Matriz turca, ensamblaje italiano: Leonardo montará el Kızılelma en Grottaglie

Prototipo de Kizilelma sobre el portaaeronaves Anadolu
Los italianos expanden ampliamente su colaboración industrial con Turquía en el segmento UAV, llevando los acuerdos alcanzados en junio a una concreción muy avanzada. Así, la industria italiana ensamblará uno de los sistemas de combate no tripulados más ambiciosos del panorama euroasiático: el fabricante Leonardo ha confirmado que la planta de Grottaglie (Tarento) será la sede de producción del UCAV Bayraktar Kızılelma, desarrollado por la turca Baykar Technologies. El anuncio se enmarca dentro del despliegue industrial de la joint venture LBA Systems, creada entre ambas compañías y presentada públicamente durante el Paris Air Show, hace sólo unos meses, como decíamos.
El dato fue dado a conocer por el consejero delegado de Leonardo, Roberto Cingolani, durante la presentación de resultados del tercer trimestre de 2025. Aunque la operación sigue pendiente de aprobación regulatoria, la hoja de ruta incluye la fabricación de 5 tipos de UAV en 3 ubicaciones, siendo el Kızılelma el modelo de mayor peso operativo, además de político.
“Será nuestro caza auxiliar universal. Puede acoplarse a cualquier plataforma, siempre que se desarrollen los sistemas electrónicos de control. Y eso es, precisamente, lo que hacemos”, declaró Cingolani.
Un paso no menor: del Boeing 787 al Kızılelma
La planta de Grottaglie, hasta ahora dedicada a la producción de fuselajes compuestos para el Boeing 787, se transformará para ensamblar una plataforma que va bastante más allá del concepto tradicional de dron: el Kızılelma es un avión de combate no tripulado, con diseño furtivo, autonomía táctica y capacidad de operar desde buques de asalto con cubierta corrida. El salto de función y perfil operativo de la planta es evidente; y el del estrechamiento de la colaboración turco-italiana también.
Según la información divulgada por la propia Leonardo, el dron turco se integrará con sensores, aviónica y sistemas de armas propios de Leonardo, lo que permitiría adaptar parte del sistema a estándares OTAN y dotarlo de interoperabilidad dentro de escenarios europeos.
Distribución industrial
Además de Grottaglie, la fábrica de Ronchi dei Legionari en el noreste de Italia asumirá la producción del Bayraktar TB3 y la relanzada familia Mirach —blancos aéreos con prestaciones de vehículo misilístico, según la matriz turca—. Por su parte, la planta de Villanova d’Albenga, antigua sede de Piaggio Aerospace y ahora en manos de Baykar, se encargará del ensamblaje de los TB2 y Akinci.
El despliegue industrial se verá respaldado por centros tecnológicos y de ingeniería en Turín y Roma, donde se concentrarán las capacidades de desarrollo de software, certificación, y adaptación de sistemas de misión a las normativas europeas.
Leonardo afirma estar “realizando todas las inversiones necesarias y modernizando las líneas de producción”, en contacto diario con las autoridades italianas y el Ministerio de Defensa para destrabar los elementos regulatorios que aún impiden la ejecución completa del plan.
Un caza turco no tripulado ensamblado en Europa
La decisión de ensamblar el Kızılelma en territorio europeo no es un detalle menor. Este dron supersónico de despegue convencional y navalizado es la apuesta más agresiva de Turquía por ingresar al segmento de los UCAV de alta gama. Capaz de portar armamento aire-aire, operar en enjambre o acompañar cazas tripulados como avión leal (loyal wingman), el Kızılelma quiere disputar el perímetro tecnológico de las plataformas no tripuladas más avanzadas, donde los EE.UU. y China dominan con solvencia y Europa aún se muestra rezagada. Aquí
Que Leonardo —empresa bajo control estatal y contratista principal del programa GCAP junto al Reino Unido y Japón— incorpore esta plataforma en sus líneas de producción plantea preguntas legítimas sobre los equilibrios industriales y estratégicos europeos, así como sobre el pragmatismo transalpino por introducirse, en un abrir y cerrar de ojos, en la producción de drones de altas capacidades. No sólo por su origen, sino por su posicionamiento potencial en mercados que hasta ahora miraban con recelo el producto turco, este acuerdo viene a demostrar que la colaboración tecnológica está derribando fronteras que hace apenas unos años parecían infranqueables.
El paso ya está dado. El Adriático será ahora también un corredor de producción para un dron que, aunque turco de nacimiento, podría volar con pasaporte industrial italiano.
Redacción
defensayseguridad.es


