Hace unos días era Italia quien presumía de los que serán sus nuevos Gulfstream G550, y ahora Francia es quien nos muestra su nuevo avión de guerra electrónica.

Falcon 8X. Foto: Dassault
Francia echa por fin a volar sus capacidades de inteligencia estratégica con el exitoso primer vuelo del Archange, la versión militarizada del Falcon 8X que integrará sistemas avanzados de guerra electrónica. La operación forma parte del programa Archange de la Ley de Programación Militar 2024–2030, y se fundamenta en el contrato emitido por la Dirección General de Armamento (DGA) para suministrar tres Falcon 8X equipados con la carga útil CUGE de Thales.
Plataforma avanzada para inteligencia electrónica
El Falcon 8X, jet de negocio de tres motores desarrollado por Dassault Aviation, ha sido modificado específicamente para el ámbito militar con el fin de dotar al Ejército del Aire y del Espacio de capacidades de inteligencia de señales (SIGINT) y guerra electrónica (EW) de nivel estratégico. La carga útil CUGE (Universal Electronic Warfare Capability), desarrollada por Thales, incorpora antenas multipolarización e inteligencia artificial, permitiendo la detección simultánea de emisiones de radio y radar.
Este primer vuelo arrancó desde la Base Aérea 105 de Évreux, y representa un hito técnico clave antes de la entrada en servicio prevista en 2028. La decisión contractual se había tomado el 30 de diciembre de 2019, aunque el primer vuelo programado fue confirmado recientemente.
Dassault Aviation y Thales tienen décadas de experiencia en plataformas civiles y militares para adaptar aeronaves civiles a los requisitos de la guerra. El presidente de Dassault, Eric Trappier -menos combatico que la semana pasada sobre el FCAS), destacó que los Falcons civiles se benefician de las tecnologías de combate (como las utilizadas en el Mirage 2000 y el Rafale), mientras que el programa Archange ilustra la competitividad industrial francesa.
Dassault domina el ciclo completo desde el diseño hasta la certificación de aviones multimisión, con más de 2.700 Falcon operando en 90 países y una experiencia acumulada de decenas de millones de horas de vuelo. La empresa ha demostrado su capacidad para adaptar estas plataformas —tradicionalmente orientadas al transporte ejecutivo— a funciones de reconocimiento, vigilancia marítima, evacuación médica o guerra electrónica.
El programa Archange buscaba sustituir los veteranos Transall C‑160 Gabriel, operados hasta 2022, por sistemas mucho más modernos y capaces. Lo cierto es que han pasado 5 años desde la orden de ejecución del programa, lo que se antoja, quizás, excesivo para el número de aparatos previstos -3-. Sea como fuere, estas nuevas plataformas ampliarán la flexibilidad operativa y situarán a Francia entre los países europeos con capacidades de inteligencia aerotransportada más sofisticadas.
Con la llegada del segundo y tercer avión previstos en los próximos años, el Archange reforzará la vigilancia estratégica nacional y dotará de una muy buena herramienta a París la proyección de fuerzas en escenarios dispares, tanto de paz como en situaciones de crisis regional o global.
Redacción
defensayseguridad.es

