Turquía remienda su ala: 12 Eurofighters cataríes para contener el vacío aéreo

Eurofighters
El ministro turco de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, ha confirmado lo que ya se rumoreaba y ya era más que un secreto a voces: Ankara y Doha han cerrado un acuerdo para la transferencia de 12 cazas Eurofighter Typhoon de segunda mano, procedentes de la Fuerza Aérea de Catar. Estamos ante un acuerdo que busca contener, a martillazos si hace falta, la brecha generada en la defensa aérea turca tras años de bloqueo occidental y una modernización estancada por tensiones políticas y las lógicas complejidades del desarrollo de capacidades propias por parte de Turquía.
En apariencia, es sólo una compraventa de material excedente. En el fondo, se trata de un acuerdo pragmático y urgente, impulsado por la necesidad de evitar que la Türk Hava Kuvvetleri (THK) se estanque entre F-16 desactualizados y F-4 a punto de entrar en museo.
Lo que se firma: 12 Tramo 3A listos para entrar en escena
El acuerdo contempla la transferencia de 12 unidades de la variante Tramo 3A, la más moderna disponible, con plenas capacidades multifunción aire-aire y aire-tierra. Estos aviones, que Doha opera desde 2019, están configurados con armamento avanzado, incluyendo el misil Meteor de MBDA, cuyo alcance más allá del horizonte lo hace respetado en entornos BVR (Beyond Visual Range-más allá del alcance visual-).
Precio del paquete: No se ha publicado una cifra oficial, y probablemente no la habrá. Se inscribe dentro del paraguas más amplio de adquisición Typhoon que Turquía ha activado este año, por un total que ronda los 9.500 millones de euros, contando también los 20 nuevos cazas Eurofighters «británicos» adquiridos a BAE Systems el pasado octubre. La vía catarí es más barata y rápida. Sin extras. Sin retrasos, un take away sin colas.
Entregas: Si todo avanza como está previsto, las primeras unidades podrían empezar a rodar por las pistas turcas entre 2026 y 2027. Los equipos técnicos de las 2 fuerzas aéreas ya estarían discutiendo detalles operativos, integración y logística.
¿Y para qué los quiere Ankara?
Para ganar tiempo. Literalmente. Estos cazas actuarán como puente aéreo operativo hasta la llegada del caza nacional KAAN (TF-X) de 5ª, previsto para volar en escuadrones a partir de 2028. Mientras tanto, los Typhoon cumplirán roles de policía aérea, misiones transfronterizas y disuasión regional.

El F-35, de momento, tendrá que seguir esperando
Un acuerdo engrasado en Doha
Esta transferencia es más que un negocio entre aliados. Forma parte de una relación bilateral consolidada desde hace años. Recordemos: Turquía mantiene una base militar en Catar desde 2014, con presencia permanente de personal y equipos, y ambos países llevan tiempo profundizando la cooperación industrial y de defensa.
Durante la gira de Erdoğan por el Golfo, en verano de 2025, se firmó un memorando de entendimiento con Catar que incluía cláusulas de transferencia tecnológica, mantenimiento y soporte logístico compartido. El Typhoon ha sido la pieza central, quizá no por ser ideal -que lo es-, sino por estar disponible.
Una flota reconstruida a piezas
El Eurofighter, avión nacido de un consorcio europeo que siempre miró con recelo a Turquía, se ha convertido ahora en la tabla de salvación improvisada para su fuerza aérea. La suma, de momento, es la siguiente:
- 20 unidades nuevas encargadas a BAE Systems (acuerdo firmado el 27 de octubre de 2025, por unos 8.000 millones de libras esterlinas).
- 12 unidades de segunda mano procedentes de Catar (el acuerdo ahora confirmado).
Total: 32 Eurofighters, con opción a expandirse. Todos bajo el amparo de una autorización de exportación ya concedida por el consorcio Eurofighter. La oposición inicial de Alemania, que mantenía un veto técnico desde 2020, fue levantada en julio de este año.
Reacciones oficiales: mucho más que cazas
El ministro Hakan Fidan no se anduvo por las ramas:
“Este acuerdo con Catar no sólo fortalece nuestra defensa aérea, sino que profundiza la cooperación industrial y estratégica entre Ankara y Doha. Los Typhoon restaurarán el margen de disuasión en el flanco sureste de la OTAN, cubriendo la brecha hasta el KAAN”.
Desde el Ministerio de Defensa turco, las fuentes consultadas aseguran que la prioridad será integrar rápidamente los sistemas a los estándares OTAN, con énfasis en la interoperabilidad y la efectividad del misil Meteor.
F-35, una puerta cerrada (por ahora)
Este anuncio llega en un momento de tensión diplomática renovada: Turquía sigue presionando, discretamente, por volver al programa F-35 del que fue excluida en 2019 tras la adquisición de los S-400 rusos. Las sanciones CAATSA siguen vigentes. Washington no cede. Ankara no se disculpa, y, en ese limbo, el Typhoon se presenta como una solución incómoda pero funcional. Y eso ya es bastante.
Jorge Estévez-Bujez
defensayseguridad.es

