajes, así como en las aportaciones intelectuales y pecuniarias de los socios, ya no lo es tanto. Si el acuerdo de origen era difuminar «el yo» en beneficio «del nosotros», la vereda por la que discurrimos hace mucho que quiere ser de ancho estrecho, donde el 80% del espacio lo ocupa uno y el 20 restante lo reparten los otros dos.
En este adelanto de lo que podría desatarse en las próximas horas, cabe apostar (que no desear) por el fin del FCAS tal como lo conocemos: un adiós al caza tripulado conjunto y una reconfiguración drástica, centrada en la nube de combate y un ecosistema de drones autónomos, con alianzas bilaterales que salven lo salvable. Más de éso, todo lo que venga sería bienvenido, pero es complicado… mucho, al menos si fiamos la apuesta a lo que nos vamos sabiendo y a lo que, en consecuencia, venimos informando.
Las grietas son profundas y ya no se disimulan. Desde que España se sumó en 2019, el programa ha sido un polvorín de egos: Francia reclama el 80% del caza, el New Generation Fighter (NGF), argumentando su experiencia y capacidad de exportabilidad de sus exitoso Rafale, mientras, Alemania y España defienden un reparto equitativo que preserve la industria nacional –grosso modo: Indra en sensores, Airbus en fuselaje–.
Si lo recuerdan, el Financial Times añadía leña la semana pasada, por boca, éso sí, de un alemán: «Tenemos fondos para la defensa como nunca antes, así que si tenemos que hacerlo sin los franceses, hagámoslo», soltó un alto funcionario berlinés. Dassault, con Éric Trappier al frente, amenaza con ir sola, atada a la disuasión nuclear gala y su necesidad de caza emabrcado. Airbus, por su parte, ve en esto el fin de su parcela en cazas europeos, un riesgo existencial que el BDLI ya advierte como «el ocaso del constructor alemán de fighters».
En la cumbre LUFTWAFFE 2030+ de noviembre, de la que también dimos cuenta, Berlín destapó sus cartas: el Combat Fighter System Nucleus (CFSN), un núcleo soberano que redefine el FCAS no como monolito trilateral, sino como malla de interoperabilidades. El coronel Jörg Rauber, director del programa en la BAAINBw, lo expuso claro: «Queremos avanzar en lo pactado, pero si no es viable, exploraremos alternativas».
Los 4 pilares del CFSN –nube de mando con edge-AI y redes de confianza cero; CCA escalados de 4-10 toneladas para guerra electrónica y ataque; herencia operativa en Eurofighters y F-35; y un NGF reimaginado sin fecha fija– marcan el rumbo. Aquí pueden consultar más ampliamente los detalles del CSFN: https://defensayseguridad.es/fcas-alemania-anuncia-sus-nuevos-planes-cca-y-sucesor-del-eurofighter-con-espana-y-o-suecia/
La nube, ese «sistema para todos los aviones europeos», acelera su despliegue a 2030, fusionando datos en tiempo real sin necesidad de un ala común. Los drones, que deberán ser cientos de unidades pesadas, resolverán déficits «demográficos de pilotos» y multiplicarán fuerza.
¿Qué pinta España en este tablero?

Incómoda, pero quizás valiosa en su segmento, que no es poco. El Ejército del Aire ya bautizó el FCAS como Proyecto Astra, un «desafío por etapas» que podría pivotar hacia un triángulo germano-español-sueco. Suecia, con Saab ávida de socios y receptiva a los piropos, tiene mucho que ofrecer: sus Gripen escalan comercialmente, y son modernizados; y también dispone de experiencia en CCA (aviones de combate colaborativos), preservando el equilibrio industrial sin la sombra francesa.
España no puede permitirse marginación: su rol, entre otros, en enlaces y simulación, sería clave en una nube soberana, pero debe exigir decisiones rápidas, tanto como sea posible; y tomar las propias en función de las compartidas.
Si tuviéramos que apostar, el jueves, diríamos que Pistorius pondrá pie en pared, y el FCAS mutará en un «coma asistido» –nube y CCA como núcleo, sin el caza unificador–. No un fracaso absoluto, pero casi; quizás se pueda argumentar en su favor que la mutación lava la cara, por aquello de poder defender cierta capacidad de resiliencia: Europa volará en formación flexible, interoperable vía OTAN, pero con Berlín liderando la soberanía digital. Puede.
Para España, oportunidad de oro si elige bien, lo cual no es ni mucho menos seguro; para Francia, un Rafale F5 insular. El Continente, en fin, priorizará la conectividad sobre el fuselaje compartido.
¿Sobrevivirá el sueño? En pedazos, pero vivo en la red.
Como siempre, esperamos equivocarnos del todo.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es


Un comentario
Un caza germano-hispano-sueco, ¿con qué motores? ¡No hay más preguntas, señoría!
Suponiendo que Alemania y Francia no lleguen a una acuerdo en cuanto a la siguiente fase y a lo que a la aeronave se refiere, ¿por qué el periodista concluye que España se iría con Alemania, en vez de quedarse con Francia?
Me parece un opción tan válida como la otra. ¿En qué datos se basa la supuesta preferencia española por el hipotético proyecto germano-sueco, en caso de fracaso del SCAF?
Los dos pilares que desesarrolla España en el SCAF son el de los sensores (lo cual incluye la guerra electrónica) y el de la furtividad (nuevos materiales y recubrimientos).
El primero, liderado por Indra. En un proyecto franco-español, Thales pediría su taja aquí, pero habría un mayor porcentaje a repartir si el número de socios se reduce de tres a dos.
El segundo, liderado por Airbus España. En un proyecto franco-español, el gobierno francés tendría que dar trabajo también a Airbus, cuya sede europea está en Francia. Es decir, no veo yo que Airbus España se fuese a quedar sin nada. Y no chocaría con Dassault, pues el conflicto con los alemanes (Airbus Alemania) es con respecto al desarrollo del avión y no en lo que se refiere a los nuevos materiales.
Con respecto a los motores del SCAF, esto lo lidera Safran. ITP y MTU aportan ciertas partes en las que son especialistas. En unp proyecto franco-español, la aportación de ITP no tendría por qué cambiar. Tengo entendido que una de las cosas que está desarrollando ITP es la tobera vectorial y para ello parte con ventaja, pues ya desarrolló una para el Eurofighter (aunque todavía no se ha aplicado a ninguna trancha).
El pilar de los drones del SCAF lo lidera Alemania. Por un lado, para el dron colaborativo de combate, parece que Airbus Alemania necesita asociarse con Saab. ¿Necesidad u conveniencia? Los franceses han dicho que no quieren el dron del SCAF y que ellos van a por el suyo propio, presumiblemente basado en el demostrador nEUROn, para alegría de Dassault. Bueno, bien, pero en ese caso nosotros podríamos elegir también el que nos convenga, el germano-sueco, el francés, los Kizilelmas o Anka-III turcos…
Con respecto a los drones de menor tamaño, como los desechables RCE, esto lo lidera Diehl. Pero aquí Indra tiene su propio proyecto alternativo con el Valero.
Quiero decir que con o sin los alemanes, con o sin los franceses, esta parcela la podríamos cubrir.
Entonces, ¿por qué se expresa sólo la alternativa de irse con la teutona mamá y su nueva amante, la rubia seuca, en caso de divorcio? ¿Por que no se invierte ni una sóla línea en estudiar la opción de quedarnos con papá? ¡Oh, vaya, echarnos una novia exótica y hacer algo con los turcos!
La buena noticia es que con los pilares que venimos liderando en el SCAF seríamos bienvenidos en cualquiera de los tres hipotéticos proyectos.